¿Por qué el café a algunas personas les da sueño en lugar de despertarlas?
Aunque para millones de personas una taza representa un impulso de energía, para otras el resultado puede ser completamente distinto
Aunque el café es la bebida favorita de millones para mantenerse despiertos, algunas personas experimentan justo lo contrario: después de tomar una taza sienten más sueño. Entender por qué ocurre puede ayudarte a identificar si se trata de un efecto normal o de un hábito que vale la pena revisar.
El café es reconocido en todo el mundo por su capacidad para mejorar el estado de alerta gracias a la cafeína, un estimulante natural presente también en el té, el cacao y algunas bebidas energéticas. Sin embargo, no todas las personas reaccionan igual, y en ciertos casos el resultado puede parecer contradictorio.
Lejos de tratarse de un mito, especialistas en sueño y metabolismo explican que existen diversos factores que pueden hacer que una taza de café provoque cansancio en lugar de energía. La respuesta depende de aspectos como la biología de cada persona, sus hábitos de descanso y el momento del día en que consume esta bebida.
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La cafeína no actúa igual en todas las personas
El principal responsable del efecto estimulante del café es la cafeína, una sustancia que bloquea temporalmente la acción de la adenosina, un compuesto químico del cerebro que se acumula durante el día y favorece la sensación de sueño.
Mientras la cafeína permanece activa en el organismo, la adenosina no puede unirse con facilidad a sus receptores, por lo que la persona suele sentirse más despierta y concentrada. Sin embargo, cuando el efecto de la cafeína comienza a desaparecer, la adenosina acumulada puede actuar de forma más intensa, generando una sensación de cansancio que algunas personas interpretan como un "bajón" repentino de energía.
La falta de sueño también influye
Dormir pocas horas puede hacer que el café no produzca el efecto esperado. Cuando una persona tiene un déficit importante de descanso, la cantidad de adenosina acumulada es mucho mayor. En estos casos, una taza de café puede no ser suficiente para contrarrestar esa necesidad fisiológica de dormir.
Por ello, aunque inicialmente exista una ligera sensación de alerta, el organismo termina imponiendo la necesidad de descansar, provocando sueño incluso después de consumir cafeína.
La genética puede cambiar la respuesta al café
Otro factor importante es la genética. Cada organismo metaboliza la cafeína a una velocidad distinta. Algunas personas la procesan rápidamente, mientras que otras tardan varias horas en eliminarla. Estas diferencias genéticas influyen en la intensidad y duración de los efectos del café, por lo que no todos experimentan el mismo nivel de energía después de beberlo.
Además, quienes consumen café todos los días pueden desarrollar tolerancia, haciendo que el organismo responda cada vez menos a la cafeína.
El azúcar también puede provocar sensación de cansancio
En muchas ocasiones, el problema no está en el café, sino en lo que se añade a la bebida. Las bebidas con grandes cantidades de azúcar pueden provocar un aumento rápido de la glucosa en sangre, seguido de una disminución igual de acelerada. Ese descenso puede generar una sensación de fatiga o somnolencia que algunas personas atribuyen erróneamente al café, cuando en realidad está relacionada con el contenido de azúcar.
El horario en que tomas café hace la diferencia
El momento del día también puede modificar la forma en que responde el organismo. El cuerpo produce de manera natural cortisol, una hormona relacionada con el estado de alerta. Si el café se consume cuando los niveles de cortisol ya son elevados, el efecto estimulante puede ser menor.
Además, tomar café demasiado tarde puede alterar el descanso nocturno y generar un círculo en el que la persona duerme menos, necesita más café al día siguiente y termina sintiéndose más cansada.
Señales para identificar qué está ocurriendo
Si notas que el café te provoca sueño con frecuencia, conviene observar algunos aspectos de tu rutina antes de pensar que la bebida dejó de funcionar. Los expertos coinciden en que sentir sueño después de tomar café no significa necesariamente que exista un problema de salud. En la mayoría de los casos, el fenómeno puede explicarse por la interacción entre la cafeína, la adenosina, la calidad del sueño, el metabolismo individual y los hábitos de consumo.
Comprender estos factores permite interpretar mejor la respuesta del organismo y evitar falsas expectativas sobre los efectos del café.
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Aunque para millones de personas una taza representa un impulso de energía, para otras el resultado puede ser completamente distinto. La ciencia muestra que la reacción depende de múltiples variables y confirma que, incluso tratándose de una de las bebidas más consumidas del mundo, no existe una respuesta universal sobre cómo actúa el café en el cuerpo.
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