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El estado mental que explica por qué te sientes estancado este julio

A mitad de año, la falta de motivación y la sensación de vacío no siempre son sinónimos de depresión o agotamiento. Conoce el concepto psicológico que define este estado y cómo identificarlo

Llegó julio y, con él, una extraña sensación de apatía. Si te cuesta levantarte, no tienes energía para tus proyectos y sientes que los días simplemente pasan, no estás solo. Este fenómeno tiene un nombre científico y entenderlo es el primer paso para recuperar tu vitalidad hoy mismo.

A menudo, la sociedad etiqueta esta falta de impulso como simple pereza o falta de disciplina. Sin embargo, la psicología moderna ofrece una explicación mucho más profunda y compasiva.

No se trata de un cuadro clínico de depresión, pero tampoco es un estado de bienestar óptimo. Es una zona gris que afecta silenciosamente la calidad de vida.

El origen del languidecimiento

El término languidecimiento fue acuñado originalmente por el sociólogo Corey Keyes, investigador de la Universidad de Emory. Su objetivo era describir a las personas que no están enfermas, pero tampoco prosperan.

Años más tarde, el psicólogo organizacional Adam Grant popularizó el concepto a través de un artículo viral en The New York Times, definiéndolo como "la sensación de estancamiento y vacío".

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Durante el mes de julio, este estado suele agudizarse. La mitad del año representa un punto de control donde las metas no cumplidas generan frustración y desgaste emocional.

A diferencia del burnout o síndrome del trabajador quemado, el languidecimiento no siempre presenta un agotamiento extremo. Es, más bien, una ausencia de alegría y propósito.

¿Cómo identificar si estás languideciendo?

Los especialistas en salud mental señalan que el síntoma principal es la sensación de que la vida se ve a través de un parabrisas empañado. Todo parece monótono.

Además, se experimenta una reducción significativa en la capacidad de concentración. Las tareas cotidianas que antes tomaban minutos, ahora requieren un esfuerzo monumental.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido en diversas ocasiones sobre la importancia de atender el bienestar emocional, incluso cuando no hay un diagnóstico psiquiátrico formal.

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Ignorar estas señales puede ser peligroso. Permanecer en este estado prolongado aumenta el riesgo de desarrollar trastornos de ansiedad o depresión mayor en el futuro.

Por ello, los expertos recomiendan no minimizar la sensación de "meh" que domina las mañanas de verano. Reconocer el problema es fundamental para abordarlo.

Estrategias para recuperar el impulso

El antídoto principal contra el languidecimiento es el estado de "flujo". Involucrarse en actividades que absorban por completo la atención ayuda a reiniciar el cerebro.

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Establecer metas pequeñas y alcanzables también es crucial. Celebrar victorias minúsculas diarias reconstruye gradualmente la sensación de progreso y competencia personal.

Finalmente, desconectarse de la rutina y buscar momentos de alegría ininterrumpida puede disipar la niebla mental. Este julio, permítete descansar sin culpa y redescubre tu motivación paso a paso.

Esta nota fue redactada con ayuda de inteligencia artificial y revisada por un editor

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