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Medicamentos, remedios herbolarios y suplementos: Cómo cuidar y proteger tu salud

Especialistas en salud advierten que, pese a su origen natural, los productos herbolarios no están exentos de efectos adversos

Como especialista, y también desde una mirada preventiva, es importante recordar que la automedicación puede ser riesgosa. Lo mejor es consultar con un médico antes de administrar un medicamento o ingerir un suplemento.

En el núcleo familiar y en los hogares, como mamás, solemos ser las principales responsables del cuidado de la salud en casa. Desde atender un resfriado o elegir una vitamina hasta recurrir a un té o remedio “natural” por recomendación.

Sin embargo, no todos estos productos se encuentran regulados y son supervisados por la autoridad sanitaria, ni pueden o deben consumirse libremente y es importante conocer estas diferencias con el objetivo de proteger a nuestra familia.

La Ley General de Salud (LGS), establece los criterios para garantizar que los medicamentos e insumos para la salud cumplan con criterios de calidad, seguridad y eficacia, siendo la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) la autoridad encargada de regular, vigilar y sancionar su producción, distribución y comercialización.

Medicamentos: La regulación más estricta

En ese contexto, el marco normativo define a los medicamentos como sustancias o mezclas con efecto terapéutico, preventivo o para rehabilitación, las cuales que deben demostrar científicamente su eficacia y seguridad antes de obtener un registro sanitario. Este proceso implica estudios clínicos, evaluación de procesos de fabricación y control permanente de calidad en la producción.

La autoridad sanitaria, a través de la norma, también clasifica a los medicamentos en función de su forma de venta: aquellos que requieren receta médica -algunos incluso con retención obligatoria de la misma-. y los de libre venta, que pueden adquirirse sin prescripción, pero siempre en establecimientos o farmacias autorizadas.

Los médicos y profesionales de la salud coinciden en que la prescripción debe ser individualizada, considerando la edad, condición clínica y posibles interacciones con otros fármacos. En este sentido, es importante recordar que la automedicación puede representar riesgos, especialmente en personas con Enfermedades Crónicas No Transmisibles (ECNT) como diabetes, hipertensión o enfermedad renal.

Herbolaria: Tradición con marco legal propio

México cuenta con una larga tradición en el uso de plantas medicinales, práctica que hoy se encuentra reconocida y regulada por la Ley. En este segmento existen dos clasificaciones diferentes: medicamentos herbolarios y remedios herbolarios.

Los medicamentos herbolarios deben comprobar su eficacia terapéutica mediante evidencia científica publicada y cuentan con registro sanitario, similar al de los medicamentos convencionales, aunque su principio activo provenga de una cantidad específica del extracto o savia de una planta (raíz, tallo, hoja, flor, entre otros).

En ese caso, para identificar un medicamento herbolario de un producto milagro, los medicamentos herbolarios están registrados ante Cofepris y cuentan con una leyenda alfanumérica, por ejemplo: Reg. No. XXXP2023 SSA VI, donde la “P” permite identificar al medicamento herbolario y el “VI” indica la fracción en la Ley para su la clasificación y prescripción.

En contraste, los remedios herbolarios se basan en el conocimiento tradicional y popular, por lo tanto, no se puede comprobar su eficacia terapéutica mediante evidencia científica y su regulación es más flexible, aunque deben cumplir con normas de etiquetado y buenas prácticas de fabricación establecidas por Cofepris y permiso sanitario.

Especialistas en salud advierten que, pese a su origen natural, los productos herbolarios no están exentos de efectos adversos. Por ello, recomiendan informar siempre al médico sobre su consumo, especialmente antes de cirugías o durante el embarazo.

Suplementos alimenticios, no son medicamentos

Uno de los mayores puntos de confusión para los consumidores es el papel de los suplementos alimenticios. Nuestro marco normativo los define como productos destinados a complementar la ingesta de alimentos; no pueden prevenir, tratar y, tampoco curar enfermedades.

A diferencia de los medicamentos, los suplementos no requieren demostrar eficacia clínica antes de su venta, aunque sí deben cumplir requisitos de composición, etiquetado y publicidad. En este caso, la Cofepris prohíbe expresamente que estos productos atribuyan efectos terapéuticos o se presenten como alternativas a tratamientos médicos.

De acuerdo con especialistas en nutrición y medicina preventiva, los suplementos solo deberían recomendarse cuando existe una deficiencia comprobada, siempre bajo supervisión médica o nutricional.

Riesgos del consumo sin orientación médica

El mercado de suplementos y productos “naturales” ha crecido de forma acelerada en los últimos años, impulsado por redes sociales y publicidad engañosa. La Cofepris ha emitido múltiples alertas sanitarias por productos que contienen sustancias no declaradas o ingredientes farmacológicos ocultos.

El consumo excesivo o injustificado de suplementos puede provocar toxicidades, afectar órganos como hígado y riñones, o interferir con tratamientos médicos. La evidencia médica es clara: ningún suplemento sustituye una alimentación equilibrada ni un tratamiento prescrito por un especialista.

La recomendación clave: información y acompañamiento profesional

Tanto la autoridad sanitaria como los profesionales de la salud coinciden en promover la educación para proteger la salud.

Mi recomendación principal para todos es informarse y consultar a los médicos. Hay que verificar que revisar etiquetas, el registro o permiso sanitario, así como desconfiar de los “productos milagro” y evitar la automedicación para prevenir problemas mayores.

Cuidar de nuestra familia no significa rechazar la medicina tradicional ni los productos naturales, sino usarlos de manera responsable, informada y segura. Esa es, sin duda, una de las decisiones más importantes que podemos tomar como mamás.

*Josefina Santos Murillo es química farmacobióloga egresada de la Universidad de Guadalajara (UdeG) con amplia experiencia en asuntos regulatorios, calidad y cumplimiento sanitario. Actualmente, es directora de Calidad en Grupo Collins. Ha colaborado en diferentes empresas farmacéuticas nacionales e internacionales.

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