Día de Muertos 2026: Esta es la comida que sí se puede comer del altar de muertos
Especialistas de la UNAM y autoridades sanitarias explican qué alimentos de la ofrenda son seguros para el consumo y cuáles representan un riesgo para la salud tras las festividades
Terminó el Día de Muertos y surge la duda anual: ¿qué hacemos con la comida del altar? Antes de probar ese tamal o fruta, descubre qué alimentos son seguros para la salud y cuáles podrían enviar a cualquier persona al médico, según especialistas de la UNAM.
Tras las festividades de este 2 de noviembre de 2026, miles de hogares mexicanos se enfrentan al dilema de desechar o aprovechar los platillos colocados en la ofrenda. Aunque la tradición popular dicta que los difuntos absorben la esencia y el sabor de los alimentos, la Secretaría de Salud advierte que el verdadero riesgo sanitario radica en el tiempo prolongado que la comida pasó a temperatura ambiente sin ningún tipo de protección.
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¿Qué alimentos de la ofrenda sí se pueden rescatar?
Afortunadamente, no todo lo que se colocó con cariño debe terminar en el bote de basura tras levantar el altar de muertos. Los expertos en salud alimentaria señalan que las frutas enteras, como naranjas, mandarinas o manzanas, son perfectamente seguras para el consumo humano, siempre y cuando se revise detalladamente su estado físico y se laven con abundante agua y jabón antes de ingerirlas.
Asimismo, elementos secos como las tradicionales calaveritas de azúcar, los dulces típicos o el clásico pan de muerto pueden comerse sin mayor preocupación si estuvieron protegidos del polvo, la humedad y los insectos. Sin embargo, si el pan estuvo expuesto al calor extremo durante varios días y presenta una textura inusualmente dura o rastros de moho, es preferible desecharlo de inmediato para evitar cualquier tipo de malestar estomacal.
El riesgo oculto en los guisados y la comida preparada
Por otro lado, los platillos elaborados y tradicionales representan un verdadero foco rojo para la salud digestiva. Alimentos complejos como el mole, los tamales, el arroz o cualquier guisado que contenga carne deben ser desechados sin dudarlo un segundo, ya que permanecieron demasiadas horas o incluso días sin la refrigeración necesaria, creando el ambiente perfecto para la rápida proliferación de bacterias peligrosas.
El principal problema con estos manjares mexicanos no es que hayan formado parte de un ritual espiritual, sino el proceso natural e inevitable de descomposición y oxidación al contacto con el oxígeno. Las autoridades sanitarias explican que los cambios químicos en estos platillos, imperceptibles a simple vista, pueden provocar desde intoxicaciones alimentarias leves hasta infecciones gastrointestinales severas si se ingieren por error.
Finalmente, en el caso de las bebidas servidas en vasos y las frutas que fueron previamente cortadas, la recomendación de los especialistas es tajante: no deben recuperarse bajo ninguna circunstancia. Al estar expuestas directamente al ambiente de la casa, se convierten en un imán para microorganismos y polvo, por lo que la mejor forma de honrar esta hermosa tradición es desechar estos elementos de manera higiénica, segura y respetuosa.
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Esta nota fue creada con ayuda de inteligencia artificial y revisada por un editor.
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