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Cayenne Electric: El Porsche más potente de la historia

Este SUV eléctrico lleva la electrificación al extremo: combina diseño imponente, tecnología de vanguardia y un interior de gran calidad 

El Porsche Cayenne Electric tiene una consigna muy importante: demostrar el máximo potencial de la tecnología impulsada por baterías, satisfaciendo incluso a sus clientes más puristas y ortodoxos.

Este nuevo Porsche es uno de esos modelos a los que las imágenes no les hacen justicia. En persona tiene mucho más carácter y sus proporciones son adecuadas. Sus formas son imponentes y dejan claro que no se trata de cualquier camioneta: tiene verdadero espíritu deportivo. La inclusión de los nuevos faros, con sus característicos elementos diurnos cuádruples, así como salpicaderas ensanchadas, enormes rines de hasta 22 pulgadas y, sobre todo, elementos aerodinámicos activos —como la rejilla de apertura variable al frente, el alerón superior que se despliega y los impresionantes aeroblades que se extienden en la parte posterior para mejorar el flujo del aire—, al menos en la versión Turbo, dejan claro que es digno del emblema.

No se diga el interior, con ensambles poco menos que perfectos y una calidad en mandos y superficies envidiable. Los asientos son cómodos al frente y, atrás, a pesar de contar con una protuberancia central, como si llevara escapes, permiten una posición de sentado muy cómoda. Además, el maletero es amplio y se combina con uno frontal de 90 litros para el equipaje.

Sin embargo, lo que roba miradas es la integración del nuevo sistema de infoentretenimiento con su pantalla OLED curva, que parece derretirse en las formas del tablero, creando una ilusión óptica muy vistosa para seguir listas o mapas, aunque requiere cierto tiempo para acostumbrarse. El cuadro de instrumentos también es digital y se puede pedir una tercera pantalla —esta para el copiloto— con múltiples funciones, incluidos videojuegos.

El habitáculo destaca por sus acabados, una pantalla OLED curva y la posibilidad de incorporar una tercera pantalla para el copiloto. ESPECIAL 

Mecánica “violenta”

La plataforma eléctrica del Cayenne recurre a una batería de 113 kWh de capacidad que forma parte integral del chasis. Cuenta con un sistema eléctrico de 800 V y puede recargar a potencias de hasta 390 kW mediante puerto NACS (el de Tesla), lo que permite una experiencia mejorada durante la conducción.

Si a esto le sumamos un par de motores eléctricos con “herencia” de la Fórmula E, la gama va de 442 caballos de fuerza (Cayenne, 1.29 millones de pesos) a 666 (Cayenne S, 2.38 millones de pesos) y, finalmente, hasta los mil 156 caballos de fuerza en el modelo tope de gama, que mantiene el nombre Turbo (2.86 millones de pesos).

Detrás del volante, el sabor deportivo está presente desde el inicio, con una respuesta brutal del acelerador, sazonada con una dirección precisa y controlable, una suspensión plantada y con comodidad ajustable, así como un sistema de frenos impresionante.

Aun siendo una ruta corta, el primer contacto nos deja con un gran sabor de boca, sobre todo cuando se presiona el botón Push to Pass en el volante, que desata toda la energía en una maniobra que transforma la sensación de un paseo de domingo por la mañana en la de bajar una montaña rusa.

Diego Briseño / Cabo San Lucas

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