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Reemplazan Tinder con "speed dating" presencial; así funciona la tendencia

Esta técnica resurge como una alternativa analógica frente al agotamiento que generan las aplicaciones de citas; te decimos cómo funcionan estos encuentros presenciales que ganan terreno en distintas ciudades del país

La disminución en el uso de aplicaciones de citas coincide con el regreso de los encuentros presenciales. Conocer a otras personas cara a cara, sin filtros digitales ni chats prolongados, vuelve a ser una opción mediante el resurgimiento del speed dating, un formato que facilita conexiones en apenas siete minutos.

La dinámica principal de las citas rápidas consiste en sentar a dos personas desconocidas en mesas enfrentadas durante un tiempo estrictamente cronometrado. Cuando suena la alarma del local, los participantes deben rotar hacia el siguiente asiento para iniciar una nueva conversación.

Al finalizar la jornada de encuentros, cada asistente anota en una tarjeta impresa o en un dispositivo móvil con quién sintió mayor afinidad. Si el interés resulta mutuo entre dos personas, los organizadores facilitan el contacto para que se produzca el match.

Este fenómeno social busca dejar de lado la virtualidad constante para recuperar la interacción analógica tradicional. La tendencia crece sostenidamente en ciudades como Buenos Aires, Mendoza y Córdoba, donde diversos espacios gastronómicos y bares comenzaron a ofrecer estas experiencias de manera regular.

El origen de la dinámica

El creador original de este sistema de encuentros fue el rabino Yaacov Deyo, quien organizó el primer evento de este tipo en el año 1998. Aquel encuentro fundacional tuvo lugar en una conocida cafetería de Beverly Hills, en la ciudad de Los Ángeles.

El objetivo inicial de Deyo consistía en ayudar a los jóvenes solteros de la comunidad judía local a conocerse de manera rápida y estructurada. Con el paso del tiempo, el formato cruzó fronteras, se globalizó y recientemente cobró un nuevo impulso en Argentina.

La caída en la popularidad de las plataformas digitales explica gran parte de este resurgimiento de los encuentros físicos. Según datos recientes de la consultora global Business of Apps, la aplicación Tinder registró una pérdida de 700 mil usuarios activos durante el último año.

Julián Mizrahi, dueño de la cadena de bares Jobs, señala que el surgimiento de estos eventos responde directamente a la merma de usuarios en las aplicaciones tradicionales. 

El cansancio digital como motor del cambio

Desde la organización Eventeando, responsables de las jornadas conocidas como Tinder Nights, observan una fatiga generalizada entre los usuarios de internet. El cansancio proviene de la necesidad de chatear durante semanas enteras para lograr concretar un solo encuentro presencial con otra persona.

Además, los organizadores de estos ciclos destacan la frustración que genera la diferencia entre los perfiles virtuales y la realidad física. El encuentro cara a cara elimina de raíz la posibilidad de alteraciones con fotografías editadas, filtros digitales o identidades falsas.

En el barrio porteño de Villa Crespo, el espacio Somos Gancho organiza eventos periódicos bajo el lema "Ya Fue Tinder". Brico, uno de sus impulsores principales, explica que la idea surgió tras ver un video en redes sociales y decidir replicar el modelo.

Esta propuesta alternativa incluye fiestas con música en vivo y un sistema de códigos de colores para los asistentes. Estas señales visuales permiten a los presentes identificar rápidamente qué tipo de vínculo o relación busca cada participante en el lugar, facilitando el acercamiento.

Segmentación y nuevas formas de socializar

Aunque la lógica central de los siete minutos de charla se mantiene intacta, cada organizador adapta el formato a su público específico. Existen encuentros segmentados por rangos etarios definidos, que abarcan grupos de personas desde los 25 hasta los 70 años de edad.

También se realizan convocatorias específicas según la orientación sexual de los participantes inscritos. Esta división previa busca aumentar las probabilidades de afinidad en las interacciones y generar un ambiente de mayor comodidad para todos los asistentes durante el transcurso de la velada.

Para facilitar la interacción entre desconocidos, muchas de estas propuestas incorporan juegos de mesa y preguntas rompehielos preestablecidas. Estas herramientas lúdicas ayudan a superar la incomodidad inicial y fomentan un diálogo fluido durante el breve tiempo disponible en cada rotación de asientos.

Más allá de la búsqueda exclusiva de una pareja romántica, el speed dating actual se fusiona con actividades grupales orientadas a la socialización general. El objetivo final se amplía hacia la posibilidad de hacer nuevos amigos y expandir el círculo social en entornos seguros.

Esta nota fue redactada con ayuda de inteligencia artificial y revisada por un editor.

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