Primera visita de AMLO a Jalisco
Finalmente, la primera visita de Andrés Manuel López Obrador a Jalisco como Presidente rompió una racha. Nos referimos a los abucheos que al menos 15 mandatarios estatales habían enfrentado durante una gira presidencial.
La operación naranja, con la asistencia de militantes y diputados emecistas en Encarnación de Díaz y Guadalajara, logró amortiguar la tradicional agenda de abucheos que amenazaba a Enrique Alfaro.
Sin más anuncios importantes para Jalisco, salvo la reiteración de que en diciembre estará lista la Línea 3 del Tren Ligero, la gira presidencial pasó de noche en el Estado.
Ni más presupuesto ni partidas extraordinarias, pero eso sí, un mensaje de conciliación y trabajo en conjunto que coronó el abrazo entre Alfaro y Carlos Lomelí que ordenó Andrés Manuel.
A ver si es cierto que de ahora en adelante entre el súper delegado y el mandatario estatal sólo habrá paz y amor.
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Por cierto, hoy Andrés Manuel hará una evaluación de sus primeros 100 días de Gobierno.
Si bien el balance en materia de estabilidad financiera es positivo, pese a la cancelación del aeropuerto en Texcoco y algunos amagues de reformas polémicas en el Congreso de la Unión, aún queda a deber en un tema.
La inseguridad y la violencia homicida no han tenido freno y en este aspecto no se ve aún la luz al final del túnel.
Ya vimos que no sólo con abrazos se acaban los balazos. A ver si de algo sirven los miles de millones y millones en subsidios que está entregando el Presidente para sus programas sociales.
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Vaya paquete tienen los diputados del Congreso estatal con la reforma a la Ley Orgánica del Poder Ejecutivo para elevar, ahora sí, a nivel de secretaría la agenda de género.
Los colectivos feministas criticaron que en esta última propuesta de reforma, a partir del golpe de timón que dio Enrique Alfaro, no se les tomó en cuenta.
Sin embargo, los diputados están abiertos a debatir y dialogar los cambios a la ley, al menos esa fue su promesa.
A ver si ahora sí votan los cambios de cara a la sociedad y en una sesión de puertas abiertas sin ningún albazo como ocurrió la última vez. Al menos, la promesa es que escucharán a las feministas que ya vimos que son de armas tomar.