“Hombre al agua”: Gael y Ricky hacen olas en Venecia
El actor tapatío llega a la Mostra con su tercer filme como director, acompañado por la estrella boricua, quien tiene una breve pero significativa participación en la cinta
Venecia recibió ayer a Gael García Bernal y Ricky Martin al ritmo de “María” y “Livin’ la Vida Loca”. Los éxitos del puertorriqueño calentaron la alfombra roja de la Mostra antes de la llegada del elenco de “Hombre al agua”, el tercer largometraje como director del mexicano, que se presentó fuera de competición en la sección Venecia Spotlight.
El público esperaba con el celular en la mano a García Bernal y a sus protagonistas, entre ellos Jorge Salinas, Esmeralda Pimentel, Manuel García Rulfo y Débora Nascimento. También estuvo Diego Luna, socio de García Bernal en La Corriente del Golfo, productora detrás de la cinta.
García Bernal apareció bailando sobre la alfombra roja, vestido de negro con camisa blanca y corbata. El negro y el blanco dominaron también la presentación de una película cuyo título parece anticipar el destino de su protagonista: Camilo, un socorrista cubano cuya vida cambia cuando salva a un acaudalado empresario mexicano.
A partir de ese encuentro, Camilo se convierte en la mano derecha del empresario dentro de su emporio, se casa con su hija y entra en una vida en la que las certezas comienzan a desaparecer. La historia, sin embargo, guarda otra vuelta de tuerca: la esposa de Camilo impulsa una producción cinematográfica sobre la vida de su marido y contrata a un actor para interpretarlo. Ese actor es Ricky Martin.
Para García Bernal, esa estructura permite que la película juegue con el espectador y con la percepción de su protagonista, que comienza a preguntarse si la vida que tiene es realmente la que quería.
“Cuántas veces podemos decir eso en la vida, ¿no? A veces la vida se nos presenta como la puerta izquierda o la puerta derecha, elige una u otra, y la decisión siempre es complicada, pero la verdad es que cuando hay amor, toda decisión es la correcta”.
La frase resume una de las inquietudes centrales de la cinta. Camilo puede encontrarse ante un destino que no había imaginado, pero García Bernal considera que el amor y el cariño transforman la manera de valorar las decisiones.
“Cuando hay amor, cuando hay cariño y un entorno amoroso, toda decisión es la correcta y hay que ir p’allá”, explicó en entrevista.
Una nueva etapa detrás de la cámara
“Hombre al agua” representa para García Bernal un nuevo paso como director después de “Déficit” (2007), estrenada en la Semana de la Crítica de Cannes, y “Chicuarotes” (2019), que llegó a la selección oficial del festival francés, fuera de competición.
Las tres películas han encontrado así su espacio en grandes festivales. Ahora, la nueva cinta llega a Venecia sin competir por el León de Oro, pero dentro de una sección que, para el cineasta, conserva un valor especial.
“Es una película muy ambiciosa y muy distinta a esas otras dos. Uno va madurando como director, va aprendiendo qué hacer y qué no hacer, qué no volver a repetir”, señaló.
García Bernal considera que “Hombre al agua” alcanza además una dimensión diferente de sus trabajos anteriores: “Abarca una dimensión, una inquietud, más profunda y más personal”.
La presencia en Venecia completa un recorrido que el actor y productor mexicano observa con orgullo. Dice estar “muy honrado y muy orgulloso” por el eco que los festivales pueden dar a las películas.
“Cualquier película que sea buena, en cualquier sección, todo el mundo se entera. (...) Todos estamos aquí para observar y encontrar algo que en el mejor de los casos nos cambie la vida, porque cuando uno sale de una película que lo atraviesa y afecta tanto sales distinto”.
La experiencia también tiene para él un significado compartido con Ricky Martin. Ambos, considera, han construido carreras que no necesariamente seguían un camino establecido.
“Nos ha tocado abrir brecha de un lugar que muy poca gente había abierto, a nuestra manera, de nuestra forma, y eso es un riesgo artístico brutal. Nos la estábamos jugando todo el tiempo, nos la seguimos jugando. Eso genera una soledad también muy fuerte, pero creo que eso ya se volvió parte de nuestra búsqueda, de nuestra experimentación”, comparte.
El arte de dejarse llevar
La experiencia también conecta con una idea que Ricky Martin considera fundamental en su vida actual: no aferrarse demasiado a las decisiones tomadas en el pasado.
“Las decisiones de hace diez años jamás serán las de ahora”, afirma. Para él, los artistas pueden caer en la rigidez, precisamente por la necesidad de sostener una identidad o una trayectoria, pero la vida exige otra disposición.
“Somos artistas, creo que podemos ser muy, muy, muy, muy rígidos. Hay que estar con la mente abierta”.
En esa apertura también interviene la experiencia de ser padre. “Y aparte tenemos hijos, que nos cambian la vida diariamente con unas cosas y unas historias que tú dices ‘Espérate, yo no pensaba así’. Tenemos que estar abiertos”.
Esa disposición parece encontrar un eco en la película de García Bernal, donde las decisiones conducen a Camilo por caminos que no había previsto y donde la aparente certeza de una nueva vida comienza a llenarse de preguntas.
El propio García Bernal describe “Hombre al agua” como una película que “juega” con el espectador mediante sus distintos giros. La pregunta que persigue a Camilo -si la vida que está viviendo es realmente la que quería- termina convirtiéndose en una reflexión más amplia sobre las decisiones y el destino.
De Cannes a la Mostra
La presentación en la Mostra completa una trayectoria particular para García Bernal detrás de la cámara. Déficit marcó su debut como director en 2007, con un estreno en la Semana de la Crítica de Cannes. Doce años después, “Chicuarotes” llegó a la selección oficial del mismo festival, fuera de competición. Ahora “Hombre al agua” se incorpora a esa ruta internacional desde Venecia.
La cinta forma parte de la 83 edición de la Mostra, celebrada del 2 al 12 de septiembre. El programa incluye 21 películas en competición, entre ellas “Bunker”, con Penélope Cruz y Javier Bardem, y “Primetime”, de Lance Oppenheim, con Robert Pattinson.
Pero mientras esas producciones compiten por el León de Oro, García Bernal y Martin llegan a Venecia con una película que apuesta por otro tipo de viaje: el de un hombre que cambia de vida, entra en un mundo que no conoce y termina preguntándose si aquello que buscaba era realmente lo que necesitaba.
En la alfombra roja, mientras sonaban las canciones de Ricky Martin y el elenco celebraba el estreno, “Hombre al agua” encontraba así su primer gran escenario público. Para García Bernal, era además la confirmación de una evolución detrás de la cámara: un director que, después de dos películas, asegura haber aprendido qué hacer, qué evitar y qué no repetir.
Para Martin, era otra oportunidad de seguir haciendo aquello que considera su refugio: contar historias, encontrar vulnerabilidad y abrir una conversación con quienes las reciben.
Y para ambos, una nueva incursión en un territorio que, como sus propias carreras, no estaba necesariamente trazado de antemano.
Ricky, entre la música y las historias
Para Ricky Martin, la participación en “Hombre al agua” es otra expresión de una inquietud que va más allá de la música. El cantante y actor puertorriqueño, de 54 años, define el arte como un espacio de búsqueda y exposición personal.
“Mi refugio es contar historias. Mi refugio es poder encontrar esa vulnerabilidad para convencer al público de lo vivido o de lo que he visto que me ha impactado y crear una conversación”, explicó durante su paso por Venecia.
Esa búsqueda puede ocurrir frente a una cámara, sobre un escenario o en una página. Martin ha encontrado formas de expresarse mediante la música, los guiones que ha recibido y los libros que ha escrito.
“Por ahí va mi historia: poder seguir haciendo lo que sea frente a las cámaras, con la música, en el teatro o en la literatura, en los libros que he escrito. No sé, yo lo que quiero es seguir buscando historias, creando historias o aceptándolas y haciéndolas mías y jugar con ellas”.
El actor que en “Hombre al agua” interpreta al actor que representa a Camilo comparte así una película que, para él, resultó especialmente disfrutable por la libertad que encontró trabajando bajo las órdenes de García Bernal.
“Esta película es muy divertida. Trabajar con Gael como director lo hace aún más divertido. Él te da la libertad de jugar y de aportar si es necesario, pero también hay una estructura que hace que la filmación vaya adelante”.
Martin rodó sus escenas durante un solo día. Fue una participación breve, pero suficiente para dejarle una impresión que se mantuvo después de ver la película.
“Me dejó un buen sabor de boca... Vi la película y me sigue dando más. Cada vez que la ves te va a seguir dando cosas”.
Y si algo tuvo claro desde el principio fue que no quería dejar pasar la oportunidad de trabajar con García Bernal: “En ningún momento me pasaría por la mente decirle que no a trabajar con alguien como él”.
CT