UNIVA: El profesional del comercio exterior en el siglo XXI
¿Qué sería de México hoy en día sin profesionales en comercio exterior?
Cuarenta años han transcurrido desde que México inició una transformación profunda en su comercio exterior que lo convertiría en una de las economías más integradas al comercio internacional del mundo. Dicha transformación inició como consecuencia de su adhesión al acuerdo internacional más importante de su época, el “Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio” GATT en 1986, un acuerdo cuyo objetivo principal era reducir las barreras al comercio internacional, especialmente los aranceles, para facilitar el intercambio de mercancías entre los países y promover el crecimiento económico después de la Segunda Guerra Mundial.
En aquel entonces México se convirtió en el miembro número 92 de una organización que concentraba la mayor parte del comercio mundial. El país seguía operando bajo un modelo relativamente proteccionista, con altos aranceles, permisos previos de importación y una fuerte participación del Estado en la economía. Total dependencia del petróleo como fuente principal de divisas del país, elevada protección comercial para “cuidar” a la industria nacional, escasa participación en el comercio mundial y una crisis económica que provocaría escacez de divisas, devaluaciones recurrentes del peso, inflación elevada y bajo crecimiento económico.
Hace cuarenta años era impensable que pudiera existir una especialización relacionada con la complejidad que representa el intercambio internacional de mercancías. Las operaciones de importación y exportación eran coordinadas por “administradores de empresas” y hasta “contadores públicos” ante una política de comercio exterior que aún no estaba lista para los grandes desafíos de los mercados internacionales.
UNIVA: La familia no se queda en casa: su huella en la vida universitaria
Hoy México es una economía totalmente diferente, desde su incorporación al GATT, las exportaciones mexicanas crecieron más de 4,000%, pasando de 16.2 mil millones a cerca de 665 mil millones de dólares en 2025 logrando un crecimiento del comercio exterior aproximadamente del 2,300% desde 1986 hasta 2025-2026, es decir, hoy es cerca de 24 veces mayor que cuando México ingresó al GATT ahora reconocido como OMC (Organización Mundial de Comercio), lo que consolida a nuestro país como una de las economías más abiertas e integradas al comercio internacional con 14 Tratados de libre comercio, 30 Acuerdos para la Promoción y Protección Recíproca de las Inversiones (APPRIs) y nueve acuerdos de alcance limitado (ALADI) con más de 50 países.
Este crecimiento también es consecuencia de la negociación y entrada en vigor del TLCAN (1994), expansión de la industria manufacturera exportadora, desarrollo de programas de fomento por parte de la Secretaría de Economía (IMMEX), integración de cadenas de suministro con Estados Unidos y Canadá, crecimiento reciente del llamado “nearshoring” y los ajustes al ahora T-MEC (Tratado de libre comercio México, Estados Unidos y Canadá).
Estamos hablando entonces de una nueva era que coloca al comercio exterior mexicano como un pilar fundamental de nuestra economía, pues hacia el primer trimestre del año 2026, según datos del INEGI, representaba entre el 70% y el 85% del producto interno bruto (PIB).
Ante este contexto, el profesional de comercio exterior forma parte imprescindible en el crecimiento y competitividad de las empresas mexicanas y transnacionales instaladas en nuestro territorio nacional y el extranjero.
UNIVA: Lo que ningún algoritmo puede enseñar
Por todo lo anterior, ¿Cuál es la principal función del profesional en comercio exterior ante los retos del siglo XXI? Pues de manera extremadamente resumida tiene como principal función, resolver la complejidad que representa el incesante intercambio comercial de mercancías en el mundo. Una complejidad constituida por distintos frentes de batalla. Complejidad administrativa, operativa, logística, legal, cultural, y sobre todo, alineados a los objetivos económicos y de desarrollo sostenible de la ONU.
Los profesionales de esta materia tienen habilidades únicas de adaptación al cambio, pues las variables son infinitas, los ajustes legales o normativos en cada país sufren constantes reformas como consecuencia del vertiginoso dinamismo del comercio internacional. No es lo mismo trasladar aguacate de México a Japón que un tornillo de México a Estados Unidos. Ni tampoco son las mismas reglas en Malasia que en Alemania o algún país de Sudamérica.
Así pues, en un entorno económico cada vez más interconectado, las universidades tienen la misión de formar profesionales en esta materia, con una sólida preparación técnica, ética y humanista, capaces de contribuir al desarrollo económico de su país y actuar con responsabilidad y compromiso ante los retos de una sociedad globalizada. Por esta razón, cada minuto en las aulas es una oportunidad para fortalecer el conocimiento técnico sin descuidar que deben entender su profesión, como una consagración al bien común, siempre bajo el lema “saber más, para ser más”.
Maestro Roberto Rodríguez Figueroa, profesor de Ciencias Económico Administrativas y Negocios Internacionales del sistema UNIVA. Socio fundador del Centro de Innovación y Desarrollo en Comercio Exterior y Aduanas–CIDECA.MX.
XM