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La lección de los contralores

A propósito del Radar de ayer, donde cuestioné la autoridad moral del Congreso del Estado para reclamar resultados al Sistema Estatal Anticorrupción y a la Fiscalía Especializada en la materia, cuando las y los diputados de la actual Legislatura no han hecho lo propio para sancionar casos como el de los aviadores o para corregir pifias en leyes que obstaculizan la lucha contra la impunidad a las corruptelas, recibí un mensaje a través de twitter de la cuenta @RumoresAmor que les comparto a continuación:

“Va por el sistema y van por partes, van por todo lo que les estorba, les aposté en un twt, a ese Contralor lo quieren fuera del Congreso, les estorba bastante, hoy el Sr.Barrera cae en el juego del Poder”.

Inmediatamente agradecí al emisor la lectura y le pedí que para no caer en ningún juego de poder, le agradecería más información sobre el tema. Hasta el momento de redactar esta columna, no había recibido respuesta.

Supongo que la observación se debió a la referencia que hice ayer del Contralor del Congreso, Raúl Bermúdez, en estos términos: “Desde enero, el secretario general del Congreso, Salvador de la Cruz, presentó una denuncia ante la Fiscalía Anticorrupción, por los que cobran sin ir a trabajar al Palacio Legislativo o a sus otras oficinas, las y los aviadores, pues. Pero hasta hoy no han adjuntado elementos de prueba. Le echan la bolita al contralor del Congreso, Raúl Bermúdez, quien en teoría hace las investigaciones para documentar los casos, y quien desde enero dice que las concluirá en 15 días, sin que hasta ahora haya entregado nada”.

Esta crítica me da pie a volver a plantear la importancia de la figura de los contralores para la lucha anticorrupción.

Esta semana se supo que mientras la Contraloría estatal detectó irregularidades en la Secretaría de Salud por 605 millones de pesos en la pasada administración, quien fue la contralora de esa dependencia Mayda Melendres Díaz, nunca hizo observación alguna. Este caso contrasta con el del Contralor tapatío, Enrique Aldana, cuyo trabajo reconocimos hace unos días en este mismo espacio, por las denuncias de irregularidades en la pasada administración municipal, pese a tratarse de un Gobierno del mismo partido.

La diferencia entre un desempeño y otro, es que a la Contralora de Salud la designó el secretario en turno, y al contralor tapatío lo propuso al alcalde Ismael del Toro, el Comité de Particpación Social del Sistema Estatal Anticorrupción, luego de un proceso abierto.

Por eso, insisto, se deben hacer las reformas legales necesarias para que sea obligatorio que los contralores, de cualquier ente público, no sean designados por el poder en turno, sino luego de una convocatoria abierta y sancionada por organismos ciudadanos.

En este punto, el Congreso local tiene una gran oportunidad para reivindicarse y mostrar de verdad sus afanes anticorrupción. Por lo que toca al Contralor Bermúdez, ojalá de verdad sea incómodo por su rectitud y rigor, que no lo quiten y que temine ya la investigación contra los aviadores.

jbarrera4r@gmail.com
 

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