Pancho no cambia y Flavio Medina se despide
La telenovela “El Renacer de Luna” concluirá el próximo viernes 9 de octubre, a las 18:30 horas, por Las Estrellas
Durante cinco meses, Flavio Medina se miró prácticamente todos los días al espejo convertido en otro hombre. La ropa, los zapatos y la caracterización eran apenas la parte visible de Francisco “Pancho” Cadena, el personaje que interpreta en “El Renacer de Luna”. Debajo de esa apariencia estaban sus heridas, complejos y una necesidad de control que el actor tuvo que comprender sin justificar.
Ahora, esa convivencia llega también a su final para el público. La telenovela, producida por Roy Rojas, concluirá el viernes 9 de octubre, a las 18:30 horas, por Las Estrellas. La historia comenzó sus transmisiones el pasado 22 de junio y entrelaza las vidas de Luna (Mar Sordo), quien debe decidir qué hacer frente a quienes la traicionaron, y Maya Mistral (Marisol del Olmo), una mujer que busca reconstruir su vida después de separarse de Pancho, su esposo violento.
En ese proceso, encuentra apoyo y una nueva posibilidad amorosa con Sebastián (Matías Novoa), mientras las acciones de Pancho y Dalila Mondragón (Marlene Favela) amenazan su relación.
Medina encarna a uno de los principales antagonistas: un hombre dominante, ambicioso y manipulador que ejerce control sobre su familia y recurre a una falsa religiosidad como coartada moral.
“Desgraciadamente, este tipo de hombres siguen existiendo, siguen existiendo estas actitudes machistas, estos patrones de conducta que seguiremos, como sociedad, intentando romper”, explica Medina en entrevista con EL INFORMADOR.
“Los actores siempre tenemos que no juzgar a nuestro personaje, aunque no estés de acuerdo con sus conceptos y con su manera de pensar. No lo puedes juzgar porque lo vas a interpretar. Si lo juzgas, ya hay algo que te estorba para interpretarlo. Sin justificarlo”.
Encontrar las heridas de Pancho
La construcción comenzó antes de llegar al set. Medina trabajó alrededor de los rasgos que podían explicar el comportamiento de Pancho.
“Trabajé mucho con las fracturas, con las heridas de un hombre así, con los complejos, con el narcisismo. Tienes que encontrar de dónde cojea, qué es lo que realmente lo lastima para que sea un hombre que actúe de esa manera”.
Después aparecieron detalles aparentemente menores que terminaron por darle cuerpo: cómo camina, cómo se sienta, qué objetos toca, qué le gusta e incluso cómo imagina su olor.
“Los primeros días de grabación siempre son complicados porque tienes que ir encontrando al personaje. Tienes que encontrar cómo se para, cómo se sienta, a qué huele, qué le gusta, qué no le gusta, todo su espacio, la atmósfera en la que vive”.
La caracterización ayudaba a establecer la frontera entre el actor y el personaje. “Te ayuda muchísimo verte al espejo y ver que no eres tú”, recuerda.
Esa separación debía repetirse al terminar cada jornada, especialmente por la oscuridad del personaje.
“Cuando dicen ‘corte’ y llegas a tu casa, te lo quitas, sobre todo los personajes que tienen tintes oscuros, porque es lo que menos quieres en tu vida”.
La respuesta del público le confirmó que Pancho había conseguido provocar el rechazo esperado. Medina reconoce que presta poca atención a las cifras de audiencia y encuentra otro termómetro cuando alguien lo reconoce en la calle.
“Me han abordado mucho para felicitarme o para decirme: ‘Oye, qué malo eres’. Siempre es muy gratificante”.
Un hombre que no aprende
“El Renacer de Luna” plantea la posibilidad de recomenzar después de una caída. Sin adelantar el desenlace, Medina advierte que esa oportunidad no significa necesariamente una transformación para Pancho.
“Yo creo que no. No será distinto, porque es complicado que un personaje que hace tanto daño a los demás, en poco tiempo, deba ser perdonado, se perdone o haya una transformación en esta historia”.
Habrá, adelanta, un instante relacionado con su hijo menor en el que el público podrá advertir algo diferente. Será apenas un destello.
“Quizá el público sí va a lograr ver un cambio en él en pantalla, por segundos, en una situación con su hijo menor, pero se queda en las mismas, el pobre”.
Aun así, reconoce que termina extrañando a sus personajes, junto con los compañeros, la rutina y el trabajo diario de resolver una escena. La televisión le concede, además, algo que el teatro no permite de la misma forma: regresar años después y encontrarse nuevamente con aquella interpretación.
“Ahí se quedó plasmado. A diferencia del teatro, donde sí te despides de los personajes y es muy doloroso porque, aunque haya un video, ya no va a ser lo mismo”.
Para Pancho, esa despedida llegará frente a los espectadores el próximo 9 de octubre. Después quedará el registro de aquel hombre al que Medina procuró comprender durante cinco meses para poder interpretarlo y del que, una vez terminado el trabajo, necesitó volver a separarse.
CT