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“Las Azules” persiguen las sombras del poder

Fernando Rovzar lleva a María, Gabina, Ángeles y Valentina a un terreno donde el principal antagonista ya no es un asesino, sino un sistema dispuesto a ocultar sus propias verdades

La segunda temporada de “Las Azules” llevará su historia más allá de la persecución de un asesino serial para adentrarse en la corrupción institucional y las heridas que dejaron el Halconazo y la masacre de Tlatelolco. A unos días de su estreno en Apple TV+, el cocreador, escritor, director y productor ejecutivo Fernando Rovzar explicó que los nuevos episodios plantean un conflicto donde el principal antagonista deja de ser una persona para convertirse en un sistema. EL INFORMADOR conversó con el realizador sobre el reto de abordar uno de los episodios más complejos de la historia del país sin perder de vista el thriller que distingue a la serie.

La nueva temporada estrenará el 12 de agosto con un lanzamiento semanal hasta el 30 de septiembre. En esta ocasión, la historia vuelve a seguir a María (Bárbara Mori), Gabina (Amorita Rasgado), Ángeles (Ximena Sariñana) y Valentina (Natalia Téllez), ahora inmersas en una investigación que conecta con algunos de los episodios más complejos de la historia reciente de México.

El realizador confesó que desde el origen del proyecto existía la intención de abordar acontecimientos como el Halconazo y la relación entre el Estado y la sociedad, aunque sabía que primero debía construir el universo de la serie.

“Yo sabía desde la primera temporada que en algún momento quería hablar de Tlatelolco, quería hablar del Halconazo, quería hablar de esa relación entre la gente y el gobierno. Pero primero había que establecer a ‘Las Azules’, establecer el mundo, la policía y los motivos por los cuales invitaron a estas mujeres a formar parte de la corporación”, explicó.

Por ello, la primera temporada fue situada semanas antes de los hechos de 1971. Con la confirmación de una segunda entrega, el equipo pudo mover la historia al día siguiente del Halconazo y explorar las consecuencias de ese contexto.

El reto, reconoce Rovzar, fue encontrar la manera de acercarse a un tema histórico sin perder de vista el respeto hacia quienes vivieron aquellos acontecimientos.

“Hablar del Halconazo era hablar de Tlatelolco y hablar de Tlatelolco era hablar del gobierno. El reto era cómo hacerlo con el respeto y la responsabilidad que conlleva, pero también desde qué voces contarlo. Cuando encontramos a esos personajes sentimos que nos abrían una puerta, no completa, pero sí una puerta hacia una de las peores tragedias que ha sufrido nuestro país”, señaló.

La nueva temporada también modifica el conflicto de sus protagonistas. María asciende al rango de teniente, una posición que la obliga a enfrentarse a un dilema distinto ya que ahora forma parte de la institución que antes combatía desde fuera.

“Los sistemas muchas veces te obligan a trabajar bajo sus reglas y, cuando te encuentras operando bajo ellas, de pronto ya no te reconoces. María quiere ser una buena teniente, pero también una buena detective. Cuando esos dos objetivos chocan, ella misma puede convertirse en un obstáculo para la investigación”, comentó.

Añadió que la serie evita plantear una visión reducida entre buenos y malos. “También existen las leyes, también existen las reglas. La pregunta es cómo llevarlas a cabo sin traicionarte a ti mismo. Creo que todos nos enfrentamos a eso, sin importar a qué nos dediquemos”, dijo.

Si la primera temporada utilizó un caso criminal para introducir a las protagonistas y exponer las resistencias que enfrentaban dentro de la policía, la segunda profundiza en el funcionamiento de la institución.

“La primera temporada fue como el primer día de clases para ‘Las Azules’. Había que conocer el mundo y a los personajes. Entramos tan rápido a la historia del asesino que apenas tocamos la corrupción dentro de la policía. Una segunda temporada sirve precisamente para profundizar”, explicó.

Tlatelolco y las heridas del Halconazo

Casi tres años después de la matanza estudiantil de 1968, María, Valentina, Gabina y Ángeles se enfrentan al asesinato de una joven activista. Mientras investigan el crimen, las agentes deberán adentrarse en un pasado reciente marcado por la desconfianza hacia las autoridades y los secretos que la propia corporación preferiría mantener ocultos. En esta segunda temporada de “Las Azules”, las protagonistas descubrirán que las heridas que no se atienden terminan por regresar, obligándolas a desafiar un sistema corrompido y confrontar verdades que siguen incomodando a México.

La verdad, eje de la nueva temporada

Fernando Rovzar considera que el lema elegido para la segunda temporada resume el eje narrativo de los nuevos episodios.
“‘Desafía al sistema y descubre la verdad’. Me parece muy acertado porque es imposible descubrir una verdad si primero no desafías el sistema que quiere silenciarla”, afirmó.

En ese sentido, considera que el riesgo que enfrentan las protagonistas es ahora mayor.

“Si en la primera temporada el enemigo era un asesino, en esta temporada es todo un sistema. Un sistema que hasta la fecha tampoco ha reconocido completamente las cosas que hizo en esa época y que todavía siente la necesidad de esconderlas”, sostuvo.

Aunque la serie se desarrolla en 1971, Rovzar insiste en que su intención nunca fue construir un discurso sobre el presente, sino propiciar una reflexión a partir del contraste entre distintas épocas.

“Cuando observamos bien 1971 podemos hacer una reflexión de dónde estamos hoy. Hay cosas en las que avanzamos y otras en las que no. En aquel entonces estas mujeres entraban a la policía enfrentando oposición de familiares, amigos y de la propia institución; hoy tenemos una mujer en Palacio Nacional. Ahí hay una línea que uno puede trazar”, comentó.

Al mismo tiempo, señaló que existen problemáticas que permanecen vigentes. “También hay otra línea cuando hablamos de la violencia de género. Hay aspectos en los que hemos avanzado y otros donde todavía falta mucho. La idea no es hacer una historia fatalista, sino una reflexión honesta sobre aquello que ha cambiado y aquello que sigue pendiente”, expresó.

Durante la investigación para la serie, el realizador también descubrió cómo algunas ideas contemporáneas podían distorsionar la manera de interpretar el pasado. Uno de esos casos surgió al conversar con Atala Pérez Rodríguez y Aracely Pérez Rodríguez, hermanas cuya experiencia inspiró la historia.

“Cuando supe que a las primeras policías les habían puesto minifalda me indigné. Pensé que debía haber sido una ofensa. Pero ellas me dijeron: ‘¿Cuál ofensa? Nos encantaban las minifaldas’. Me di cuenta de que estaba juzgando esa época con una mirada actual. Son cosas que uno solo entiende hablando con quienes realmente las vivieron”, recordó.

Rovzar considera que el eje de la temporada es la búsqueda de la verdad, tanto a nivel institucional como personal. “Así como México está escondiendo cosas que hizo en el 68 y en el 71, también las familias y las personas esconden cosas de su pasado. La búsqueda de la verdad empieza con uno mismo, igual que la corrupción. Si quieres terminar con la corrupción, tienes que empezar contigo; si no puedes empezar contigo, no puedes exigírselo a tu país”, afirmó.

El realizador también sostuvo que las historias de época cobran sentido cuando dialogan con las preocupaciones actuales. “En ‘Las Azules’ siempre he intentado hablar de un tema vigente en 1971 y vigente en 2026. En la primera temporada fueron los feminicidios y la desigualdad de género. Ahora es imposible pensar en México sin pensar en la corrupción y en la necesidad de enfrentar aquello que todavía seguimos ocultando”, concluyó.

Mujeres que desafían las reglas

Para Bárbara Mori, la evolución de María pasa por asumir una posición que antes parecía imposible. Convertida ahora en teniente, la protagonista deja de buscar la aprobación de los demás y debe aprender a ejercer su propia autoridad.
“Descubre que es una mujer que no necesita permiso para existir. Ya es una líder capaz. Ahora el reto es descubrir quién es y construir un camino coherente con esa mujer”, afirma la actriz.

En el caso de Gabina, Amorita Rasgado señala que el conflicto también ocurre dentro de su propia familia. Hija y hermana de policías, la joven debe abrirse camino en un entorno marcado por el machismo, tanto en casa como dentro de la corporación.

“Siento que su papá lo hace porque sabe que puede descubrir cosas que él no quiere. Ahora mi personaje está en esa disyuntiva de tener que defender su propio camino en un mundo machista, que está en la familia y en la policía, así que debe ver cómo construir lo suyo”, explica Rasgado.

La actriz destaca además que la historia ha encontrado eco entre espectadores que se han identificado con Gabina. Entre los mensajes que ha recibido menciona el de una joven con una historia familiar similar a la del personaje y el de un policía gay que encontró una representación de sí mismo en la serie.

Para Ximena Sariñana, Ángeles enfrenta otro tipo de desafío: conservar el lugar que se ha ganado dentro de una institución que todavía no sabe cómo relacionarse con ella. Su condición de autista la coloca frente a la falta de empatía, pero también la lleva a cuestionar las expectativas ajenas.

“Aunque nuestras realidades pueden ser muy distintas, está el cuestionamiento de cómo me construyo a partir de lo que me hace sentir y no de lo que los demás esperan”, plantea Sariñana.

Así, mientras cada una enfrenta obstáculos distintos, las cuatro protagonistas continúan construyendo su propia manera de pertenecer a una institución que durante mucho tiempo no las quiso dentro.

CT

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