Dos bancos para Andy
Cuando durante su adolescencia Andy López Beltrán se salió de la casa de su papá, el entonces líder político opositor Andrés Manuel López Obrador, uno de los lugares en los que encontró abrigo fue en la vivienda de su íntimo amigo Carlos Torres. Son como hermanos. Ellos lo presumen.
Antier, Carlos Torres fue nombrado por la Presidenta de México como director general de dos bancos del gobierno: Nacional Financiera (Nafin) y el Banco Nacional de Comercio Exterior (Bancomext). Manejará activos por 700 mil millones de pesos.
No falla: los tentáculos del junior de AMLO siempre aparecen donde hay dinero del gobierno. En los contratos de las grandes obras, en el SAT donde se recauda, en los bancos de desarrollo. Esos ambiciosos tentáculos están intactos. Uno podría confundirse ante el repliegue estratégico de Andy López Beltrán, que dejó su cargo en la dirigencia de Morena (con el fracaso ya dibujado en la elección en Coahuila) para concentrarse en ser diputado federal. La gente de primer nivel en el gobierno de la Presidenta Sheinbaum te lo dice con todas sus letras: Andy sigue teniendo muchísima influencia y su gente está metida en todos lados. El junior pesa. Con todo el equipaje de escándalos de corrupción que acarrea, sigue pesando.
La historia de hermandad entre Andy y Carlos Torres se la saben muchos en Morena. Varios me la contaron para esta columna. La cercanía y la confianza es tal que cuando Andrés Manuel López Obrador llegó al poder sacó a Torres de la iniciativa privada (su papá es abogado/empresario) y lo nombró secretario técnico del gabinete presidencial. El cargo encajaba perfecto con el perfil. En El Clan de amigos de Andy, Carlos Torres siempre fue considerado el intelectualoide, el científico, porque estudió en la Universidad de Bath, en Inglaterra.
A la mitad del gobierno, cuando reventó Gabriel García, el operador financiero de López Obrador al que le encomendaron los programas sociales y terminó enredado en varios escándalos de corrupción, el que se encargó de la Coordinación General de Programas de Bienestar fue Carlos Torres. En ese momento, los programas sociales tenían un presupuesto de 350 mil millones de pesos. Así empezó Carlos Torres. Ahorita van rumbo al billón de pesos.
En esa posición -se supo- tuvo varios choques con la secretaria del Bienestar, Ariadna Montiel, hoy dirigente nacional de Morena. En 2024 le ofrecieron una candidatura al Congreso, pero lo suyo no es la campaña ni el roce popular: optó por permanecer con el bajo perfil de años, fuera del reflector y de los cuestionamientos, operando para su “hermano” Andy desde la sombrita.
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