Star Wars vuelve a las carreras con Galactic Racer: historia, jugabilidad y modos de juego (VIEOS)
Han pasado casi 30 años desde la primer incursión de Star Wars en los juegos de carreras con Star Wars Episode I: Racer, juego que vendió millones
Más de dos décadas después de su última gran incursión en las carreras, Star Wars vuelve a poner sus vehículos a toda velocidad con Star Wars: Galactic Racer, un videojuego que recupera la esencia de los clásicos Episode I: Racer y Racer Revenge, pero la combina con una propuesta centrada en la velocidad, el riesgo y una presentación de corte cinematográfico.
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Desarrollado por veteranos de franquicias como Burnout y Need for Speed, el nuevo título busca trasladar al universo creado por George Lucas algunas de las sensaciones características de los grandes juegos de carreras: circuitos vertiginosos, vehículos que pueden sufrir daños y decisiones que pueden marcar la diferencia entre alcanzar la meta o terminar estrellado.
Una historia entre el Imperio y la Primera Orden
La historia de Galactic Racer se sitúa después de Star Wars: Episodio VI — El regreso del Jedi y antes de Star Wars: Episodio VII — El despertar de la Fuerza. Es decir, ocurre durante el periodo posterior a la caída del Imperio Galáctico, cuando la galaxia todavía atraviesa una etapa de transformación antes del surgimiento de la Primera Orden.
El jugador toma el control de Shade, un piloto que busca hacerse un nombre dentro de la Liga Galáctica. Su principal objetivo será enfrentarse a Kestar Bool, uno de los competidores más importantes del circuito, mientras avanza por una serie de carreras hasta llegar al torneo definitivo.
Esta ubicación cronológica permite que el juego explore una época poco desarrollada en los videojuegos de carreras de la saga. Tratando de aprovechar el periodo de transición entre ambas trilogías cinematográficas para construir una historia propia.
Velocidad, daños y decisiones arriesgadas
El funcionamiento de las carreras parte de una idea sencilla: completar diferentes recorridos hasta alcanzar las últimas competencias. Sin embargo, perder una carrera puede obligar al jugador a comenzar nuevamente el recorrido, por lo que cada accidente puede tener consecuencias importantes.
La estrategia comienza incluso antes de arrancar, antes de cada recorrido es posible elegir entre tres tipos de vehículos: un speeder terrestre, una moto speeder y un speeder rasante. Cada alternativa ofrece características diferentes, mientras que también se puede seleccionar una ventaja inicial relacionada con aspectos como la velocidad o la maniobrabilidad
Antes de algunas carreras aparece además un pequeño desafío de botones que permite conseguir una bonificación para la salida. Un buen comienzo puede proporcionar un escudo u otra ventaja que resulte determinante durante los primeros segundos de la competencia.
El sistema de aceleración es uno de los elementos que busca diferenciar a Galactic Racer. Además del turbo convencional, existe el Ramjet, una propulsión mucho más potente que también aumenta considerablemente el riesgo. Su uso eleva la temperatura del motor y obliga al jugador a desactivarlo antes de provocar una explosión.
El entorno también afecta directamente la conducción. Algunos planetas presentan condiciones capaces de deteriorar los vehículos: en Centinela 1 existe el peligro del ácido, Jakku puede someter al vehículo a temperaturas capaces de envolverlo en llamas y Ando Prime introduce condiciones de frío que complican el control.
Un apartado visual construido para sentirse como Star Wars
La propuesta audiovisual busca que las carreras no parezcan escenarios genéricos con vehículos de la franquicia. Los planetas, las criaturas, los sonidos y los diseños están construidos alrededor de elementos reconocibles de Star Wars, mientras que la velocidad pretende generar una sensación cercana a una persecución cinematográfica.
Uno de los mayores atractivos para los seguidores de la saga será el regreso de Sebulba, el agresivo piloto de La amenaza fantasma. Su presencia conecta directamente Galactic Racer con las carreras de vainas que protagonizaron algunas de las secuencias más recordadas de la primera película de la trilogía de precuelas.
La referencia también funciona como puente con los videojuegos clásicos. Star Wars: Episode I: Racer, lanzado en 1999, convirtió aquellas carreras de vainas en una experiencia jugable y llegó a superar los tres millones de copias vendidas. Ahora, más de veinte años después, Galactic Racer recupera parte de ese legado desde una propuesta mucho más amplia.
Más allá del modo historia
El juego no se limita a la campaña protagonizada por Shade. Galactic Racer incorpora un modo multijugador y diferentes modalidades para quienes prefieran competir en solitario. Entre ellas aparecen las tradicionales contrarrelojes, pruebas centradas en determinados peligros ambientales, carreras de vainas y recorridos en los que el jugador puede ponerse al mando de otros corredores.
La variedad busca que las carreras no se reduzcan a repetir un mismo circuito con diferentes vehículos. Cada modalidad introduce pequeñas modificaciones en las reglas y permite experimentar con las distintas características de los competidores y los escenarios.
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En conjunto, Star Wars: Galactic Racer intenta recuperar un género que la saga no exploraba de manera importante desde comienzos de los años dos mil. Su apuesta combina la nostalgia por Episode I: Racer con una estructura moderna basada en la gestión de daños, los riesgos del turbo y las condiciones particulares de cada planeta.
Así, su propuesta intenta recuperar una de las facetas más particulares del universo de la saga —sus pilotos, speeders y carreras clandestinas— y llevarla nuevamente a los videojuegos con una fórmula en la que alcanzar la meta dependerá tanto de la velocidad como de saber cuándo arriesgarse.
Con información de EFE.
TG