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Avatares para recaudar mejor

Recientemente se entregó el Premio Nobel de Economía a Robert Hall y Michael Woodford por los fundamentos microeconómicos de la estabilización macroeconómica: en corto, por explicar cómo una política fiscal y monetaria bien diseñada y oportuna amortigua los ciclos económicos. Por otro lado, HR Ratings redujo la calificación soberana de México de BBB+ a BBB, muy cerca de perder el grado de inversión, tras cinco años consecutivos de déficits por encima del 4% del PIB. La misma calificadora señaló a Pemex, cuya nota global cayó automáticamente por su dependencia del respaldo federal, aunque sus propios números (la deuda en pesos bajó 11.6% en el semestre) van en otra dirección.

Los galardonados han demostrado que el consumo de las familias no se puede manipular con promesas de corto plazo porque responde a expectativas de ingreso futuro. Después se construyó el marco con el que los bancos centrales anclan esas expectativas mediante reglas creíbles, no decisiones discrecionales. Es evidente que la estabilidad no se improvisa, sino que se diseña con reglas de política económica que sean aceptadas por la población. En pocas palabras, es lo que HR Ratings documenta que nos falta en México.

Las cifras lo confirman, sin necesidad de calificadoras: la propia SHCP reporta una deuda pública neta del 51% del PIB al primer semestre, cifra que no se veía desde 1983, año de crisis, aunque el contexto obviamente hoy sea distinto. Según el CIEP, la deuda pasó del 31.4% al 52.6% del PIB entre 2008 y 2025, un incremento real de alrededor del 111.8% en 17 años.

Esa fragilidad no se queda en las cifras macroeconómicas; baja hasta los servicios que la gente usa todos los días. Por ejemplo, el proyecto de Presupuesto 2027 recorta un 5.9% el rubro de medicamentos del IMSS. Y aunque el ingreso promedio de cotización del IMSS marca máximos nominales, la proporción de trabajadores que gana hasta un salario mínimo pasó del 12% al 38% en la última década, once millones de personas más en ese escalón: los promedios suben mientras la base se ensancha hacia abajo. A mi parecer, todo este asunto involucra la política económica, en la que tanto el secretario de Hacienda como el propio director general del Seguro Social están haciendo lo mejor posible ante la realidad presupuestaria que atravesamos. Ambos factores pueden generar perspectivas diferentes.

Y aquí quiero traer algo que escribí hace tiempo, porque no es solo un problema de la Federación. Recuerdo que un gobernador del norte, hablando de la relación entre estados y municipios, le llamó alguna vez «el padrotismo fiscal»: tú recaudas y luego me das mi parte. Esa frase describe el vicio de fondo: un número importante de los gobiernos locales aún prefiere esperar su participación federal antes que cobrar lo que legalmente les corresponde, empezando por el predial, que los municipios administran de manera exclusiva desde los años ochenta y que, salvo excepciones muy notables, recaudan por debajo de su potencial recaudatorio. Alguna vez, un presidente municipal de un estado del sureste alegaba que no lo cobraba porque ello tiene un costo político. Este es el mismo caso que ha documentado el CIEP en relación con el impuesto a la tenencia vehicular, cuya recaudación cayó un poco más del 40% entre 2014 y 2023.

En suma, en un sistema fiscal normal se requiere fortalecer el potencial recaudatorio de los tres órdenes de gobierno y los mecanismos de capacitación de los responsables de la recaudación y administración de los impuestos. Evitemos ser un país que gasta con una calendarización optimista y recauda con una realidad que no alcanza.

brunodavidpau@yahoo.com.mx

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