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Los claroscuros de AMLO a 100 días

El corte de los 100 días de Gobierno fue aprovechado plenamente por Andrés Manuel López Obrador como un acto propagandístico con el que capitalizó y refrendó su exitosa estrategia de comunicación que le ha dado la popularidad y aprobación que ningún otro Presidente había alcanzado en la historia de México.

En su discurso de ayer, López Obrador mantuvo su narrativa de ser el Gobierno que inició ya la “Cuarta Transformación” en la que muchos males se solucionarán tan sólo con la erradicación de la corrupción. Tomó como punto de partida los 100 puntos que prometió el 1 de diciembre en su toma de posesión ante sus seguidores en el Zócalo, al asegurar que 62 están cumplidos.

El autobalance del Presidente fue altamente aprobatorio, y en distintos momentos lo aprovechó para responder a las críticas de sus “adversarios”, por ejemplo, para insistir en que la cancelación del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México fue la mejor decisión pese al costo económico que implicará.

Por esta decisión, y otras tomadas en Pemex, las calificadoras internacionales, y organismos nacionales y extranjeros, ubican como un punto negativo el manejo inicial de la economía, lo que han expresado con la baja de las notas a la perspectiva económica del País. A ellos, les dijo ayer que no hay ninguna señal de “recesión” y que la economía crece lento, pero va bien.

Tal vez por la escalada de violencia que continúa en todo el país, la única crítica que asomó, y muy tímidamente, fue la aceptación de que la crisis de inseguridad apenas se ha podido contener, pero no la ha podido reducir.

En este periodo formal de Gobierno (porque en realidad AMLO empezó a gobernar desde el dos de julio, al día siguiente de la elección) la inseguridad es sin duda uno de los temas en los que menos se ha avanzado. Esto a pesar de que una de sus fortalezas, la obtuvo sin duda, con la inédita cruzada contra la red de complicidades que saquearon por años el robo de combustibles de las plataformas marinas, las refinerías y los ductos de Pemex.

Tal vez por ello, las reformas que más destacó fueron la creación de la Guardia Nacional, la Ley de Extinción de Dominio y la ampliación del catálogo de delitos con obligación de prisión preventiva, como la corrupción y el robo de hidrocarburos. Habrá que ver si estos nuevos instrumentos de verdad contribuyen a pacificar el país como lo han prometido sin lograrlo, los últimos dos presidentes, el panista Felipe Calderón y el priista Enrique Peña Nieto.

Las tentaciones autoritarias en las que ha incurrido al atentar contra la autonomía de los órganos independientes al descalificar a sus titulares o proponer candidatos que no cumplen el perfil técnico, así como la intolerancia a la crítica de las organizaciones de la sociedad civil a las que también fustiga, es otra de las zonas oscuras que han quedado al descubierto y que es muy oportuno empezar a contrarrestar desde la ciudadanía.

jbarrera4r@gmail.com

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