Este hábito hace que las personas se sientan mentalmente agotadas
Hacer varias tareas a la vez puede parecer una habilidad útil para ahorrar tiempo y ser más eficientes, pero en verdad provoca un profundo daño cognitivo
Responder mensajes mientras trabajas, revisar el correo durante una reunión, escuchar un podcast mientras haces otra actividad o saltar constantemente entre pendientes puede parecer una manera inteligente de aprovechar el tiempo. Sin embargo, la llamada multitarea no necesariamente significa hacer más: con frecuencia implica cambiar rápidamente el foco de atención entre diferentes actividades.
LEE: Los elefantes asiáticos revelan tener un alto nivel de inteligencia emocional (VIDEO)
La psiquiatra Marian Rojas Estapé, autora de “Recupera tu mente, reconquista tu vida”, ha señalado que vivimos en una época marcada por la velocidad, la hiperconexión y la búsqueda constante de estímulos. En este contexto, acostumbrarse a cambiar de una tarea a otra puede terminar afectando nuestra capacidad para concentrarnos y profundizar.
El cerebro no hace todo al mismo tiempo
Cuando una persona intenta realizar varias tareas que requieren atención, el cerebro necesita alternar continuamente entre ellas. Cada cambio tiene un costo cognitivo: se necesita recuperar el objetivo de la nueva actividad, recordar dónde se había quedado la anterior y volver a concentrarse.
La Asociación Americana de Psicología explica que estos cambios de tarea pueden reducir la eficiencia y aumentar los errores, especialmente cuando las actividades son complejas.
Por eso, una persona puede terminar una jornada con la sensación de haber estado ocupada durante horas y, al mismo tiempo, sentir que avanzó poco. El problema no necesariamente está en la cantidad de trabajo, esta en la fragmentación de la atención.
Atención: aprender a mirar una sola cosa
Para Rojas Estapé, recuperar la atención es fundamental porque esta capacidad interviene en procesos cotidianos como aprender, relacionarnos con otras personas, reflexionar y tomar decisiones.
Atender también significa desatender. Para concentrarse en una conversación, una lectura o una actividad, el cerebro necesita reducir la importancia de otros estímulos que compiten por nuestra atención.
Las distracciones no siempre llegan desde el teléfono, pueden aparecer desde el interior de la propia mente: preocupaciones, pensamientos recurrentes, recuerdos o anticipaciones. Cuando una persona se acostumbra a buscar estímulos constantemente, permanecer en una sola actividad puede comenzar a sentirse incómodo.
El problema de vivir en “modo rápido”
Uno de los conceptos centrales de Recupera tu mente, reconquista tu vida es la cultura de la inmediatez. Las pantallas, las notificaciones y las recompensas rápidas pueden crear un entorno en el que resulta cada vez más difícil tolerar el aburrimiento o esperar.
Aquí aparece la dopamina, un neurotransmisor relacionado con los circuitos de recompensa y motivación. No se trata simplemente de “la hormona del placer”, como suele describirse de manera popular, sino de un sistema mucho más complejo que participa en la motivación y en la búsqueda de recompensas.
La consecuencia práctica es que una actividad lenta —leer, estudiar, conversar sin revisar el teléfono o simplemente permanecer en silencio— puede parecer menos estimulante que saltar continuamente entre contenidos.
¿Cómo recuperar la concentración?
La solución no consiste necesariamente en abandonar todas las pantallas ni intentar trabajar durante horas sin descanso. Una estrategia más realista es reducir los cambios innecesarios de atención.
Terminar una tarea antes de comenzar otra, silenciar notificaciones durante periodos de concentración, establecer momentos específicos para revisar mensajes y reservar espacios sin estímulos digitales son medidas sencillas para recuperar el hábito de enfocarse.
La evidencia científica disponible no permite presentar la meditación como una solución universal, pero distintos metaanálisis han encontrado efectos pequeños o moderados de intervenciones basadas en mindfulness sobre determinados aspectos de la atención, la cognición y el estrés.
LEE: ¿Qué hacer si te persiguen o sufres un intento de provocación vial?
La idea de fondo es sencilla: descansar la mente también es una forma de cuidar la atención. En una rutina construida alrededor de la velocidad y la conexión permanente, aprender a detenerse puede resultar tan importante como aprender a organizar mejor las tareas.
La próxima vez que intentes contestar un mensaje mientras trabajas, escuchar un video mientras comes y revisar las redes sociales al mismo tiempo, quizá valga la pena preguntarte si realmente estás haciendo más. O si simplemente estás entrenando a tu mente para no permanecer demasiado tiempo en una sola cosa.
TG