¡Aguas… !
Mañana se cumplen 55 años -10 de junio de 1971- de aquella protesta de estudiantes en la Ciudad de México, que fue reprimida y brutalmente atacada por un grupo paramilitar del Estado denominado “Los Halcones”, con un saldo de más de un centenar de muertos y decenas de desaparecidos, y dejando la consigna “10 de junio no se olvida”. Y tan no se olvida, que todos los años se recuerda con marchas, protestas y manifestaciones, las mismas que se preparan para esta fecha.
Precisamente en el preámbulo de la fecha y como previsión a los acontecimientos que pudieran presentarse -aprovechando la ebullición y confusión que provocan las marchas de los miembros la Coordinadora de Trabajadores de la Educación-, la Secretaría de Seguridad ha montado un operativo para revisar los autobuses que con estudiantes ingresan a la Ciudad de México. Y ayer, ¡bingo! Se decomisaron 59 artefactos explosivos durante un cateo en esas unidades de transporte en la autopista México-Cuernavaca, en donde viajaban estudiantes y maestros que planeaban apoyar la marcha de la CNTE y de paso protestar por el caso de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa.
A 48 horas de la inauguración del Mundial -donde el mundo entero tiene los ojos sobre México- , con el aún vivo recuerdo del “halconazo” y con los maestros provocando caos para exigir se cumplan sus demandas laborales, la localización de los artefactos explosivos son el peor augurio de que la “fiesta” no va a comenzar bien. Ayer, la Secretaría de Gobernación, a través de un comunicado dijo estar “... favor de la manifestación pacífica, pero no se debe poner en riesgo a la población con el uso de artefactos explosivos en las protestas. Apelamos a que no haya uso de la violencia en las movilizaciones y a la manifestación pacífica”, mientras que la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, en la conferencia matutina de Palacio Nacional, hizo un llamado a continuar con las negociaciones, porque tenemos “... un gobierno que dialoga, que no usa la represión y hay atención de las demandas”. Por su parte, la presidenta Sheinbaum insiste, “No vamos a caer en provocaciones”.
Pero ante un escenario tan extraordinario de atención mundial, con el recuerdo vivo de que “10 de junio no se olvida”, con los ánimos exacerbados de los maestros de la Coordinadora y con el antecedente de los artefactos explosivos encontrados, no solo es insistir en el “diálogo” y repetir que no vamos a “caer en provocaciones”, pero si hay que advertirlo: ¡Aguas…!
Usted, ¿qué opina?