Ideas

Atlas, un romance con Guadalajara

Buenos días estimados lectores, tratando de encontrar temas positivos que animen nuestro espíritu, fortalezcan nuestro optimismo y que dejen grato sabor de boca en un ambiente dominado por las malas noticias, encontré uno que me agradó: la nueva de que el Atlas, que cambió de dueño, construirá su estadio. En principio, dudé. Me pareció un poco frívolo dedicarle tiempo a un hecho que tal vez sería de interés para los aficionados del Atlas, pero no para la generalidad de los ciudadanos, seguramente más preocupados por los problemas que atravesamos, algunos de ellos muy serios, como el belicismo del Sr. Trump, la grave crisis nacional que enfrenta el sistema de salud y el delicadísimo asunto que reviste proveer de agua potable a los habitantes de la Zona Metropolitana de Guadalajara.

A medida que transcurrían las horas, encontré una serie de razones que justifican dedicarle tiempo a escribir acerca de este hecho. El futbol dejó de ser solo aquel deporte amateur que se practica entre amigos los fines de semana, para convertirse en el espectáculo de masas que actualmente domina el mundo deportivo. Vivimos inmersos en una economía de mercado y el futbol es un negocio; el aficionado se transformó en consumidor, en cliente.

¿Quiénes y por qué adquirieron al Atlas? Por la información disponible, nos enteramos de que los nuevos propietarios, grupo PRODI (Grupo Promotor de Desarrollo e Infraestructura), encabezado por José Miguel Bejos, hombre de negocios poblano, es una empresa dedicada principalmente a invertir en proyectos de infraestructura, transporte, energía, turismo y deportes profesionales en México y en el extranjero. Son empresarios profesionales que, apoyados en la marca Atlas, y su equipo de futbol de primera división, vienen a realizar una importante inversión que mejorará la infraestructura urbana de la Zona Metropolitana de Guadalajara.

Ahora bien, vale la pena preguntar: ¿qué vieron los nuevos dueños, en especial José Miguel Bejos, en el Atlas? Porque es claro que llegaron para quedarse. Sus acciones así lo demuestran. Su interés en conectarse con los clubes de servicio propiedad de Atlas A. C., con la afición rojinegra -cuya fidelidad es ejemplar- y con la sociedad en general, hacen evidente la intención de crear una sinergia con nuestra comunidad. ¿Qué es lo que, al margen de hacer negocios, atrajo a un capitán de empresa como él para iniciar un romance con Guadalajara?

Por cierto, para los que todo ven a través de cristales partidistas, resulta interesante que, en el clásico tapatío, el señor apareció acompañado de José Antonio Meade, excandidato a la presidencia de la República por el PRI y prestigiado profesionista, actualmente presidente no ejecutivo del Consejo de Administración de HSBC México. ¿Será que ambos son de ascendencia libanesa?

En un juego de ganar-ganar, la ciudad enriquecerá su equipamiento urbano con un nuevo espacio, los inversionistas obtendrán ganancias y los aficionados rojinegros dejarán de sufrir al ver a su equipo en los primeros lugares. Bienvenidas todas aquellas personas de bien que se integran a nuestra comunidad y son agentes de cambio y de progreso.

Temas

Sigue navegando