¿Mareos al viajar? La ciencia explica por qué ocurren y cómo prevenirlos
Especialistas detallan los mecanismos neurológicos detrás de la cinetosis o “mareo de carretera”
Las vacaciones de verano de 2026 están en marcha, pero para millones de personas, subir a un vehículo significa náuseas inmediatas. Comprender cómo el cerebro procesa el movimiento es la clave para detener el mareo antes de que arruine tu próximo viaje familiar o de negocios.
El mareo por movimiento, conocido clínicamente como cinetosis, ocurre cuando el sistema nervioso central recibe señales contradictorias. Los ojos registran que el cuerpo está estático dentro de un vehículo, mientras que el sistema vestibular detecta aceleración y giros.
Este fenómeno afecta a pasajeros en automóviles, barcos, aviones e incluso trenes. Según datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), cualquier persona con un sistema vestibular funcional puede experimentar este malestar bajo las condiciones de movimiento adecuadas.
La discrepancia sensorial provoca una respuesta de estrés en el organismo. Los síntomas iniciales incluyen bostezos, sudoración fría y palidez, los cuales escalan rápidamente hacia la producción excesiva de saliva, malestar estomacal y, finalmente, el vómito.
El papel del oído interno y la visión
El oído interno alberga los canales semicirculares, responsables de mantener el equilibrio. Cuando un individuo lee un libro o mira la pantalla de un teléfono móvil en un auto en movimiento, la visión se fija en un punto inmóvil.
Mientras tanto, el líquido dentro del oído sigue moviéndose con cada curva o freno del vehículo. Esta desconexión es interpretada por el cerebro como una posible intoxicación, lo que activa el reflejo de expulsar el contenido gástrico como mecanismo de defensa.
Para mitigar este efecto, los especialistas recomiendan mantener la mirada fija en el horizonte. Observar un punto distante y estable en el exterior permite que las señales visuales se sincronicen nuevamente con las señales vestibulares.
Estrategias de prevención y tratamiento
La ubicación dentro del medio de transporte influye en la probabilidad de desarrollar síntomas. En un automóvil, el asiento del copiloto ofrece mayor visibilidad frontal; en un barco, el centro de la embarcación cerca del nivel del agua presenta menor oscilación.
La ventilación adecuada también juega un papel en la prevención. El aire fresco dirigido al rostro ayuda a reducir la sensación de claustrofobia y disminuye la temperatura corporal, contrarrestando la sudoración fría asociada al inicio del mareo.
En cuanto a intervenciones farmacológicas, los medicamentos antihistamínicos como el dimenhidrinato bloquean los receptores en el cerebro asociados con las náuseas. Estos fármacos deben administrarse entre 30 y 60 minutos antes de iniciar el trayecto para garantizar su absorción.
Alternativas no farmacológicas
Para quienes prefieren evitar los medicamentos, existen opciones basadas en la estimulación física. Las pulseras de acupresión, que aplican fuerza constante en el punto P6 de la muñeca, muestran resultados positivos en la reducción de las náuseas en ciertos grupos demográficos.
El consumo de jengibre, ya sea en cápsulas, caramelos o infusiones, actúa directamente sobre el tracto gastrointestinal. Esta raíz facilita el vaciado gástrico y reduce las contracciones estomacales, ofreciendo una alternativa natural para gestionar el malestar durante los desplazamientos.
Esta nota fue creada con ayuda de inteligencia artificial y revisada por un editor.
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OB