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Carmelo Hayes: llegó la hora de “Him”

La estrella de WWE habla sobre su evolución y su deseo de convertirse en un referente para las nuevas generaciones; llegará por primera vez a México para presentarse en la Arena Guadalajara

Carmelo Hayes recuerda que, durante sus primeros años como aficionado a la lucha libre, necesitaba encontrar referentes que le permitieran imaginarse algún día dentro de un ring. Shawn Michaels, Eddie Guerrero, Rob Van Dam y Rey Mysterio ocuparon ese lugar. Más allá de los campeonatos o las grandes funciones, había algo en ellos que acercaba la posibilidad de dedicarse profesionalmente a la lucha. Ahora, a los 32 años, después de conquistar NXT, ascender a SmackDown y convertirse en campeón de los Estados Unidos, Hayes comienza a pensar en la posibilidad de ocupar ese mismo sitio para quienes lo observan desde las gradas o una pantalla.

“Quiero que la gente pueda decir: ‘Quiero ser como Carmelo Hayes’. Quiero que los niños que están creciendo quieran luchar como yo o que, simplemente, yo pueda darles la esperanza de que ellos también pueden conseguirlo”, cuenta en entrevista con EL INFORMADOR

Su propia complexión interviene en ese deseo. “Como soy un luchador de menor tamaño, cuando estaba creciendo solamente había unos cuantos tipos a los que podía mirar y pensar: ‘Probablemente yo también podría hacer eso’. Espero que ahora haya personas que me miren a mí y digan: ‘Si él puede hacerlo, yo también puedo’”.

Hayes se encuentra en un momento particular de ese recorrido. Su etapa en NXT lo convirtió en el primer luchador en conquistar los campeonatos de Peso Crucero, Norteamericano y de NXT a lo largo de su paso por la marca. En 2023 derrotó a Bron Breakker en Stand & Deliver para alcanzar el máximo campeonato del programa y un año después fue seleccionado en la primera ronda del Draft de WWE para incorporarse a SmackDown. En 2026 añadió a su trayectoria el Campeonato de los Estados Unidos.

El ascenso implicó también modificar la escala de su trabajo. NXT le permitió formarse en un ambiente más reducido antes de enfrentarse a la maquinaria internacional de WWE, con viajes constantes y públicos que cambian de una ciudad a otra.

“Creo que ha sido la evolución, el crecimiento y todo lo que he aprendido. NXT es un poco más pequeño y después llegas a SmackDown, que simplemente es una maquinaria mucho más grande”, explica. Para Hayes, una de las imágenes que mejor resume esa transformación está en las gradas: “Ha sido pasar de presentarme frente a un par de cientos de personas en el Performance Center a hacerlo frente a públicos de todo el mundo”.

Saber cuándo estaba preparado

El Campeonato de NXT representó una de las primeras confirmaciones de que podía aspirar al siguiente nivel. Curiosamente, Hayes sitúa el momento decisivo al final de aquel reinado. Cuando perdió el título frente a Ilja Dragunov en 2023, entendió que su etapa dentro de la marca comenzaba a acercarse a su conclusión.

“Cuando perdí el campeonato ante Ilja Dragunov, sentí que ya estaba ahí. Sentía que estaba preparado para lo que viniera después”, recuerda. Su historia posterior con Trick Williams prolongó aquella etapa y terminó convirtiéndose en otro periodo de aprendizaje. “Sabía que estaba preparado para dar el siguiente paso, aunque también entendía que todavía tenía mucho por aprender”.

Entre los rivales que participaron en esa formación coloca precisamente a Dragunov en un sitio especial. Sus combates obligaron a Hayes a trabajar desde un registro físico distinto y a descubrir capacidades que, según cuenta, él mismo desconocía.

“Es alguien a quien considero uno de los mejores luchadores del mundo. Realmente me hizo pasar por muchísimo. Me dio una paliza y consiguió que encontrara algo dentro de mí durante esos combates”, recuerda. “Ilja te lleva a un nivel de dolor que consigue sacar algo de ti que ni siquiera sabías que estaba ahí. Le doy muchísimo crédito por haberme ayudado a evolucionar mi estilo”, reflexiona.

Detrás de la arrogancia

La evolución de Hayes tampoco se limita a los movimientos que ejecuta. En WWE, la identidad de un luchador depende de su capacidad para construir un personaje reconocible y conseguir que el público se involucre emocionalmente con aquello que sucede dentro del cuadrilátero.

Carmelo Hayes aparece frente a las cámaras como alguien convencido de su superioridad. La seguridad puede transformarse rápidamente en arrogancia y su frase “Melo Don’t Miss” resume buena parte de esa personalidad. El hombre detrás del personaje asegura que la frontera entre ambos resulta menos definida de lo que podría parecer.

“Mucho de él soy yo. En cuanto a la arrogancia y esa actitud engreída, normalmente no soy una persona arrogante en mi vida real. Pero creo que, si expresara abiertamente todo lo que pienso sobre mis propias habilidades, probablemente actuaría de esa manera”, reconoce. “Realmente creo todas esas cosas sobre mis capacidades, pero no es la manera en que hablaría o actuaría en mi vida cotidiana. Diría que normalmente soy bastante humilde. Pero cuando llega el momento de subir la intensidad y recordarle a todo el mundo quién es ‘Him’, entonces tengo que convertirme en Carmelo Hayes”.

Esa construcción conduce a uno de los componentes que Hayes considera esenciales en la lucha libre profesional: contar una historia. Los movimientos pueden estar preparados y los personajes definidos, pero la narración depende también de la respuesta que llega desde las gradas.

“Necesitas al oponente correcto, una buena construcción y la historia adecuada. Necesitas que todo ocurra de la manera indicada para poder contar esa historia”, explica. El público completa el proceso. “Ellos reaccionan a todo lo que haces y tú, a tu vez, reaccionas a lo que ellos están haciendo. Así es como realmente aprendes a contar una historia”, agrega.

Detrás de la arrogancia

La evolución de Hayes tampoco se limita a los movimientos que ejecuta. En WWE, la identidad de un luchador depende de su capacidad para construir un personaje reconocible y conseguir que el público se involucre emocionalmente con aquello que sucede dentro del cuadrilátero.

Carmelo Hayes aparece frente a las cámaras como alguien convencido de su superioridad. La seguridad puede transformarse rápidamente en arrogancia y su frase “Melo Don’t Miss” resume buena parte de esa personalidad. El hombre detrás del personaje asegura que la frontera entre ambos resulta menos definida de lo que podría parecer.

“Mucho de él soy yo. En cuanto a la arrogancia y esa actitud engreída, normalmente no soy una persona arrogante en mi vida real. Pero creo que, si expresara abiertamente todo lo que pienso sobre mis propias habilidades, probablemente actuaría de esa manera”, reconoce. “Realmente creo todas esas cosas sobre mis capacidades, pero no es la manera en que hablaría o actuaría en mi vida cotidiana. Diría que normalmente soy bastante humilde. Pero cuando llega el momento de subir la intensidad y recordarle a todo el mundo quién es ‘Him’, entonces tengo que convertirme en Carmelo Hayes”.

Esa construcción conduce a uno de los componentes que Hayes considera esenciales en la lucha libre profesional: contar una historia. Los movimientos pueden estar preparados y los personajes definidos, pero la narración depende también de la respuesta que llega desde las gradas.

“Necesitas al oponente correcto, una buena construcción y la historia adecuada. Necesitas que todo ocurra de la manera indicada para poder contar esa historia”, explica. El público completa el proceso. “Ellos reaccionan a todo lo que haces y tú, a tu vez, reaccionas a lo que ellos están haciendo. Así es como realmente aprendes a contar una historia”, agrega.

México, una visita pendiente

La dimensión internacional de WWE le ha permitido comprobar hasta dónde puede viajar un personaje construido inicialmente frente a unos cientos de espectadores. Recuerda especialmente las reacciones encontradas durante sus visitas a España, Portugal, Francia e Italia.

“A veces, cuando estamos haciendo nuestro trabajo aquí, casi olvidamos que el mundo entero está mirando”, admite. Encontrarse posteriormente con espectadores que conocen sus combates y su personaje le ha permitido dimensionar ese alcance. “Eso hace que quiera continuar sacando lo mejor de mí para todas esas personas que me están viendo alrededor del mundo”.

México representa todavía una asignatura pendiente. Hayes conoce la tradición de la lucha libre mexicana y asegura haberla seguido durante su carrera, pero nunca ha visitado el país. Su próxima llegada con WWE, el 9 de septiembre a la Arena Guadalajara, será también su primer encuentro directo con el público mexicano. “He sido aficionado de la lucha libre mexicana durante toda mi carrera, pero nunca he estado en México. Ésta será mi primera vez”, explica. Entre sus expectativas aparecen elementos que exceden el cuadrilátero: “Estoy muy emocionado. Tengo muchas ganas de probar la comida, conocer a la gente, sentir el ambiente y simplemente empaparme de la cultura”.

A sus 32 años, Hayes considera que todavía atraviesa los primeros capítulos de su desarrollo. Enumera campeonatos, combates y momentos que quiere protagonizar, aunque evita colocar una meta definitiva. “Apenas estamos comenzando. Creo que todavía estamos en los primeros años de mi desarrollo, considerando hasta dónde quiero llegar y todo lo que quiero hacer”.

Carmelo Hayes quiere que, dentro de algunos años, otro joven pueda observarlo de la misma manera. “Quedan muchísimas cosas: campeonatos, combates y momentos que todavía tengo que conseguir, y que voy a conseguir”, afirma. “Es una montaña rusa y también es un maratón. Siempre les digo a los aficionados que simplemente se suban y recorramos juntos este camino”, finalizó.

CT

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