“Antimemes y antiposts”
La actual actividad política del partido gobernante cree, como lo han hecho todos los gobiernos anteriores, que está haciendo algo importante, y lo que hace son burradas. Acaban de elegir consejeros para quién sabe qué cosa, que en realidad son candidatos a la gubernatura de sus estados. Sin que yo sea experto en eso, me doy cuenta de que muchísimos de los precandidatos se sobrevalúan respecto de su poder en su propio partido, ya que creen que son más fuertes de lo que son, y el pueblo, que es muy sabio, siempre los ha considerado menos de lo que son y no son nada.
Así, alguien desconocido, para que no vaya a dar a la cárcel por el antimeme o antipost, escribió: “No gobiernan, administran el miedo, / prometen pan y reparten deuda, / se llenan la boca con el pueblo y al pueblo lo dejan en la cuneta”. Ellos quieren sorprender al mundo, cuando todos los gobiernos, desde Guadalupe Victoria hasta el actual, engañan. Y alguien más escribió: “Tienen palacio, tienen escolta, / tienen discurso y tienen excusa, / pero no tienen obra que valga sin placa de bronce que los luzca”.
Recién hecha la Revolución, surgieron los opositores al movimiento y alguno escribió: “Me cago en don Venustiano, en Carranza y Obregón, me cago en tanto camión que usa sombrero texano, me cago en Jesús, su hermano, que murió por bandolero y por ser el causante de causar tanta escoria, me cago hasta en la memoria de don Francisco I. Madero”.
Una de las precandidatas más conocidas en las redes, creo que del Estado de Chihuahua, ya se sentía verdaderamente gobernadora porque decía que Adán Augusto le había dado un empujón, pero o el empujón no fue suficiente o no la pelaron y, desde luego, eso le causa pena. Cuando eligieron a otro, por cierto, ex panista, resultó que la gran mayoría de los candidatos que ganaron eran priistas o panistas. Claro que lo que pensaron los opositores fue que, como dijeron que ahora tenían que ser honrados, no hallaron ninguno en Morena, o cuando menos eso es lo que hacen pensar.
Pero olvidan que los políticos tienen “impuestos para el que madruga, perdones para el amigo, / ley dura para el de abajo y ley blanda para el partido” y “cambian de siglas, pero no de mañas, cambian de jefe, pero no de mesa, el trono es el mismo, solo cambia el que se sienta y el que lo besa”.
Y entonces no entienden que el pueblo, el pueblo bueno, lo que quiere es que no lo volteen a ver. Así: “Nos quieren callados, dóciles, / aplaudiendo en la tribuna, pero un pueblo que despierta / no vuelve jamás a la cuna”.
Lo que es inexplicable es que, con tantos gobiernos malos como hemos tenido —que los tenemos solamente malos y peores—, los mexicanos seamos un pueblo maravilloso, porque definitivamente son dos mundos: el mundo de los pillos y el mundo de la gente, lo que es una verdadera contradicción.
@enrigue_zuloaga