Golpe de Estado y los aviones militares
Antes de ganar las elecciones -en aquel entonces candidato de Morena- Andrés Manuel López Obrador dijo -como muchas otras cosas a las que se comprometió- que si ganaba la elección vendería el avión presidencial, que era un símbolo de todo lo que estaba mal en la política del país, donde se vivía con derroche mientras que el pueblo estaba sometido en una necesidad extrema. Llegó a señalar que era “un insulto al pueblo... y ejemplo de los excesos”. Y la promesa era devolver al pueblo el dinero de la venta “como parte de una transformación”.
Ya transitamos por el cuarto año de gobierno de esta administración y el avión continúa en el hangar presidencial, no se ha vendido, dijo que se rifó (?), cuesta mucho su mantenimiento y al pueblo no se le ha regresado ni un centavo. Además, en su imperiosa necesidad de mostrar humildad ‘trepándose' a los aviones comerciales como cualquier mexicano para sus giras por los estados, ha causado inconvenientes a las aerolíneas en las maniobras de su abordaje en los aviones y se ha expuesto a la figura presidencial a los insultos de aquellos que no estando de acuerdo en la forma de gobernar muestran su descontento de forma verbal y hasta agresiva en algunos momentos.
El viernes pasado, como ya ha sucedido en dos o tres ocasiones el año pasado, después de concluir una gira por Ciudad Juárez, López Obrador viajó a Coahuila en un avión militar -posiblemente orillado por la falta de conectividad aérea en aviones de aerolíneas comerciales- pero que coincide -por tercera ocasión en los últimos cinco días- con su verborrea de descartar un golpe de estado por la lealtad que demuestran las fuerzas armadas.
Simbólica coincidencia que deja volar a la imaginación, posiblemente queriendo demostrar con hechos, su acercamiento, protección y confianza con el ejército.
El presidente es quien ha mencionado la frase ‘Golpe de Estado’ cuando se refiere a sus adversarios que “buscan socavar al gobierno por medios de estrategias mediáticas y guerra sucia”, refiriéndose al escándalo de la ‘Casa Gris’ donde su hijo José Ramón López Beltrán es el intérprete estelar y que ha puesto en jaque al presidente, que entre más trata de demostrar que no hay intereses creados con su administración, más se enloda y hace más profundo el hoyo en el que se ha metido.
El uso de un avión militar no se debe interpretar como un mensaje subliminal que posiblemente López Obrador ha querido enviar sobre el control que tiene del ejército como Comandante de las Fuerzas Armadas. Ante su rechazo a usar el avión presidencial, suena más lógico hacer uso de los aviones militares, facilitando su tránsito por el país sin causar tantos inconvenientes, y le evita estar expuesto a los espontáneos reclamos que pudieran llegar a provocar una tragedia cuando estamos inmersos en un país dividido y una irresponsabilidad de los enojados por las constantes provocaciones -que cada día son más- en un arranque puedan provocar una tragedia. ¿Usted, qué opina?