Mundial 2026: ¿Festejar un triunfo puede provocar problemas de salud mental? Esto dicen los expertos
El académico de la Facultad de Psicología de la UNAM, David Amaya Mora, explicó que las emociones son respuestas automáticas, intensas y de corta duración que involucran tres componentes
La pasión por el futbol puede despertar emociones intensas, desde la euforia por una victoria hasta la tristeza por una derrota. Sin embargo, especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) advierten que, cuando estas reacciones se prolongan o afectan la vida cotidiana, podrían convertirse en una señal de alerta para la salud mental.
El académico de la Facultad de Psicología de la UNAM, David Amaya Mora, explicó que las emociones son respuestas automáticas, intensas y de corta duración que involucran tres componentes: el fisiológico, relacionado con lo que experimenta el cuerpo; el cognitivo, que corresponde a la interpretación de esas sensaciones; y el conductual, que se refleja en la forma en que se expresan.
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Un ejemplo claro es la alegría que siente un aficionado cuando su equipo anota un gol. No obstante, los sentimientos funcionan de manera distinta, ya que permanecen durante más tiempo y son el resultado de una reflexión sobre las experiencias internas y externas.
El especialista señaló que una tristeza persistente por más de dos semanas, acompañada de falta de energía, pérdida de interés por las actividades diarias o ausencia de placer, podría ser indicio de un cuadro depresivo. De la misma manera, una felicidad excesiva y sostenida puede evolucionar hacia un episodio maníaco.
En el contexto del Mundial 2026, las reacciones emocionales dependerán del grado de importancia que cada persona otorgue al futbol. Mientras algunos aficionados asimilan rápidamente una derrota, otros pueden experimentar un impacto emocional considerable debido al valor que este deporte tiene en sus vidas.
“Si la Selección Mexicana pierde, es normal sentirse desanimado ese día o incluso al siguiente. El problema surge cuando ese estado de ánimo no disminuye, sino que se prolonga por semanas e interfiere con las actividades habituales”, explicó el universitario.
Además, alertó que síntomas como agotamiento constante, dificultades para dormir o alimentarse, pensamientos relacionados con la muerte o una marcada incapacidad para desempeñar las tareas cotidianas requieren atención inmediata por parte de un profesional de la salud.
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¿La euforia también puede ser peligrosa?
Celebrar un triunfo con amigos, abrazar a otros aficionados o acudir a lugares emblemáticos para festejar forma parte de una reacción normal. Sin embargo, Amaya Mora advirtió que cuando la exaltación se mantiene durante varios días y provoca conductas impulsivas o de riesgo, es importante buscar ayuda especializada.
Entre esas señales destacan los gastos excesivos, las apuestas descontroladas, las agresiones hacia otras personas, el consumo elevado de alcohol, las relaciones sexuales sin protección o conducir de manera temeraria.
El experto recordó que tanto la depresión como los episodios maníacos cuentan con tratamientos efectivos y subrayó la importancia de detectarlos oportunamente. Según explicó, una persona que ha sufrido un episodio depresivo tiene alrededor de un 50 % de probabilidad de volver a presentarlo; tras un segundo episodio, el riesgo aumenta a 75 %, y con un tercero existe una alta posibilidad de que el problema se vuelva crónico.
Validar las emociones y mantener el equilibrio
Mientras se recibe atención profesional, el psicólogo recomienda reconocer y aceptar las emociones en lugar de reprimirlas, además de realizar actividades que generen bienestar, como practicar deporte, convivir con familiares o amigos o dedicar tiempo a pasatiempos que ayuden a estimular la producción de dopamina.
En caso de una euforia intensa, aconseja recurrir a ejercicios de atención plena y establecer estrategias para regular la conducta. Un ejemplo es fijar límites antes de los festejos, como llevar únicamente una cantidad determinada de dinero si se prevé que una victoria podría llevar a realizar gastos impulsivos.
Con el Mundial 2026 cada vez más cerca, los especialistas coinciden en que disfrutar la pasión futbolera es completamente normal, siempre que las emociones no sobrepasen el punto en el que comiencen a afectar la salud mental y el funcionamiento cotidiano.
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