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“Tijuana, todavía”: las fronteras que llevamos dentro

La ópera prima de Gabriel Gutiérrez Morales competirá dentro de Biennale College Cinema y tendrá su estreno mundial en el Festival Internacional de Cine de Venecia

Primero está la huida. Después, la frontera. Un territorio desconocido al otro lado y la pregunta que queda suspendida cuando todo lo familiar desaparece: ¿cuánto tiempo necesita una persona para volver a llamar hogar a un lugar? Exilio, dicese de la “separación de una persona, o un conjunto de personas, de la tierra en la que viven”. Pero, tras la ruptura, también comienza la reconstrucción.

En ese territorio incierto se sitúa “Tijuana, todavía” -el único filme mexicano que forma parte de la sección BiennaleCollege Cinema y que tendrá su estreno en la edición 83 del Festival Internacional de Cine de Venecia, a realizarse del 2 al 12 de septiembre-, una historia que nace de una inquietud plural compartida por su director y guionista, Gabriel Gutiérrez Morales; el actor mexicano Humberto Busto (“Amores perros”, 2000), y el actor ruso Petr -Pedro- Filimonov, egresado de la Gogol School, de Moscú: la migración, el exilio, el amor y la diversidad como estandarte.

Así lo señalaron los actores y el director en entrevista con EL INFORMADOR, donde abordaron el origen de un proyecto en el que convergen la denuncia sociopolítica y las vivencias personales. En un contexto narrativo que, consciente o inconscientemente, perpetúa estereotipos, y en un momento histórico en el que las personas LGBT+ son criminalizadas en países como Rusia, “Tijuana, todavía” retrata con franqueza la complejidad de las relaciones humanas: la brecha generacional, aun cuando se forma parte de una misma disidencia; la violencia detrás del destierro causado por la persecución del Estado y el desarraigo al que esta orilla. ¿Dónde está tu casa y cómo se reconstruye después del desastre?

Situada en Playas de Tijuana, la película acompaña el encuentro de Maksim (Pedro Filimonov), un joven que escapa del reclutamiento forzado en el actual conflicto bélico de Rusia contra Ucrania, y Chava (Humberto Busto), un hombre de cuarenta años que sortea el predominante machismo del norte. Ambos se conocen a través de una aplicación de citas.

Morales explicó que el proceso de la película fue casi accidental, pues comenzó luego de que Busto y él coincidieran en el taller de incubación del Festival Internacional de Cine de Guanajuato. Aunque cada uno llevaba una propuesta diferente, había un interés en común: mostrar una perspectiva que fuera honesta consigo misma.

“Existe mucho cine y televisión, pero esas historias están contadas desde una mirada muy filtrada… Mucha de la comunidad no reconoce la realidad del otro”.

Además de interpretar a Chava, Busto, quien también es productor del largometraje, refirió que la apuesta parte de una genuina preocupación por los retrocesos civiles que acontecen en ciertos países -por lo general, aquellos con gobiernos de carácter ultraconservador y atisbos dictatoriales-. Tal es el caso de Rusia, que en 2023 declaró al movimiento LGBT+ como extremista, una medida que criminaliza, hostiga y persigue su activismo.

Busto enfatizó que la naturaleza colectiva de la producción estuvo inspirada desde el principio por la travesía de Anatoly Fedorov, un amigo cercano del director que migró desde San Petersburgo. Posteriormente, trabajaron con el albergue para refugiados Casa de Luz, donde vislumbraron el mosaico de historias que conforman el exilio ruso contemporáneo.

“Queríamos juntar en una sola vasija las preocupaciones de este tema junto con cuestiones intergeneracionales y la complejidad de las relaciones que se establecen vía digital. La violencia intrínseca que a veces existe en el colectivo cuando empiezas a ser un hombre maduro… Nos preguntábamos cómo construir puentes de empatía sin traicionar los códigos de la comunidad y, al mismo tiempo, ampliar el panorama de las narrativas producidas en México”.

El horizonte para “Tijuana, todavía”

Tras su participación en el Festival Internacional de Cine de Venecia, el filme avanza con pasos pequeños y firmes. De acuerdo con Morales, será distribuido en México por Colectivo Colmena, con quienes alistan su estreno comercial para 2027:
“También queremos que la película trascienda ciertas etiquetas. Antes que cualquier otra cosa, esta es una película mexicana. Es una historia profundamente ligada a la frontera, a la migración y a una realidad muy específica de nuestro país. Sí, parte de una perspectiva particular, pero también aborda temas universales como el exilio, la identidad, el amor, el miedo y la búsqueda de un lugar al que podamos llamar hogar”.

“Puedes pisar, aún hay tierra debajo de ti”

Conforme “Tijuana, todavía” avanzaba en su desarrollo, Morales y Busto explicaron que uno de los momentos decisivos fue hallar a quien interpretaría el papel de Maksim.

“Queríamos que el personaje fuera interpretado por una persona rusa y que realmente hubiera vivido esa experiencia, pero que además tuviera las capacidades actorales para sostener la película. Cuando Pedro llegó a nuestras vidas, desde la primera entrevista supimos que era él”, explayó Busto.

Para Filimonov, toda la odisea que atravesó desde que se vio orillado a dejar Moscú al inicio de la guerra cobró más sentido cuando obtuvo el papel.

“Siempre he pensado que, como individuos, no tenemos la capacidad de cambiar todas las injusticias del mundo, pero el arte sí puede convertirse en una forma de resistencia. Para mí, esta película es parte de esa lucha; puedes pisar, aún hay tierra debajo de ti”.

Radicado en México desde hace cuatro años, Filimonov expresó que, a pesar de la dureza de su proceso migratorio, cuando el papel llegó a sus manos ya se encontraba emocionalmente preparado.

“Siento que todo mi recorrido en México me condujo hasta este personaje; la película no habla únicamente de los refugiados rusos; habla de todas las personas que han tenido que elegir la libertad”.

Morales apuntó, por otro lado, que desde antes de trabajar con Filimonov, Busto y él querían alejarse de la representación del sufrimiento.

A pesar de que Maksim atraviesa una situación extrema, la cinta no presenta a sus personajes como víctimas. Incluso en medio del horror, una persona refugiada no se abandona a sí misma: puede reír y encontrar un faro en medio del mar.

“Sí, (Maksim) atraviesa una situación muy vulnerable: no tiene casa y ha perdido muchas cosas, pero también conserva una fuerza interior que le permite sobrellevarlo... Además, la película no habla solo de la migración física, también habla de la interior; todos tenemos fronteras adentro”.

Para Busto, el eje narrativo de la cinta puede resumirse en una sola pregunta: ¿dónde está tu hogar?

“¿Dónde está tu casa cuando conoces a alguien a través de una aplicación? ¿Dónde está tu hogar emocional? ¿A dónde pertenece una persona desde el punto de vista geográfico? Por eso la palabra exilio estuvo presente desde el desarrollo del proyecto. Todos los personajes están exiliados de alguna manera. No solamente hablamos del exilio físico. Crecer en un entorno profundamente machista o vivir ocultando quién eres también implica una forma de exilio personal. En muchas ocasiones terminas alejándote de ti mismo para poder sobrevivir”.

Al respecto, Busto refirió que uno de sus principales retos al interpretar a Chava fue construir a un personaje que provenía de preocupaciones, visiones y un punto de vista muy semejantes a los suyos. “Es un alter ego que tienes que construir como una entidad aparte”.

El intérprete de “Amores perros” insistió en que también existía una preocupación más tangencial: “Cada vez veo menos proyectos con personajes adultos. La mayoría de las historias siguen enfocándose en personas jóvenes y me pregunto: ¿Qué posibilidades tengo yo, como actor mayor de 40 años, de interpretar este tipo de personajes? ¿Dónde están esas historias? ¿Quién las va a contar? Recuerdo que una de mis asesoras me dijo: ‘Quiero que te subas al escenario y digas: tengo 25 años de carrera y estoy produciendo esta película porque, si yo no la hago, probablemente no exista’”.

Si bien Busto reconoce un retroceso en ciertas narrativas y señala que muchas de ellas continúan asociándose con la juventud y con determinados cánones estéticos, se muestra entusiasmado por la fuerza y el ímpetu con los que avanzan las nuevas generaciones.

El hogar después del exilio

Basta echar una mirada al imaginario cinematográfico y colectivo para reconocer que Tijuana ha sido asociada, de manera casi fetichista, con la violencia: una ciudad fronteriza donde el amor parece no tener espacio y donde, además, persisten prejuicios hacia los migrantes que cruzan su territorio.

En la película dirigida por Morales, Tijuana juega el papel de un personaje más. El director explicó que siempre supo que tenía una responsabilidad con la ciudad donde pasó 23 años de su vida antes de mudarse a Seattle.

“Ocupa una posición geográfica muy particular. Es el primer municipio del país y siempre ha estado a mitad de camino entre dos naciones. Cada vez que digo que soy de Tijuana, la primera pregunta suele ser la misma: ‘¿No es muy peligroso vivir ahí?’. Mi respuesta siempre es que sí existe violencia, pero no es una ciudad más peligrosa que muchas otras partes del mundo, especialmente para quienes pertenecemos a una comunidad que históricamente ha enfrentado discriminación.

Durante la última década, la ciudad ha recibido distintas olas migratorias. La primera que recuerdo con mucha claridad fue la llegada de personas haitianas. Muchas quedaron varadas en Tijuana y comenzaron a formar parte de la vida cotidiana. Después llegaron las caravanas de personas hondureñas y volvió a repetirse la misma historia. Más tarde comenzaron a llegar refugiados de Siria y, con la guerra entre Rusia y Ucrania, también empezaron a establecerse personas provenientes de esos países… Tijuana está formada por personas de todos los perfiles posibles”.

Películas mexicanas en Venecia 2026

  • “Tijuana, todavía”: Dirigida por Gabriel Gutiérrez Morales y protagonizada por Humberto Busto y Petr Filimonov, la cinta compite como estreno mundial en la Biennale College Cinema. Se proyectará el 5 de septiembre. 
  • “Hombre al agua”: Dirigida por Gael García Bernal, se presenta como estreno mundial en la sección Venezia Spotlight. Tendrá su función principal el 6 de septiembre a las 21:00 horas, en la Sala Giardino, con una repetición el 7 de septiembre de 2026 a las 08:45 horas.
  • “Salón de belleza”: Dirigida por Nathalia Acevedo, participa en la sección paralela Giornate degli Autori. Su estreno se llevará a cabo el 8 de septiembre a las 16:30 horas, en la Sala Perla, contando además con una proyección el 11 de septiembre de 2026 a las 22:00 horas, en la Sala Corinto.
  • “La ilusión viaja en tranvía”: Clásico de Luis Buñuel (1954) presentado en la sección Venice Classics gracias a una restauración de la Cineteca Nacional. Se presentará el 8 de septiembre, a las 14:30 horas, en la Sala Corinto.

CT

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