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Ramón Medina y las ventajas de la libertad

De la comedia negra al drama militar, el actor celebra un momento de la industria donde conviven plataformas, géneros y estilos interpretativos sin ataduras de exclusividad

Octubre reunió a Ramón Medina en tres producciones distintas: la comedia negra “Prefiero la muerte” (Prime Video), la serie dramática “El Círculo” (Netflix) y la quinta temporada de “La Lotería del Crimen” (Azteca Siete y Disney+).

Esta coincidencia lo ubica en narrativas y formatos contrastantes. Mientras en “El Círculo” -dirigida por Alejandro Lozano y basada en la novela “Los corruptores”, de Jorge Zepeda Patterson- encarna a Efraín Restrepo, un exmilitar calculador, en “La Lotería del Crimen” retoma su papel antagónico habitual. Por su parte, en “Prefiero la muerte” realiza una participación especial como Jorge Zavala.

En entrevista con EL INFORMADOR, Medina reflexiona sobre la flexibilidad laboral de la industria actual, que permite trabajar para distintas plataformas sin los contratos de exclusividad del pasado, así como sobre los recursos interpretativos que emplea al transitar entre el silencio y la sobreexposición del diálogo.

“Así tendría que haber sido siempre. No sé en qué momento era bueno que cancelaran actores por trabajar en una u otra compañía”, señala sobre la apertura de las televisoras y plataformas. “Es algo muy positivo para todos; vemos a compañeros trabajando en un sitio y otro de forma continua”.

Un personaje marcado por la disciplina militar

En “El Círculo”, Medina interpreta a Efraín Restrepo, un hombre de pasado militar cuya conducta está marcada por la disciplina, la obediencia y la capacidad de ejecutar tareas de alto riesgo. Para construirlo, el actor encontró una conexión personal con ese universo, aunque finalmente no siguió una carrera en las fuerzas armadas.

“Mi papá fue militar”, cuenta. Durante su juventud practicó pentatlón moderno y representó al Estado Mayor Presidencial, cuando todavía existía esa institución. Incluso, estuvo cerca de ingresar al Ejército, para lo cual necesitaba la autorización de sus padres debido a que aún era menor de edad.

“Mi camino siempre pensé que iba a ser la milicia. Yo entrenaba con el equipo de militares. Después, decidí no darme de alta en el Ejército, mi mente se fue para otro lado, pero me ayudó muchísimo a conocer desde las entrañas a la institución”, explica.

Ese antecedente le permitió aproximarse a Restrepo desde el conocimiento de una estructura en la que las órdenes y la jerarquía determinan la conducta. El personaje, sin embargo, también enfrenta las consecuencias de intentar tomar sus propias decisiones.

“Es un personaje de mucha presencia, muy potente y que, justo como un buen militar o exmilitar, acata las órdenes de un superior. En principio, eso es por lo que él vive y para lo que vive, obviamente recibiendo un beneficio”, comenta.

Medina destaca que una de las características del personaje es su capacidad para comunicar sin recurrir constantemente a las palabras. En lugar de explicar sus intenciones, Restrepo escucha y observa antes de actuar.

“Hay personajes que, evidentemente, ya sea para bien o para mal, primero van a poner atención a lo que están recibiendo como información de la contraparte para después tomar una decisión. Entonces, no fue tan complicado, porque realmente lo que hacía era poner muchísima atención a lo que decían mis compañeros actores dentro de sus personajes”, señala.

El actor considera que esa característica también evita que el personaje explique de manera reiterada sus intenciones.

“De repente el cine y la televisión se vuelven redundantes. Se vuelve el ‘malo de malolandia’ que dice que va a ser malo y que te va a hacer y te va a hacer, y al final ni hace nada. Y dices: ‘Bueno, ya hazle algo’. Me gustó mucho que este personaje aparece y sabes que algo va a suceder”.

El rol de los antagonistas 

La participación en “Prefiero la muerte” significó también su primer acercamiento a una producción de Amazon Prime Video. El proceso comenzó con una audición y una segunda prueba, hasta que supo que formaría parte del proyecto.

Medina destaca el ambiente de trabajo y la claridad con la que el director planteó el tono de la historia, una comedia negra que incorpora elementos de terror.

Aunque suele interpretar personajes antagónicos, el actor asegura que no es él quien los busca.

“El personaje antagónico me busca. No sé por qué, con esta cara de bueno que tengo”, bromea.

Después explica por qué disfruta ese tipo de papeles: “Los antagónicos siempre tienen un poquito más de permiso de hacer cosas. A los protagonistas normalmente les perdonas menos posibilidades de comportamiento. El malo puede hacer cualquier cosa y se la perdonas; al protagonista no tanto”.

Sobre el cierre de 2026, Medina prefiere no adelantarse a los anuncios. Tiene una invitación confirmada, aunque todavía falta que llegue el momento de incorporarse al set, y espera conocer en las próximas semanas si se concreta otro proyecto para este mismo año.

“Espero cerrar con broche de oro el año, con estrenos y trabajando. Ese sería el ideal”, finaliza.

Dos formas de contar una historia

La economía narrativa de “El Círculo” contrasta con la dinámica de “La Lotería del Crimen”. Aunque ambas son ficciones, Medina identifica una marcada diferencia entre el lenguaje del streaming y el de la televisión abierta.

“Es curioso, pero si bien es una serie, está diseñada en principio para televisión abierta. A diferencia de ‘El Círculo’, aquí sí son personajes que tienen que ser reiterativos en lo que están haciendo, porque esa es la fórmula de la televisión abierta: tienes que saber exactamente qué está pasando en cuanto prendes la televisión”, explica.

Esa condición también modifica la escritura de los personajes y la forma en que los actores enfrentan sus escenas. En “La Lotería del Crimen”, su personaje tiene más diálogos para comunicar sus planes, mientras que en “El Círculo” los silencios tienen un peso importante.

“Darle credibilidad a tantos diálogos luego sí es difícil para los actores. Y además dices: ‘Bueno, esto ya lo dije en el capítulo anterior’”, comenta.

La cantidad de tiempo que cada personaje permanece en pantalla también influye en la exigencia del trabajo. En su caso, la presencia constante en el set para “La Lotería del Crimen” implica administrar la energía de otra manera, sin que eso signifique que una producción sea mejor que otra.

“Yo le entro de la forma más profesional posible a cada proyecto. Para mí es lo mismo hacer un cortometraje estudiantil, una serie en Netflix o una película independiente”, sostiene.

CT

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