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Las múltiples pieles de Yoshira Escárrega

La actriz sinaloense encadena tres proyectos que la llevan del México contemporáneo a la corte de Carlota y a una comunidad marcada por la violencia. En cada personaje busca entender otras formas de existir

Dos producciones llegarán al público en un periodo relativamente corto y colocarán a Yoshira Escárrega en registros por completo distintos entre sí. Primero aparecerá en “La ley de Alicia”, el nuevo drama judicial de Netflix; después formará parte de “Carlota”, serie histórica desarrollada para Apple TV+, y mientras tanto ya puede verse en “No tengo miedo”, thriller que mezcla la desaparición de un niño con la pérdida de la inocencia y la violencia que atraviesa a una comunidad.

Para la actriz sinaloense, la coincidencia de estos estrenos marca un momento que todavía observa con cierta incredulidad, pero sobre todo, desde el agradecimiento. “Hay momentos en los que todavía no puedo creer que todo esto esté pasando y otros en los que simplemente intento disfrutarlo con mucha tranquilidad”, comenta, en entrevista con EL INFORMADOR. “Vienen varios proyectos que pronto saldrán y, para mí, todo esto representa una oportunidad para seguir creciendo como actriz y creer más en mí misma. Estoy en una etapa donde acepto las cosas como vienen, las disfruto y, sobre todo, las agradezco muchísimo”.

Aunque las tres producciones pertenecen al drama, cada una le exigió recorrer territorios completamente distintos. En “La ley de Alicia” interpreta a una investigadora dentro de una historia que gira alrededor de una abogada cuyo esposo, ministro de la Suprema Corte, es acusado de corrupción. En “Carlota” participa en una serie de época inspirada en la vida de la emperatriz de México. En “No tengo miedo”, de Netflix, encarna a Guadalupe, un personaje inmerso en una historia donde el miedo transforma la vida de un grupo de niños y de los adultos que los rodean. Para Yoshira, dar vida a tres personas en tres contextos tan distintos es, a la vez, un reto y una gratificación histriónica. 

“Lo disfruto muchísimo. Me encanta que los personajes sean completamente distintos entre sí. Mi personaje en ‘La ley de Alicia’ no tiene nada que ver con ‘Guadalupe’, en ‘No tengo miedo’. Lo que más disfruto es esa posibilidad de ser un poco camaleónica, de explorar emociones distintas y sorprenderme también a mí misma. Cada personaje me lleva a conocer otras maneras de existir y también otras partes de mí”, explica.

Aunque Escárrega prefiere no revelar detalles sobre las dos series que aún permanecen inéditas, de “La ley de Alicia” adelanta que interpreta a una investigadora; de “Carlota” destaca el contraste que su personaje establece dentro de la corte imperial. Esta última producción, ambientada en otro siglo, implicó acercarse a formas de vida alejadas del presente. El vestuario, las costumbres y el ritmo cotidiano se convirtieron en herramientas para imaginar la existencia de otra generación.

“Mi personaje en ‘Carlota’ muy divertido de interpretar. No porque ella sea particularmente cómica, sino porque tiene una energía distinta a la del resto de ese universo histórico. Es un personaje más fresco y disfruté muchísimo construirlo”, afirma.  

“Lo primero que sucede es la emoción de verte por primera vez con el vestuario. Después viene un viaje hacia la memoria. Empiezas a imaginar cómo vivían esas personas, cómo se relacionaban y cuáles eran sus costumbres. Para mí, trabajar en una historia de época es justamente eso: viajar a través del tiempo e intentar comprender la vida de quienes existieron antes que nosotros”, agrega.

Dar vida a un personaje 

Cuando elige un proyecto, Yoshira Escárrega rara vez se deja seducir por la trama en sí. Lo que busca es la contradicción emocional de quienes la habitan: lo que más me engancha es la complejidad de un ser humano. “Me interesa entender por qué un personaje hace lo que hace. Siempre empiezo haciendo un mapa emocional para descubrir por dónde va a transitar”, dice. “Me emociona esa contradicción que también existe en la vida cotidiana: querer hacer lo correcto y enfrentarte a emociones o circunstancias que te llevan hacia otro lugar”.

Ese trabajo de caracterización comienza mucho antes del primer día de rodaje. Cada personaje recibe un proceso propio de investigación y preparación, aunque existe un elemento que nunca falta para que Yoshira Escárrega entienda a ese “otro” al que, por medio de la actuación, dará vida: la música.

“Siempre les hago un playlist a mis personajes. Empiezo preguntándome qué música escucharía. Después investigo el contexto donde vive y, si hace falta, veo documentales o historias similares. También pienso mucho en el lugar donde habita. En ‘No tengo miedo’, por ejemplo, la historia ocurre en Veracruz y yo sentía que el calor influía incluso en la manera de hablar de las personas. Me interesa descubrir cómo el contexto modifica la forma de caminar, de hablar y de relacionarse”, explica.

En “No tengo miedo” encontró además una experiencia que trascendió el trabajo actoral. Compartir el rodaje con un elenco infantil convirtió cada jornada en un ejercicio constante de contraste entre la ficción y la realidad. La actriz considera que esa historia deja una reflexión sobre la responsabilidad de quienes acompañan el crecimiento de los menores.

“Fuera del set todos convivíamos con mucha tranquilidad; veías a los niños jugando y disfrutando el rodaje. Pero en cuanto comenzaban las escenas entrábamos a una historia muy dura. También fue muy enriquecedor observar cómo trabajaban Alba Gil y todo el equipo con los niños. Ellos tienen una autenticidad impresionante y siempre terminan enseñándonos algo a los adultos”, dice. 

“Los niños están observando todo el tiempo. Incluso las acciones más pequeñas les transmiten información. Eso también me hizo pensar mucho durante el rodaje”.

Después de participar en producciones como “El secreto del río” y “Pedro Páramo”, la llegada de nuevos proyectos representa un nuevo desafío, aunque Escárrega evita entenderlo como un punto de llegada. “Para mí es un recordatorio de que tengo que seguir preparándome. Son plataformas que llegan prácticamente a todo el mundo y eso también implica una responsabilidad mayor. Mientras más personas pueden ver mi trabajo, más ganas tengo de crecer, de seguir estudiando y convertirme en una mejor actriz”, finaliza.

Con “La ley de Alicia”, “Carlota” y “No tengo miedo”, Yoshira Escárrega atraviesa una etapa donde los personajes cambian de época, de oficio y de universo narrativo. Ella, mientras tanto, continúa persiguiendo aquello que más la atrae de la actuación: descubrir, en cada historia, una nueva manera de mirar a los demás y de mirarse a sí misma.

CT

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