Ahora, militares multando
Escribo sobre este tema tras leer numerosos comentarios como el siguiente sobre las nuevas facultades de la Guardia Nacional para imponer multas de tránsito: “Más terror en las carreteras, más pretextos para pararte y, si no te tocan guardias honestos, será fácil caer en la extorsión”.
El decreto recién publicado el lunes pasado en el Diario Oficial de la Federación faculta a la Guardia Nacional para imponer multas viales en carreteras federales y decidir si tu vehículo es apto para circular.
La enmienda faculta a la Guardia Nacional para realizar inspecciones, dirigir el tránsito, verificar sistemas de frenado, emitir dictámenes técnicos y elaborar actas en accidentes viales. Además, exige el cumplimiento de normas relativas al control de emisiones contaminantes.
Se prohíbe la circulación de vehículos sin un estado físico-mecánico “idóneo”, un concepto subjetivo que otorga un margen de discrecionalidad peligroso al elemento en turno.
La reforma sanciona conductas de resistencia, como la negativa a entregar documentos o agresiones verbales a un oficial. Estas derivan en la presentación ante el Ministerio Público por el delito de desobediencia y resistencia de particulares tipificadas en el Código Penal Federal.
Este escenario facilita la confrontación y nuevamente la extorsión.
Sin duda esta medida impactará el tránsito de vehículos de plataforma, taxis y usuarios en aeropuertos. El marco legal se endurece y la interpretación de la ley queda en manos de una corporación señalada por ser poco fiable.
Uno de los argumentos para extinguir a la Policía Federal Preventiva fue el grado de corrupción al que llegó. Hoy, una queja recurrente contra la Guardia Nacional es su falta de profesionalización.
Cambiaron las siglas, pero los vicios se mantienen.
La medida ya está vigente. Los automovilistas enfrentarán ahora la supervisión de un cuerpo con formación militar encargado de imponer multas de tránsito, la figura más corrupta entre las distintas policías en el país.
La preocupación de automovilistas y transportistas es que, en el mejor de los casos, volvemos al punto de partida.