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Rescatan a dos oseznos negros en vivienda abandonada de Ojinaga

El par de osos pese a no presentar desnutrición, si se encuentran en condiciones complicadas y requerirán rehabilitación para regresar al bosque

Dos oseznos de aproximadamente siete meses fueron rescatados de una vivienda abandonada en Ojinaga, Chihuahua, donde permanecían en condiciones que afectaban su bienestar. La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) aseguró a los ejemplares, un macho y una hembra, que presentaban una leve desnutrición, numerosas garrapatas y un marcado acostumbramiento al contacto con personas.

El hallazgo ocurrió el pasado 17 de septiembre, cuando personal de la Agencia Estatal de Investigación localizó la propiedad durante una investigación relacionada con otros ilícitos y notificó a las autoridades ambientales sobre la presencia de los animales. Los oseznos fueron trasladados posteriormente a una instalación que maneja vida silvestre cercana a la ciudad de Chihuahua, donde reciben atención especializada.

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De acuerdo con la información proporcionada por las autoridades, los animales sí habían recibido alimento, pero probablemente no en una cantidad o composición adecuada para cubrir las necesidades de un oso negro en desarrollo. Esta diferencia es importante: alimentar a un animal silvestre no significa necesariamente proporcionarle una nutrición suficiente para su especie y etapa de crecimiento.

¿Qué necesita un oso negro para desarrollarse de forma saludable?

El oso negro americano (Ursus americanus) es un animal omnívoro cuya alimentación depende de la región y de la época del año. Aunque pertenece al orden de los carnívoros, la mayor parte de su dieta está compuesta por materia vegetal, como frutos, bayas, flores, hierbas, tubérculos, raíces y frutos secos. También consume alimentos de origen animal, entre ellos insectos, peces, carroña, miel y pequeños mamíferos.

Por esa razón, la dieta de un oso negro no puede reducirse a ofrecerle comida de manera ocasional. En la naturaleza, el animal aprovecha una amplia variedad de recursos y modifica su alimentación conforme cambian las condiciones de su entorno. La disponibilidad de alimento también influye en su capacidad para acumular las reservas de energía que necesita durante determinadas etapas del año.

Los osos negros necesitan grandes áreas de hábitat donde puedan encontrar alimento, refugiarse y desplazarse. En México, la especie está asociada principalmente con zonas boscosas y serranas, incluyendo regiones de la Sierra Madre Occidental y Oriental. La pérdida y fragmentación del hábitat se encuentran entre las principales amenazas para sus poblaciones.

El agua y los refugios naturales forman parte igualmente de las condiciones que permiten su desarrollo. En registros de osos negros en Chihuahua, por ejemplo, se han documentado conductas como bañarse en ojos de agua o pozas, además de otras actividades relacionadas con la búsqueda de alimento y el comportamiento natural de la especie.

El contacto humano también puede complicar su regreso a la naturaleza

En el caso de los dos oseznos rescatados en Ojinaga existe otro elemento que será importante durante su rehabilitación: ambos mostraban un alto grado de acostumbramiento a las personas. Para un animal destinado a regresar al medio silvestre, la exposición prolongada a los humanos puede convertirse en un problema, porque modifica algunas de las conductas que necesitará para sobrevivir por cuenta propia.

Por ello, la Profepa informó que los ejemplares permanecerán bajo cuidado especializado y que contará con la colaboración de la Fundación Invictus para trabajar en su rehabilitación. El objetivo es evaluar si pueden recuperar las condiciones necesarias para regresar a su hábitat natural.

La conservación no consiste únicamente en mantener con vida a un animal rescatado. En casos como este, los especialistas deben valorar su estado físico, comportamiento y capacidad para desenvolverse sin depender de las personas antes de considerar una posible liberación.

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El caso también recuerda por qué la captura y posesión de fauna silvestre representa un riesgo tanto para los animales como para las poblaciones de la especie. En México, el oso negro está incluido en la NOM-059-SEMARNAT-2010 en la categoría de peligro de extinción, de acuerdo con la ficha de conservación de CONANP, y figura además en el Apéndice II de CITES.

Mientras los dos oseznos permanecen bajo cuidado especializado, su recuperación dependerá de que puedan superar las consecuencias de su permanencia en cautiverio y recuperar conductas compatibles con la vida silvestre. La meta final, siempre que su estado lo permita, será que ambos puedan volver a desenvolverse en el ecosistema que corresponde a su especie.

TG

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