¿Cuándo y por qué salen a pedir 'calaverita' los niños en México?
Aunque la tradición tiene en común con el Halloween aspectos como dulces y disfraces, hay una serie de diferencias interesantes
Una de las actividades que más esperan los niños durante Halloween y el Día de Muertos es salir a "pedir calaverita".
Disfrazados y acompañados de sus familiares, los pequeños recorren las calles para tocar las puertas de las casas y recibir dulces, ¿pero sabías que esta costumbre tiene distintas explicaciones sobre su origen y una fecha relacionada con las tradiciones mexicanas?
¿Por qué "pedir calaverita" no es lo mismo a pedir Halloween?
Aunque muchas familias salen a las calles desde el 31 de octubre cuando se celebra Halloween, lo cierto es que en México es el 1 de noviembre cuando se debe salir a pedir dulces, pues corresponde al Día de Todos los Santos, vinculado con la conmemoración de los niños fallecidos.
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En algunos lugares, la actividad también se extiende hasta el 2 de noviembre, fecha en que se conmemora el Día de los Fieles Difuntos, aunque la participación puede disminuir dependiendo de las costumbres de cada comunidad.
A diferencia de Halloween, donde es común escuchar la frase "dulce o truco", en México se suele escuchar la frase: "¿Me da mi calaverita?"
Aunque no existe una explicación definitiva sobre el origen de esta tradición, una de las interpretaciones la relaciona con antiguas prácticas funerarias que se desarrollaron después de la Conquista.
¿Qué explicaciones históricas y culturales tiene la costumbre de "pedir calaverita"?
En 2020, EL UNIVERSAL publicó que el antropólogo Claudio Lomnitz vinculó esta costumbre con la llamada caridad funeraria, una práctica que consistía en entregar limosnas a las personas pobres durante los funerales.
Otra referencia histórica se encuentra en las celebraciones del siglo XVIII, cuando el 1 de noviembre se conmemoraba el Día de Todos los Santos. Durante esta fecha, los feligreses acudían a las iglesias para rendir homenaje a los restos y las reliquias de los santos.
Entre las versiones populares sobre el origen de esta tradición, también destaca la historia de un niño huérfano que vivía en tiempos precoloniales y que no tenía recursos para preparar su ofrenda.
De acuerdo con este relato, el menor decidió pintarse el rostro como una calavera y salir a las calles para pedir limosnas. Durante su recorrido, las personas le entregaban comida y monedas.
Otra de las explicaciones señala que el nombre “calaverita” podría estar relacionado con las tradicionales calaveras de azúcar, figuras que se colocan en los altares de Día de Muertos para recordar a las personas fallecidas.
Según esta versión, las calaveras también se entregaban a los niños durante los entierros, lo que habría contribuido a relacionar estos dulces con la tradición de pedir calaverita.
JM