Si hablamos de tradiciones: restaurantes La Gorda
Con 70 años de tradición, La Gorda celebra los sabores tapatíos con pozole, flautas crujientes y mole casero
Pocos restaurantes en Guadalajara tienen tanta tradición como La Gorda, y es que 70 años se dicen fáciles, pero mantenerse en pie siendo un favorito de la ciudad, no. Esto, gracias al esfuerzo y dedicación de doña Josefina García, quien, a la edad de 15 años, inició en la banqueta afuera de su casa, hoy la sucursal de Santa Tere, en la calle Juan Álvarez, esta aventura que ahora sus hijos llevan día a día.
Cuentan actualmente con ocho sucursales repartidas por la ciudad: Santa Tere, Centro, Jardines del Bosque, Chapalita, Arboledas, Bosques de Santa Anita, Gran Plaza y Plaza Patria. En La Gorda ofrecen la comida típica de Guadalajara, esas fritangas que de cuando en cuando se nos antojan para volver a poner los pies en la tierra y disfrutar nuestras raíces y sus frutos culinarios, que han puesto el nombre de México en todo lo alto a nivel mundial.
En compañía de Vale, Carlo y Héctor acudí a la sucursal de Santa Tere en días pasados. Uno pensaría que el estacionamiento sería un problema, pero, contraesquina del lugar, tienen un estacionamiento propio muy amplio, lo que eleva la experiencia. Aunado a esto, si vas con niños, hay una pequeña área de juegos para ellos.
Su carta está llena de antojos mexicanos y delicias típicas, como tortas, consomé, sopes, tacos dorados, flautas y pozole, por mencionar algunos. Como marca el manual, inicié con un plato de pozole chico ($126). Lo pedí con carnaza de cabeza, que siento tiene más sabor que la de paleta o pecho. Con un caldo muy bien clarificado, lleno de sabor, que solo necesitó unas gotas de limón y un poco de picante. Su grano, muy bien reventado y muy suave. Lo acompañan con lechuga, rábanos y cebolla. Gran inicio.
Seguí con unas flautas de pollo ($153). La orden viene de tres, en la tradicional tortilla raspada, de gran tamaño, unos 30 cm, muy bien doradas en manteca de cerdo (y es que por eso saben buenas, porque, como normalmente no cocinamos así en nuestras casas, pues nos saben a gloria) y abultadas en su interior, crujientes y bien bañadas en salsa verde, que yo pedí aparte para bañarlas y que no se aguadaran. Unos buenos listones de crema de rancho, una lluvia de queso Cotija añejo y lechuga. Buenas, buenas.
Por último, pude probar el mole ($197). Al centro del plato, una pieza generosa de pollo (1/4), muy bien bañada en ese mole de una densidad adecuada y de un dulzor auténtico. Y una lluvia de ajonjolí. De un lado acompañan con arroz rojo y, del otro, unos buenos frijoles peruanos refritos con totopos y queso. Te ofrecen tortillas recién hechas para que te armes tus tacos.
Todo se antoja al ver el menú. Tienen un plato que llaman surtido ($162), en el que vienen dos enchiladas sencillas (queso y cebolla), dos tacos y dos sopes, que pueden ser de papa, requesón, rajas, frijoles o picadillo. Y así puedes probar un poco de todo.
Larga vida a La Gorda.
¡Sé feliz!
La Gorda
Comida: 4.5
Lugar: 5
Servicio: 5
D: C. Juan Álvarez 1336, Santa Teresita, Guadalajara.
H: Lunes a sábado, de 13:00 a 00:00 horas; domingo, de 13:00 a 23:00 horas.
IG:T: @restauranteslagorda. 3338252239.