¿Tienes colon irritable? Síntomas que arruinan tu día según la UNAM
De acuerdo con investigaciones de la UNAM, el impacto de este síndrome trasciende lo físico y afecta múltiples dimensiones de la vida diaria
El Síndrome del Intestino Irritable (SII), conocido anteriormente como colon irritable, es un trastorno crónico que afecta el funcionamiento del sistema digestivo y se encuentra entre las afecciones gastrointestinales más frecuentes. Según datos difundidos por el portal de divulgación científica Ciencia UNAM, este padecimiento afecta entre el 10% y el 20% de la población mundial.
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Debido a sus características, es fundamental contar con un diagnóstico oportuno y un tratamiento integral que considere tanto los síntomas físicos como los factores emocionales. Esto se debe a que las molestias digestivas pueden repercutir considerablemente en la calidad de vida y dificultar el desempeño de las actividades cotidianas.
Según guías clínicas de referencia médica publicadas por la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), los cuadros clínicos se caracterizan por la presencia de malestar y dolor abdominal recurrente que se presenta varios días al mes.
Asimismo, la UNAM señala que existe una alteración directa en el hábito intestinal, la cual se manifiesta bajo tres formas principales: con predominio de estreñimiento (heces duras o de difícil expulsión), con predominio de diarrea (evacuaciones frecuentes o líquidas) o en una modalidad mixta que alterna ambos estados.
A estas señales se suman la distensión abdominal (sensación de inflamación o acumulación de gases), la urgencia súbita para evacuar y la sensación de evacuación incompleta.
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De acuerdo con investigaciones realizadas por la Dirección General de Bibliotecas y el Repositorio Institucional de la UNAM, el impacto del síndrome trasciende lo físico y afecta múltiples dimensiones de la vida diaria. Los estudios señalan que los pacientes experimentan:
- Severas limitaciones para realizar ejercicio
- Viajar
- Asistir a compromisos sociales
- Cumplir jornadas laborales debido al temor de presentar dolor súbito.
Adicionalmente, las alteraciones en los hábitos alimenticios conducen a la omisión de comidas por miedo a desencadenar crisis. La conexión en el eje intestino-cerebro incrementa los niveles de fatiga, ansiedad y depresión debido al dolor crónico, lo cual genera absentismo laboral y un elevado costo económico para los sistemas de salud pública.
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KR