Supergirl desafía el poder
Milly Alcock se convierte en la nueva protagonista del Universo DC, a través de una propuesta que nos presenta a una heroína más ruda, vulnerable y punk
Por momentos, Milly Alcock parece tan sorprendida por su realidad actual al descubrir que es la nueva “Supergirl”. La actriz australiana, que conquistó al público como la joven “Rhaenyra Targaryen” en “House of the Dragon”, nunca imaginó convertirse en una superheroína ni ver su rostro multiplicado en afiches, campañas publicitarias, juguetes y pantallas de todo el mundo.
Su nueva etapa profesional comenzó con una audición grabada a miles de kilómetros de Hollywood y un mensaje inesperado que le cambió la vida.
“Esto es una locura, ¿qué he hecho?”, recuerda haber pensado cuando supo que había sido elegida para interpretar a KaraZor-El en “Supergirl: Woman of Tomorrow”, la nueva apuesta cinematográfica de DC Studios, que llegará a los cines este 25 de junio.
El proceso fue tan vertiginoso como la propia historia de la heroína. Alcock viajó durante 24 horas desde Sídney hasta Atlanta para realizar una prueba de cámara decisiva. Allí, mientras esperaba novedades, tuvo una sensación difícil de explicar. “Pensé que algo iba a pasar”, recuerda.
Y pasó. Apenas diez días después, recibió directamente un enlace enviado por James Gunn anunciándole que era la nueva “Supergirl”.
La elección no fue casual. Según reveló el productor Peter Safran, Gunn tenía muy claro desde el principio qué tipo de personaje quería construir. “Una chica joven punk rock que es totalmente ruda y dura”, fue la descripción con la que comenzó a moldearse esta nueva versión de la heroína.
Pero detrás de esa apariencia rebelde existe una complejidad emocional que terminó conquistando a Alcock. “‘Kara’, sorprendentemente, me recordó mucho a mí misma. Hay mucha humildad en ella y eso hizo que me enamorara de inmediato”, confiesa.
La actriz encuentra en el personaje algo que rara vez aparece en las versiones más tradicionales de los superhéroes: vulnerabilidad.
Lejos de la imagen luminosa y optimista asociada históricamente al universo de “Superman”, esta “Kara” arrastra heridas profundas. Creció viendo la destrucción de su mundo y carga con una responsabilidad que nunca eligió.
“‘Kara’ es alguien que se siente incómoda con la vida que le ha tocado vivir y con la responsabilidad que le ha sido impuesta. Canaliza eso autodestruyéndose y rechazando cualquier sentido de responsabilidad porque le resulta más fácil”, explica. Esa contradicción es precisamente el corazón de la película.
Inspirada en la celebrada novela gráfica de Tom King, “Supergirl: Woman of Tomorrow” presenta una historia que mezcla aventura espacial, drama emocional y búsqueda de identidad. La trama sigue a “Kara” junto a “Krypto” y una joven compañera de viaje - Eve Ridley - embarcada en una misión de venganza. Pero detrás de la acción existe una reflexión más profunda sobre el dolor, la pérdida y la resiliencia.
“La estética visual y el mundo que se ha creado son impresionantes. Y creo que la historia también trata sobre la resiliencia, sobre estas dos chicas que emprenden una misión para superar su propio dolor, su propio conflicto interior”, señala Alcock.
La actriz destaca especialmente el trabajo del director CraigGillespie, responsable de películas como “I, Tonya” y “Cruella”, dos producciones reconocidas por construir personajes femeninos complejos y alejados de los estereotipos. “Craig ha hecho que este mundo sea increíblemente hermoso”, asegura.
Pero, según cuenta, su aporte va mucho más allá del aspecto visual. “Craig es alguien que siempre busca aquello que no está escrito en la página. Puedes leer una escena y pensar: ‘Estos son los momentos clave, este es el arco narrativo’. Pero él intenta darle la vuelta, lo cual es muy divertido”.
Para Alcock, esa mirada fue fundamental para que la película encontrara una identidad propia dentro de un género cada vez más saturado. “Creo que es una película de superhéroes muy poco convencional y su trabajo realmente ha resaltado ese aspecto”.
Uno de los pilares emocionales de la historia es la relación entre “Kara” y el personaje interpretado por Eve. La química entre ambas actrices fue clave para sostener una narración atravesada por el crecimiento personal y las heridas compartidas. “Eve es simplemente una estrella”, afirma sin dudar.
“Tiene un talento enorme. Es muy buena siguiendo la dirección y trabajando con ella. Es una actriz muy adaptable, algo que especialmente en actores jóvenes es muy difícil de encontrar”.
A medida que se acerca el estreno, Alcock todavía intenta asimilar un cambio que llegó demasiado rápido. Hace pocos años era una actriz emergente; hoy lidera una de las franquicias más importantes de Hollywood. Una transformación tan emocionante como desconcertante. “Ha sido un poco desorientador”, admite.
La confesión revela una tensión clara con la imagen habitual de una estrella en ascenso. Alcock dice que siempre vio la actuación como una forma de desaparecer detrás de sus personajes: “Hago este trabajo porque me permite desaparecer”, reflexiona.
El antihéroe perfecto
Mientras toda la atención está puesta en el debut de Milly Alcock como la nueva “Supergirl”, otro personaje promete robarse más de una escena en la película de DC Studios. Se trata de “Lobo”, el irreverente mercenario espacial que llegará por primera vez a la pantalla grande de la mano de JasonMomoa.
Para el actor hawaiano, sin embargo, no se trata simplemente de un nuevo papel dentro del universo DC. Es la materialización de un deseo que lo acompaña desde hace años. “Ha sido el papel de mis sueños”, asegura sin rodeos.
Después de interpretar durante años a “Aquaman”, Momoa encuentra en “Lobo” un personaje radicalmente distinto, aunque quizás más cercano a su personalidad. Un antihéroe salvaje, impredecible y dueño de un código moral tan particular como inquebrantable.
Incluso, encuentra en él una filosofía inesperada. “Creo que, en el fondo, hay una especie de código samurái en él”.
Pero más allá de cualquier reflexión profunda, Momoa reconoce que gran parte del encanto de “Lobo” radica precisamente en todo aquello que lo convierte en un personaje excesivo. “Me encantan las rastas, las motocicletas y su forma tan grosera de hablar”, dice entre risas. “Todo en él es tosco y descarado”, agrega.
La conexión viene de lejos. Momoa creció leyendo las historietas del personaje y siempre imaginó cómo sería llevarlo algún día al cine. “Es un cómic muy divertido que siempre me ha encantado”, comparte.
La emoción de finalmente convertirse en “Lobo” solo puede compararla con otro momento importante de su carrera: cuando se vio por primera vez vestido como “Aquaman”.
Sin embargo, asegura que la metamorfosis para convertirse en el temido cazarrecompensas espacial fue aún más impactante.
“Estoy completamente cubierto. La línea de visión, los enormes lentes esclerales... literalmente están ahí”.
El proceso de caracterización fue tan intenso que terminó influyendo directamente en su interpretación.
Parte de esa experiencia fue posible gracias a la apuesta visual impulsada por el director CraigGillespie, quien optó por una producción con una fuerte presencia de elementos prácticos y escenarios físicos.
Momoa recuerda su primera visita a los talleres donde se desarrolló buena parte del universo visual de la película.
Allí descubrió criaturas, animatrónicos y decorados reales que rara vez se utilizan en las grandes producciones actuales.
Para el actor, rodar con elementos reales marca una gran diferencia frente a las producciones dominadas por pantallas verdes: “Todo está delante de ti; todo lo que filmamos está ahí mismo”.
Asegura que esto beneficia directamente a los intérpretes: “No tienes que imaginar tanto; todo está presente y puedes aprovecharlo”.
Por otro lado, el actor considera que la complejidad emocional de “Supergirl” es uno de los grandes aciertos de la película.
“Todas sus luchas, pruebas, dificultades y su evolución, todo lo que está atravesando”.
Incluso, imagina que ambos personajes podrían entenderse mejor de lo que parece.
“Definitivamente hay aspectos en los que nuestros personajes podrían coincidir, sentarse juntos y tomarse una copa”.
Finalmente, JasonMomoa señala que entre el elenco existe una dinámica marcada por el respeto mutuo. Sobre Milly Alcock destacó su rapidez mental y agudo sentido del humor. También elogió a Eve Ridley, al reconocer su entrega e intensidad interpretativa. “Ella estaba totalmente entregada y además tiene mucho carácter”, comenta.
Entre la fama, el miedo y el vuelo
Convertida en uno de los rostros más visibles de Hollywood, Milly Alcock vive su creciente exposición con una mezcla de emoción y vulnerabilidad. “Ser tan visible es una experiencia muy vulnerable”, reconoce la actriz, aún sorprendida por la dimensión de su nueva realidad. Incluso lo cotidiano le resulta extraño: mientras otros celebran las figuras de acción inspiradas en su imagen, ella no puede evitar reírse ante la idea. “¿Por qué alguien tendría un juguete con mi cara?”, comenta entre risas.
Quizá ahí radique gran parte del magnetismo que la ha llevado a convertirse en la nueva “Supergirl”. Alcock no encaja en la idea tradicional de una heroína inquebrantable ni parece interesada en construir una imagen perfecta, dentro o fuera de la pantalla.
Su versión de “Kara” refleja justamente eso: una joven atravesada por pérdidas, dudas y contradicciones, impulsiva y en constante búsqueda de sí misma. Lejos de la figura idealizada del heroísmo, se trata de un personaje que aún intenta comprender quién es y qué lugar ocupa. “Dicen que el poder nace de la fuerza, pero el verdadero poder, nace del corazón… No porque venga de otro planeta, sino porque elegí nunca rendirme”, es la premisa que define su visión del personaje.
Esa autenticidad parece haber conectado rápidamente con el público, incluso antes del estreno. Su breve aparición en “Superman” bastó para generar expectativa y curiosidad. De acuerdo con Peter Safran, una de las reacciones más repetidas tras las primeras proyecciones fue clara: el público quería ver más de ella.
Y esa respuesta no resulta casual en una época en la que los héroes invulnerables han perdido parte de su atractivo frente a aquellos que exhiben sus cicatrices. Milly Alcock encarna precisamente esa transición: una generación que convive con la incertidumbre, que cuestiona los mandatos y que no siempre se siente lista para asumir lo que llega de golpe.
Aun así, avanza. Aunque el miedo aparezca, aunque el vértigo sea constante… aunque todavía esté aprendiendo a volar.
CT