Reflexión: Dar lo que no tienes
¿Te has puesto a pensar que los límites son sanos tanto para ti como para los demás? Tu paz siempre es prioridad
Mucho nos esforzamos en complacer a los demás y peor aún, queriendo dar lo que no tenemos. Esto nos puede ocurrir en todas las áreas de nuestra vida, si eres mamá no hay mejor ejemplo que con los hijos y en ese esfuerzo de perfección damos demasiado o quizá, lo que nuestros hijos tal vez ni necesitan: juguetes, dinero, videojuegos, etc, la lista podría ser interminable y no va sólo en lo material, ya que también podemos dar el tiempo que ni tenemos, es decir sacrificar nuestras actividades -las cuales tienen un gran valor- por darles todo en cuerpo y alma. Pero ese dar todo también puede reflejarse en el trabajo, dar demasiadas horas, nuestra salud y hasta tiempo de calidad en aprender cosas nuevas por pensar que el trabajo es lo único.
Dar lo que no tienes es un resultado que te debe llevar a la reflexión, a dónde vas, porque si te fijas bien, justamente estás pasando por encima de ti para darlo a otros. Si los demás pasan por encima de ti, ¿dónde quedas tú? Tal vez al principio no lo notes, pero con el tiempo habrá un hueco, un algo que te hace falta para la persona más importante: tú.
Cuando damos lo que no tenemos entramos en un laberinto sin salida y el punto importante aquí sería saber poner límites. “Hasta aquí llego hijo mío, hasta aquí es mi trabajo o hasta aquí permito que dejo de hacer mis cosas por ti”. Todo el que es abusado es porque también lo permite, quizá es un ejercicio que nos lleve tiempo y aprender a decir que “no” puede ser el mejor comienzo. “No quiero, no voy, no tengo ganas o hijo ese juguete no te lo voy a comprar. Punto”. Puede ser frustrante, sobre todo para quien está acostumbrado a recibir siempre de ti un “sí”, pero esa rabieta pasará, una y otra vez hasta que quizá se canse o se acostumbre. Te aseguro que comprarle a tus hijos todos los juguetes o caprichos que se le crucen en el camino no te harán un mejor padre o madre; tu pareja no te querrá más si dejas de hacer todo por ti para dedicarlo a él o está comprobado que más horas en una oficina no te hacen más eficiente. El encuentro debe ser contigo mismo, pensar hacia dónde vas, ¿por qué dices “sí” cuando quieres decir “no”? Eso puede marcar toda la diferencia en tu paz diaria. Así dejaremos de meternos en líos financieros y personales.
Dar lo que no tengo muchas tiene que ver con una carencia interior, una deuda contigo: trato de darle a los demás lo que yo necesito pero no me atrevo a pedirlo.
Como algunas veces he escuchado a algunos padres: “Yo no quiero que mis hijos pasen por lo que yo pasé”, pero tal vez olvidan que eso que “pasaron” los hizo más fuertes y mejores personas. No pasará nada malo con tus hijos si también se esfuerzan y “carecen” quizá de lujos o cosas innecesarias, tal vez conozcan el valor del trabajo y del ahorro. Permíteles aprender y aprende tú también al decir: “Hasta aquí”.
***
Sigue leyendo…
Si te interesó esta noticia y quieres saber más, entonces descarga y descubre INFORMAPlus, la aplicación digital de EL INFORMADOR, en donde tenemos contenidos exclusivos, seleccionados por nuestros editores, para darles una experiencia más completa a los lectores.
Descarga la aplicación y pruébala GRATIS por treinta días.
Para iOS: https://apple.co/35jaVgb
Para Android: https://bit.ly/3gwVSEV
Si eres suscriptor de EL INFORMADOR tu acceso está incluido, solicítalo al 33 3678-7777
AA