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Gael García y Diego Luna llegan al Taller del Chucho

El estudio coproduce “El origen de la experiencia”, una película en stop motion sobre el científico mexicano Jacobo Grinberg, con las voces de los actores

El Taller del Chucho prepara un nuevo paso en su trayectoria: llevar a la pantalla grande su primer largometraje realizado íntegramente en sus instalaciones mediante la técnica de stop motion. Se trata de “El origen de la experiencia”, una coproducción internacional que reúne a México, Francia y España y que tiene entre sus participantes a La Corriente del Golfo, la productora de Gael García Bernal y Diego Luna.

La película, cuyo estreno se proyecta para finales de 2028, aborda la vida, las teorías y la misteriosa desaparición de Jacobo Grinberg, científico mexicano que desarrolló investigaciones en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y cuyo paradero se desconoce desde 1994.

Dirigido y escrito por Pedro “Zulu” González, el largometraje contará con Gael García Bernal en la voz de Grinberg y Diego Luna como Carlos Castaneda. El proyecto representa un nuevo desafío para el estudio universitario, que busca consolidar su capacidad para desarrollar producciones propias y participar en proyectos de alcance internacional.

“Ya terminamos toda la construcción de puppets, de sets y todo el proceso de desarrollo; ahorita estamos en pruebas de animación y estaremos comenzando el rodaje como tal en enero del siguiente año. Proyectamos que esta película, si todo sale bien, la veamos a finales de 2028”, explicó Angélica Lares, directora ejecutiva del Taller del Chucho.

Lares compartió los avances del proyecto en el contexto del Día Mundial de la Animación, que se conmemora el 28 de octubre. La producción se realiza en colaboración con compañías como Cornelius Films, Midralgar y El Taller del Chucho, además de La Corriente del Golfo.

Cinco años para llegar más lejos

En apenas cinco años de trabajo, el Taller del Chucho ha pasado de participar en producciones de gran escala a preparar una película propia realizada completamente en sus instalaciones. Su crecimiento ha estado ligado al impulso del cineasta tapatío Guillermo del Toro, así como al Festival Internacional de Cine de Guadalajara y la Universidad de Guadalajara.

Uno de los proyectos que marcó su proyección fue “Pinocho”, de Del Toro, una producción que permitió al estudio mostrar sus capacidades técnicas y creativas ante la industria internacional.

Para Lares, aquella experiencia abrió una puerta importante, pero también planteó el reto de demostrar que el taller podía sostener una visión artística y una forma de trabajo más allá de una producción específica.

“Estamos muy orgullosos del trabajo que se ha hecho y sí, nos hemos convertido en un referente internacional. Comenzamos con una producción muy fuerte, ‘Pinocchio’, y eso nos catapultó de manera exponencial al mundo de la animación. Lo que seguía era demostrar que en realidad teníamos una visión y un plan de trabajo que se han venido demostrando proyecto tras proyecto en el que hemos participado”, señaló.

Nuevas historias en proceso

Mientras avanza “El origen de la experiencia”, el Taller del Chucho trabaja en otros proyectos que amplían su participación en la animación nacional e internacional.

Entre ellos están “Lobo y la luna” y “Día 5”, cortometrajes finalistas de su programa de residencias que se desarrollarán como coproducciones con participación de Colombia, México y Rumania.

A estos proyectos se suma una película animada del director brasileño César Cabral, en la que el taller participa como productor minoritario.

La diversidad de producciones muestra una estrategia que combina la colaboración con equipos de otros países, el acompañamiento de nuevos realizadores y el desarrollo de historias que pueden materializarse mediante la animación cuadro por cuadro.

El objetivo es mantener abierto el espacio a distintas propuestas creativas y fortalecer su capacidad para participar en proyectos de diferentes escalas.

La animación artesanal frente a la IA

El futuro del Taller del Chucho también pasa por definir qué tipo de comunidad quiere construir en un momento en que la inteligencia artificial (IA) generativa transforma los procesos de creación audiovisual.

Lares plantea que el espacio se convierta en una comunidad viva, capaz de reunir a personas interesadas en el stop motion y de ofrecer a los creadores de la Universidad de Guadalajara un lugar donde puedan experimentar y desarrollar sus inquietudes artísticas.

En esa visión, el taller no sería únicamente un sitio de producción, sino un punto de encuentro para quienes buscan contar historias mediante el trabajo manual, la construcción de personajes y escenarios, y la animación de objetos reales.

Otra de las metas es crear un espacio dedicado a la escritura, una especie de cuarto de escritores en el que guionistas y narradores puedan desarrollar historias, guiones e ideas originales para llevarlas posteriormente a la pantalla.

La propuesta busca fortalecer la relación entre la escritura y la producción, de modo que las historias puedan encontrar dentro del propio taller las condiciones necesarias para convertirse en películas y cortometrajes.

CT

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