Ideas

Mañaneras que animan

Definitivamente el país cambio. Y se volvió más divertido. Las conferencias mañaneras de López Obrador han venido a animar la vida nacional.

Lo que ahí se diga (o se deje de decir) estará dando vueltas y vueltas en distintos medios a lo largo de horas y a veces de días. Dará pie a que se convoque a especialistas, partidarios y críticos del Presidente a hablar y hablar, verter opiniones muy diversas sobre lo tratado en la mañana.

Cambiamos de aquella vieja política de comunicación del Gobierno donde todo se manejaba por boletines de prensa, o eventualmente por entrevistas muy seleccionadas, a una catarata de declaraciones cada mañana.

Generalmente, la mañanera arranca con el tema o temas que le interesa comunicar al Presidente. Ahí es donde desfilan funcionarios de distintas dependencias y niveles a presentar temas puntuales.

Son largas, largas estas conferencias.

Pero se componen hacia el final, cuando inicia la sesión de preguntas y respuestas, que aunque suponemos están bastante controladas por los encargados de comunicación social del Presidente, generalmente se pregunta precisamente sobre temas que el propio López Obrador detonó vía redes sociales el día anterior, o noticias o críticas que se generaron en los distintos medios.

Ahí es donde el Presidente es mucho más auténtico y espontáneo al hablar.

Ahí es donde se ha burlado de la prensa opositora, a la que llama los conservadores o fifís, donde ha hecho anuncios importantes aunque un poco fuera de su competencia (como el eventual retiro de Carlos Slim), o donde ha matizado o atenuado temas candentes como la solicitud de disculpas a España por la Conquista, donde al final reconoció que lo que busca es sentarse a hacer un examen de conciencia y reconocer las atrocidades cometidas tanto por españoles como por pueblos originarios de México.

La voz del país es la voz de López Obrador en las mañaneras; habla por todos los sectores del Gobierno y opina sobre temas tan distintos como las características técnicas de aeropuertos o refinerías, o la posición moral sobre conflictos nacionales.

Pero peligrosamente es también el lugar en donde con el beneplácito de las miles de personas que lo votaron para llevarlo al poder, se ha convertido en fiscal y juez para acusar y dictaminar sobre su propio comportamiento.

Porque “él lo dice”, no hubo conflicto de intereses en la entrevista que tuvo con el yerno de Donald Trump en la casa de un ejecutivo de Televisa, sin aviso previo a nadie, para discutir temas de la relación bilateral. Dijo el Presidente que no había conflicto de intereses y ahí murió el tema.

También desde ahí ha hecho acusaciones severas, sin mostrar pruebas, en contra de personas e instituciones saltándose cualquier cantidad de preceptos legales.

De lunes a viernes, a partir de la 7 de la mañana, el mismo ejercicio.

Es un ritmo difícil de aguantar tanto para él, para su equipo, como para nosotros, la opinión pública que algún día nos saturaremos de tanta palabrería.

Algo tendrá que cambiar, pero mientras así sea, hay que seguir atentos y animados a la voz de las mañaneras.

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