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Siguen de mal portados, Presidente

El llamado que hizo Andrés Manuel López Obrador a las madres y padres de familia el primero de diciembre que asumió la Presidencia, para que les dijeran a sus hijos que ya se portaran bien, pues el nuevo Gobierno daría apoyos monetarios directos para que dejaran de delinquir, de nada sirvió a juzgar por los índices delictivos al alza registrados en el primer trimestre del año, donde destaca el incremento de homicidios.

Por eso hoy en su visita a Jalisco y en su rueda de prensa mañanera que dará en las instalaciones militares del Colegio del Aire sería muy oportuno que comparta un diagnóstico de cómo van las principales acciones de su estrategia de seguridad, que ha dicho, su éxito depende 80% de su programa económico.

Como se recordará, en el Plan Nacional de Paz y Seguridad que presentó en noviembre pasado todavía como Presidente electo, su principal apuesta era la creación de la Guardia Nacional recién aprobada, cuyo mando podría anunciar hoy aquí, y que todo indica será un militar pese a las múltiples voces, como la más reciente del Ombudsman Nacional, Luis Raúl González, que le piden que sea un mando civil. ¿Con cuántos elementos y en qué puntos de la República iniciarán sus acciones? ¿Qué harán para que quienes integrarán la Guardia Nacional estén libres de la infiltración delincuencial que ya padecen tanto corporaciones federales como castrenses? ¿Cómo será la coordinación con las policías estatales y municipales?

Entre los nueve apartados de la estrategia contra la inseguridad está el combate a la corrupción, que el Congreso ya autorizó que se convierta en delito grave, así como el robo de hidrocarburos. En ese sentido, bien haría el Gobierno en decirnos en qué ha contribuido la inédita guerra contra el huachicol que fue la primera gran bandera del Presidente, y de la que ya poco se habla, pese a que el número de tomas clandestinas lejos de disminuir ha crecido.

Se plantearon reducir brechas salariales entre policías, ministerios públicos y jueces. ¿En qué va ese proceso? ¿Cuánto personal más de seguridad se ha contratado en estos primeros cuatros meses?

Qué tanto han incidido los programas de empleo, y de política social, de respeto a los Derechos Humanos, y de la pretendida regeneración ética de la sociedad, para desincentivar la actividad delictiva.

Por qué se ha aplazado el desmantelamiento de la política prohibicionista y el impulso de la legalización del consumo de distintas drogas, que prometió el autollamado Gobierno de la Cuarta Transformación, como alternativa para combatir al narcotráfico y su enorme poder corruptor y de fuego.

Finalmente, cómo han contribuido las acciones de amnistía y atención al tema de las y los desaparecidos para avanzar en la construcción de Paz, y qué acciones se han hecho para la recuperación y la dignificación de las cárceles, que casi en su mayoría siguen en manos de los autogobiernos delincuenciales a las órdenes de las mafias.

Los mal portados, pues, siguen haciendo que AMLO no tenga prácticamente nada que presumir respecto a la mayor preocupación ciudadana, que junto con la irritación social por la corrupción, lo llevaron a la Presidencia con grandes expectativas de que él sí cumpliría.

jbarrera4r@gmail.com

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