Pan de ánimas, pan bordado y todas las variedades de pan de muerto que existen en México
No todo es el famoso fan de muerto de naranja; tómate un momento para conocer más sobre la tradición del Día de Muertos que se ve interpretada de manera diferente en la gastronomía local de cada región del país
Tradicionalmente se reconoce al pan de muerto como el pan de azahar y naranja, con apariencia redonda que lleva por corona “huesitos” de muerto formando una cruz; sin embargo en todo el país se rescatan tradiciones en torno al Día de Muertos en las que las representaciones culinarias van más allá. Estamos hablando de al menos 12 variedades distintas de “Pan de Muerto” que representan las diferentes representaciones por Estado y comunidad.
Tenemos panes que conmemoran las “ánimas”, que son las almas o espíritus de las personas fallecidas que, de acuerdo con el sincretismo entre las creencias prehispánicas y la fe católica, conservan un vínculo con el mundo de los vivos.
Hoy te presentamos un mapa de las principales ocho obras de panadería que representan la gran diversidad de cultura que tenemos en todo el país, desde figuras antropomorfas hasta complejos glaseados que imitan bordados indígenas.
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El pan de yema y sus caritas de alfeñique
Desde Valles Centrales de Oaxaca, (especialmente Zaachila, Mitla y los Valles Centrales). En la tradición oaxaqueña, el altar requiere alimento y presencia visible. El Pan de Carita nace de la receta colonial del pan de yema aromatizado con anís o ajonjolí. Lo que lo distingue es la inserción de una pequeña "carita" moldeada en masa de alfeñique o pasta de azúcar y pintada a mano, la cual representa el alma (ánima) del difunto que regresa a visitar a su familia.
El Pan de Mitla
En Mitla, Oaxaca, la metrópoli mejor conocida como la Ciudad de los Muertos en la cosmogonía zapoteca, Mitla alberga uno de los panes más complejos del país. El Pan de Mitla utiliza la base del pan de yema pero sustituye la corteza simple por un intrincado lienzo de betún blanco. Los artesanos dibujan con duyas finas patrones que replican las grecas geométricas de la zona arqueológica local, así como flores, plantas y encajes tradicionales.
Pan Bordado
Desde la Huasteca y Puebla se presume el textil comestible del Pan Bordado, propio de la región de La Huasteca (Hidalgo, Veracruz, San Luis Potosí) y sierras de Puebla; la rica tradición textil del México indígena encuentra su reflejo en la panadería de Todos Santos. En el Pan Bordado se moldean tiras, flores y relieves de masa directamente sobre la pieza antes de hornearla, imitando los bordados de telar de cintura y punto de cruz característicos de la vestimenta autóctona.
Golletes
Los Golletes para las cañas de la ofrenda son del Estado de México y la capital y se trata de una rosca rígida de masa dorada cubierta por una densa capa de azúcar teñida de rosa mexicano intenso. Su diseño con el orificio central permite insertarlo en las cañas de azúcar que estructuran los altares. Representa los tzompantlis prehispánicos o la coronación del ciclo de la vida y la muerte.
Ánimas y Encaladillas
En el Bajío de la región de Guanajuato y Querétaro se encuentra el pan de ánimas y encaladillas. que recuperan una profunda herencia colonial y virreinal, las Encaladillas o Ánimas se elaboran con harina de trigo, manteca y especias. Su sello distintivo es la cubierta de glaseado blanco (que evoca la cal usada históricamente en las sepulturas) decorada con pinceladas de azúcar o merengue rojo. Estas marcas rojas simbolizan la sangre del sacrificio y la purificación del alma.
Panes Antropomorfos y “Juguetes”
Desde Puebla, Tlaxcala y Veracruz se comparten los panes Antropomorfos y “Juguetes”.
En comunidades donde la preparación de la ofrenda se divide rigurosamente entre los difuntos adultos y los niños (Santos Inocentes), la panadería adopta formas explícitas: Antropomorfos y Muñecos: Masas horneadas con silueta humana, a menudo cruzadas de brazos o decoradas con pastas de colores; mientras que los “Juguetes” son precisamente piezas modeladas como gallinitas, conejos, patos o caballitos dedicadas a las almas infantiles para que jueguen a su regreso.
Los Rosquetes de merengue
Los Rosquetes de merengue vienen de Michoacán y Valles de Toluca y se trata de roscas crujientes moldeadas en forma de lazo u ocho. Tras el horneado, se bañan con un merengue batido de clara de huevo y azúcar que al secar crea una textura crocante. Al igual que las encaladillas, se rematan con finas líneas de azúcar teñida de rojo, un matiz ritual presente en diversas culturas mesoamericanas para honrar el paso a la otra vida.
Sirenas y seres fantásticos
Sirenas y seres fantásticos son uno de los trabajos más laboriosos de esta lista, provenientes de Guerrero, la Costa Chica y Montaña, y los límites con Oaxaca. En la vertiente del Pacífico, el sincretismo entre las creencias indígenas, la herencia afromexicana y el catolicismo dio lugar a piezas como la Sirena. Moldeados con formas marinas o mitológicas, estos panes vinculan la muerte con los espíritus del agua y la naturaleza, recordando que la transición de la vida al más allá también cruza mares y ríos espirituales.
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Con esta breve recapitulación, podemos reconocer la riqueza de cultura y pluridalidad del pueblo mexicano, que no se homogeiniza, (aunque para el resto del mundo sea así). Vale la pena pues, rescatar las tradiciones de nuestro país y conocer la historia que tienen de fondo, así no solo se disfruta de la rica gastronomía y los sabores de la región, sino que se viven con más profundidad y gozo las tradiciones, que adoptan un aire de solemnidad en estos tiempos de noviembre.
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