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Estos son los tres tipos de carnes que debes evitar para prevenir el cáncer

Los expertos sugieren adoptar hábitos de preparación y consumo más saludables para disminuir la exposición a compuestos potencialmente dañinos

Lo que pones en tu plato podría influir más de lo que imaginas en tu salud a largo plazo. Expertos en nutrición y organismos internacionales han identificado tres tipos de carnes cuyo consumo frecuente se relaciona con un mayor riesgo de desarrollar ciertos tipos de cáncer, especialmente el colorrectal.

La relación entre la alimentación y el cáncer ha sido objeto de numerosos estudios científicos durante años. Aunque ningún alimento por sí solo causa o previene la enfermedad, algunas elecciones alimentarias pueden aumentar o reducir determinados riesgos para la salud.

De acuerdo con información difundida por especialistas en nutrición oncológica, existen tres categorías de carne que merecen especial atención debido a los compuestos químicos que pueden generarse durante su procesamiento o preparación.

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Carnes procesadas: las más señaladas por los expertos

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Las carnes procesadas encabezan la lista de los productos que conviene limitar o evitar. En esta categoría se encuentran alimentos como el tocino, las salchichas, el jamón y otros embutidos que han sido sometidos a procesos de conservación como el curado, salado, fermentación o ahumado.

La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) clasificó estas carnes como carcinógenas para los seres humanos (Grupo 1), debido a la evidencia que las relaciona con un mayor riesgo de cáncer colorrectal. Según los especialistas, uno de los principales problemas son los nitratos y nitritos utilizados como conservadores. Durante la digestión o la cocción, estos compuestos pueden transformarse en sustancias llamadas N-nitrosos, las cuales tienen capacidad para dañar el ADN y favorecer el desarrollo de células cancerosas.

El riesgo de cocinar carne a temperaturas muy altas

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Otro grupo que genera preocupación son las carnes cocinadas a altas temperaturas, especialmente cuando se preparan directamente sobre el fuego, a la parrilla o mediante frituras intensas. Cuando la carne se expone durante mucho tiempo a temperaturas elevadas, pueden formarse sustancias químicas conocidas como aminas heterocíclicas (AHC o HCA) e hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP o PAH). Estas sustancias han sido vinculadas en diversos estudios con un aumento del riesgo de cáncer.

El Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos explica que estos compuestos se generan cuando proteínas, grasas y otros componentes de la carne reaccionan bajo temperaturas elevadas o cuando la grasa cae sobre las llamas y produce humo que se adhiere a los alimentos. Los expertos advierten que el riesgo aumenta cuando la carne queda excesivamente dorada, quemada o carbonizada.

Carnes ahumadas también están bajo la lupa

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El tercer grupo corresponde a las carnes ahumadas, cuyo método de preparación también puede favorecer la presencia de compuestos potencialmente dañinos. Durante el proceso de ahumado, los alimentos pueden absorber hidrocarburos aromáticos policíclicos (PAH) presentes en el humo. Con el tiempo, el consumo frecuente de estos productos podría incrementar la exposición a estas sustancias químicas.

La preocupación por estos compuestos ha llevado a regiones como la Unión Europea a prestar mayor atención al uso de ciertos aditivos y procesos relacionados con productos ahumados.

¿Significa esto que debes eliminar toda la carne?

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Los especialistas aclaran que el mensaje principal no es que una persona desarrolle cáncer automáticamente por consumir estos alimentos de forma ocasional. Más bien, la evidencia apunta a que el consumo frecuente y prolongado puede aumentar el riesgo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y otras instituciones de salud han recomendado moderar la ingesta de carnes procesadas y limitar el consumo excesivo de carne roja, especialmente cuando se cocina directamente sobre llamas o a temperaturas muy elevadas.

Además, organismos como la Secretaría de Salud, el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) y el Instituto Nacional de Cancerología (INCan) han señalado que reducir el consumo de carnes procesadas forma parte de las estrategias para disminuir el riesgo de cáncer colorrectal.

¿Cómo reducir los riesgos?

Los expertos sugieren adoptar hábitos de preparación y consumo más saludables para disminuir la exposición a compuestos potencialmente dañinos.

Entre las recomendaciones destacan:

  • Limitar el consumo de carnes procesadas.
  • Evitar cocinar la carne directamente sobre llamas intensas
  • Reducir las zonas quemadas o carbonizadas.
  • Moderar el consumo de productos ahumados.
  • Incorporar más verduras, legumbres y alimentos ricos en fibra.

La evidencia científica continúa analizando el impacto de la alimentación en el desarrollo del cáncer, pero los especialistas coinciden en que reducir el consumo de carnes procesadas, evitar preparaciones excesivamente quemadas y moderar la ingesta de productos ahumados puede formar parte de una estrategia preventiva dentro de un estilo de vida saludable.

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