Cómo 10 minutos de dibujo van a reiniciar tu sistema nervioso
Especialistas en neurología y terapia del arte explican cómo el simple acto de dibujar puede renovar tu estado
En un entorno dominado por notificaciones constantes y tensión climática, el estrés crónico deteriora la salud diaria. Sin embargo, la neurología confirma que tomar un lápiz y papel durante solo 10 minutos desactiva el modo de supervivencia del cerebro, ofreciendo una pausa accesible y científicamente probada para recuperar la calma.
La sobreestimulación digital y el clima sociopolítico actual mantienen a las personas en un estado de alerta perpetuo. Según un informe reciente de The Washington Post, la regulación del sistema nervioso se ha convertido en una prioridad de salud pública, impulsando la búsqueda de métodos efectivos para mitigar la ansiedad.
Plataformas como TikTok e Instagram reflejan este interés creciente a través de tendencias de búsqueda. Etiquetas relacionadas con el dibujo sensorial y la terapia de arte acumulan millones de visualizaciones, evidenciando una necesidad colectiva de encontrar herramientas prácticas para el manejo del estrés diario sin recurrir a intervenciones complejas.
Soma Sengupta, jefa de neurología en el Tufts Medical Center, explica que el estrés activa el sistema nervioso simpático. Esta respuesta, conocida como de lucha o huida, prepara al cuerpo para amenazas percibidas mediante alteraciones fisiológicas inmediatas que demandan una gran cantidad de energía del organismo.
Entre estos cambios se incluyen el incremento de la frecuencia cardíaca, el aumento de la tensión muscular y la elevación de la presión arterial. Simultáneamente, el organismo libera hormonas del estrés, como el cortisol, que a largo plazo pueden resultar perjudiciales para la salud integral si no se regulan adecuadamente.
La ciencia detrás del trazo y la concentración
Para contrarrestar este efecto, la especialista señala que el acto de dibujar desvía la atención de los pensamientos intrusivos. Esta acción fomenta la activación del sistema nervioso parasimpático, responsable de las funciones de descanso y digestión en el organismo humano, promoviendo una recuperación fisiológica profunda.
Durante una sesión de dibujo, múltiples sistemas cerebrales operan de manera simultánea. La actividad exige concentración en formas, colores y movimientos manuales, lo que requiere una comunicación constante entre los ojos, las manos y las regiones de planificación motora del cerebro para ejecutar cada trazo sobre el papel.
Esta coordinación motriz y visual ancla la atención del individuo en el momento presente. Al mantener la mente ocupada en una tarea constructiva, se evita que el cerebro derive hacia la rumiación o la preocupación excesiva por factores externos que escapan al control personal.
Además, el proceso de completar un dibujo o visualizar el desarrollo de una obra activa el sistema de recompensa del cerebro. Sengupta detalla que esto produce liberaciones moderadas de dopamina, un neurotransmisor asociado con la motivación, la satisfacción y el refuerzo positivo ante la consecución de pequeños logros.
Cuando una persona disfruta de la actividad, es posible que alcance un estado de flujo. En este estado, la autoconciencia disminuye y la concentración aumenta, lo que resulta en una reducción medible de los niveles de estrés y ansiedad general, facilitando una inmersión total en el proceso creativo.
El impacto de la tecnología y la expresión no verbal
Reina Lombardi, terapeuta de arte y fundadora de Florida Art Therapy Services, advierte sobre el papel de los teléfonos inteligentes en la desregulación del sistema nervioso. Los dispositivos utilizan un diseño basado en la gamificación y notificaciones continuas que mantienen el sistema en estado de alerta permanente.
Frente a esta hiperconexión, las artes visuales proporcionan una vía de expresión emocional no verbal. En lugar de articular sentimientos con palabras, las personas pueden representar sus estados internos mediante imágenes, patrones o símbolos, facilitando la comprensión y regulación de sus experiencias de una manera más intuitiva y directa.
Tiempo requerido y alternativas creativas
Aunque un estudio de 2016 publicado en la revista Art Therapy indicó que 45 minutos de creación artística reducían los niveles de cortisol, las investigaciones actuales sugieren que sesiones más cortas son igualmente efectivas. Dedicar entre cinco y 20 minutos es suficiente para interrumpir los pensamientos acelerados y mejorar el estado de ánimo.
Lombardi confirma que en sus sesiones clínicas, que habitualmente duran una hora, el tiempo dedicado al proceso creativo suele limitarse a 20 minutos. A pesar de esta brevedad, los pacientes reportan cambios somáticos y emocionales positivos de forma consistente, demostrando la eficacia de las intervenciones artísticas breves.
Para quienes no sienten afinidad por el dibujo, los especialistas aclaran que otras disciplinas artísticas ofrecen beneficios neurológicos similares. El modelado con arcilla o la pintura funcionan bajo los mismos principios de concentración y expresión, permitiendo a cada individuo encontrar la herramienta adecuada para regular su sistema nervioso diariamente.
Esta nota fue creada con ayuda de inteligencia artificial y revisada por un editor.
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OB