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Entre el cielo y el infierno

Las eliminatorias mundialistas en todas las confederaciones están próximas a concluir; restan dos partidos para repartir la mayoría de las invitaciones a la Copa del Mundo. Las pocas que quedarán disponibles se repartirán en el mes de noviembre a los ganadores de las series de repechajes. Por lo tanto, en breve se conocerá al conglomerado de equipos que participarán en la justa mundialista rusa.

En algunas confederaciones, la situación está tan apretada que la FIFA ordenó que los partidos de la última fecha se diputen el mismo día y a la misma hora.

En Concacaf México ya tiene su boleto, a Costa Rica le falta un punto, Trinidad y Tobago fuera de conocer San Luis Potosí ya no tiene nada que hacer hasta dentro de cuatro años; todo queda entre Estados Unidos, Panamá y Honduras, uno de ellos irá directo, otro tendrá que ir a Australia o Siria a jugar el repechaje y el restante terminará con las manos vacías.

Se especuló que Juan Carlos Osorio llamaría a elementos del ámbito local para los dos últimos partidos del Hexagonal ante Trinidad y Tobago y Honduras, finalmente decidió convocar a todos los “foráneos” salvo a Marco Fabián quien se recupera de su lesión y a sus jugadores de confianza de la Liga MX.

En Sudamérica, por ejemplo, la cosa está que arde. A 180 minutos de que la larga eliminatoria concluya lo único cierto es que Brasil ya está calificado y Venezuela y Bolivia eliminados.

La tabla de posiciones es un bimbalete que sube o baja dependiendo del resultado.

El bicampeón de América, la Selección chilena, está con la “soga al cuello”, por ahora no alcanza ni repechaje, se la jugará ante Ecuador y Brasil.

Argentina en este momento alcanza el repechaje; enfrentará a Perú y Ecuador, la sombra de una eliminación histórica se cierne sobre la Albiceleste de Jorge Sampaoli. El mal pensado, que nunca falta, elucubra que la FIFA no contemplaría un Mundial sin el mejor futbolista del planeta, en otras palabras, un Mundial sin Messi; cierto que se dicen muchas cosas y más cuando de especular se trata.

Uruguay y Colombia tienen “viento a favor” para llegar a puerto, pero tendrán que saber llegar.

El maná que le cayó del cielo vía el TAS tiene a Perú en el umbral de una calificación que de concretarse sería casi milagrosa.

El repunte en la tabla del seleccionado Inca ha sido reforzado con el bien jugar del conjunto de Ricardo Gareca, tiene nerviosos a los argentinos que, increíblemente, se mudaron del Monumental del barrio de Núñez a la Bombonera del barrio de la Boca con el argumento de que el apoyo de la gente se hace sentir con mayor fuerza en la casa de los xeneizes, y eso que tienen a Messi.

Como Brasil ya está calificado, la mayoría de los árbitros que dirigirán los partidos son de nacionalidad brasileña.

Con la bendita Concacaf, con sus generosos tres boletos y medio al Mundial, para qué andar dando ideas o imaginando ¿qué pasaría si el Tri jugara las eliminatorias en el Cono Sur? ¿Para qué complicarnos?

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