Ideas

Bien dicho, Presidenta

Aunque el jueves pasó por alto las amenazas y la prepotencia de su correligionario morenista, el senador Luis Fernando Salazar, la Presidenta Claudia Sheinbaum corrigió al día siguiente y condenó la violencia verbal de este legislador potosino contra mi compañero de trabajo y colega de las Noticias N+, Enrique Acevedo.

Como se sabe, este senador morenista lanzó un texto intimidatorio en sus redes sociales, donde escribió la frase “vamos a ir por ti” contra el periodista y conductor del noticiero nacional estelar de Televisa Univisión.

En un primer momento, Sheinbaum cuestionó la validez del reportaje que encolerizó al senador y otras figuras de la 4T, argumentando que el documento exhibido en el reportaje no cuenta con ninguna firma que respalde los señalamientos de que la senadora con licencia y aspirante a la gubernatura de Baja California por Morena, Julieta Ramírez, esté negociando con autoridades de Estados Unidos para convertirse en informante. Concediendo que así fuera, la vía serían los tribunales, a quienes les tocaría determinar si hubo o no alguna imprecisión periodística, pero no la amenaza personal.

Por fortuna, el viernes, sin pregunta de por medio y al final de su rueda de prensa mañanera, condenó enérgicamente la bravuconería del legislador: “Ayer hablé del tema de la nota, pero no mencioné, y es muy prudente e importante hacerlo porque la manera en la que se utilizó la red social y las frases que dijo contra este periodista son condenables y no deben pasarse por alto”, dijo y se refirió también a las disculpas que pidió Salazar al ver la solidaridad y el repudio de otros periodistas a sus amenazas, “él pidió disculpas y qué bueno, porque es un llamado a todas y todos los servidores públicos de que nunca debemos utilizar esas palabras. Podemos no estar de acuerdo con un periodista, una periodista, con un medio de comunicación, pero jamás debe utilizarse una palabra como amenaza”.

Este posicionamiento presidencial contra el acoso y las agresiones al trabajo periodístico no es cosa menor. 

Cuando desde el poder se condena y se descalifica la voz crítica de periodistas e incluso se les señala como enemigos del régimen, como pasó hace unas semanas que la consejera jurídica de la Presidencia, Luisa María Alcalde, hizo una lista de periodistas incómodos a la 4T para explicar el “ecosistema digital” que reproduce sus opiniones, se incita implícitamente a eventuales ataques de sus seguidores contra esos periodistas.

El haberse detenido y reprobado el abuso de poder del senador morenista rompe con esa inercia negativa que ha dado pie a que poderes formales y fácticos atenten contra voces críticas que denuncian sus abusos, ineficiencias o delitos. Eso desde luego afecta la democracia al debilitar la libertad de expresión, y en mucho ha contribuido a que México esté convertido en uno de los países con más periodistas asesinados y agredidos, y donde mayor riesgo se corre cuando se ejerce este oficio indispensable para procurar una mejor convivencia en comunidad.

Temas

Sigue navegando