¿Cada cuánto debes cambiar tus tenis? Los podólogos revelan la respuesta
Expertos en podología advierten que el desgaste invisible del calzado deportivo puede desencadenar en lesiones incluso si los zapatos lucen en perfecto estado.
Tus tenis favoritos podrían estar saboteando tu salud física hoy mismo. Aunque luzcan impecables por fuera, el desgaste interno de la amortiguación altera tu pisada y provoca dolor crónico. Conocer el momento exacto para reemplazarlos es vital para proteger tus articulaciones durante cualquier actividad física.
La regla general establecida por especialistas en podología indica que el calzado deportivo debe sustituirse tras recorrer entre 480 y 800 kilómetros. Esta métrica, compartida por la Dra. Parthasarathy en recientes publicaciones de salud, funciona como un estándar técnico para corredores y caminantes habituales.
El principal problema radica en la degradación estructural de los materiales. Con el uso continuo, la espuma de la entresuela pierde su capacidad de absorción de impactos y soporte, un proceso que ocurre de forma invisible antes de que el zapato muestre agujeros o desgaste extremo en la suela exterior.
El riesgo oculto de la fascitis plantar
Ignorar esta regla de kilometraje incrementa significativamente la probabilidad de desarrollar fascitis plantar, una inflamación dolorosa del tejido que conecta el talón con los dedos. El uso de calzado sin el soporte adecuado agrava esta condición, generando una sensación de ardor y dolor punzante en la planta del pie.
El Dr. Bobby Pourziaee, especialista de la clínica Rodeo Drive Podiatry ubicada en Beverly Hills, señala que la prevención comienza con la elección correcta del calzado. El experto enfatiza que los pacientes con dolor crónico a menudo mejoran al renovar sus tenis y utilizar calzado de soporte incluso dentro de casa.
Un diseño específico para cada actividad
No todos los tenis funcionan para los mismos movimientos. Los especialistas recomiendan categorizar el calzado según la actividad específica que se va a realizar, ya sea correr, caminar o entrenar en el gimnasio, pues cada disciplina exige diferentes niveles de tracción, flexibilidad y amortiguación lateral.
Además del tipo de actividad, el soporte del arco plantar es un factor determinante. Antes de adquirir un nuevo par, es necesario identificar si se tiene un arco neutral, plano o alto, ya que utilizar un zapato incompatible con la anatomía del pie acelera el desgaste del material y altera la biomecánica corporal.
Señales de alerta para el reemplazo
Los expertos advierten que no se debe esperar a que el zapato se pueda doblar por la mitad o presente roturas evidentes para desecharlo. Si el calzado ya no se siente tan firme como el primer día o si comienzan a surgir molestias articulares tras el ejercicio, es momento de un cambio.
Para quienes ya presentan daños por el uso prolongado de tenis desgastados, los tratamientos médicos incluyen estiramientos específicos, aplicación de hielo, masajes terapéuticos y el uso de férulas nocturnas. En casos más severos, los podólogos prescriben plantillas ortopédicas personalizadas para corregir la pisada.
Mantener un registro del tiempo de uso y los kilómetros recorridos con cada par de tenis es la estrategia más efectiva para garantizar la salud del pie. Renovar el calzado deportivo a tiempo es una medida preventiva fundamental para mantener la movilidad y evitar lesiones a largo plazo.
Esta nota fue creada con ayuda de inteligencia artificial y revisada por un editor.
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OB