Esmeralda Soto encuentra en “Jo” un desafío actoral
La intérprete da voz a la protagonista de “La isla olvidada” y profundiza en las posibilidades del doblaje para crear un personaje a partir de la intención, la emoción y los matices vocales
Crecer también transforma las relaciones que parecían destinadas a permanecer iguales. Las amistades cambian, aparecen decisiones que separan caminos y los vínculos construidos durante años tienen que encontrar otra forma de existir. Ese momento sirve como punto de partida para “La isla olvidada”, la nueva película de DreamWorks Animation en la que Esmeralda Soto debuta en un protagónico de doblaje.
La cinta sigue a “Jo” y “Raissa”, dos amigas inseparables desde la primaria que acaban de graduarse del bachillerato. La cercanía que mantuvieron durante buena parte de sus vidas enfrenta una prueba cuando llega el momento de tomar caminos separados.
Antes de despedirse, ambas encuentran un misterioso portal que las transporta a “Nakali”, una isla fantástica habitada por criaturas mágicas y seres provenientes de la mitología filipina que conocieron desde niñas a través de las historias de sus familias. Regresar a casa tendrá un precio: los recuerdos de su amistad comienzan a estar en juego y las jóvenes deberán encontrar una salida antes de olvidarse por completo una de la otra.
Escrita y dirigida por Joel Crawford y Januel Mercado, y producida por Mark Swift, “La isla olvidada” reúne nuevamente al equipo creativo que trabajó en “Gato con botas: El último deseo”, película nominada al Oscar a Mejor Película Animada en 2023. La nueva producción llegará a los cines mexicanos el 16 de septiembre. Para su versión en español, Esmeralda Soto presta su voz a “Jo”, una de las protagonistas. El proyecto representa su primer trabajo profesional de doblaje después de una década de preparación en esta disciplina.
“Estudié doblaje hace diez años; en realidad, sigo estudiando. Mi primer profesor fue Humberto Vélez, después estudié con los Santini y ahora, de pronto, me llegó esta oportunidad”, explica Esmeralda en entrevista con EL INFORMADOR. “Pensé: ‘Bueno, es mi primer trabajo, pero no me siento en ceros’. Era un lugar que me resultaba familiar. Creo que haber estudiado durante todos estos años me ayudó muchísimo”.
La experiencia colocó a Soto frente a exigencias diferentes a las que conoce desde el stand-up, el teatro y sus trabajos ante la cámara. La actuación debía concentrarse en la voz y responder, en ocasiones, en cuestión de segundos a los cambios emocionales del personaje. “Una viene del teatro y está acostumbrada a preguntarse: ‘¿Pero qué comía este personaje cuando tenía dos años?’. Quieres conocerlo todo. Aquí es muy inmediato. Para mí fue algo nuevo tener que conectar en medio segundo”.
“Jo” también le permitió desplazarse entre registros. La comedia ocupa una parte del personaje, aunque su historia atraviesa momentos de vulnerabilidad conforme comienza a comprender que su relación con “Raissa” podría cambiar para siempre. “Es padrísimo cómo tienes que llegar a emociones tan fuertes, porque ‘Jo’ no es únicamente comedia; también se rompe. Entonces tienes que entrar en la ficción y llegar a esas emociones casi de inmediato. Me parece un trabajo importantísimo y justo por eso pienso: ‘Claro que son actores’. Tienes que estar un poquito zafado para que de pronto estés riéndote y después tengas que llorar”, explica.
Cuando una amistad cambia
El conflicto de “Jo” encontró un eco particular en la vida de Soto. Aunque reconoce encontrarse en una etapa diferente a la de su personaje, identificó en la historia una experiencia que ha conocido junto a una de sus amistades más antiguas: descubrir que crecer también significa aceptar los cambios de la otra persona. Para la actriz, esa transformación forma parte de cualquier vínculo que atraviesa los años.
“Crecer es doloroso, crecer es incómodo. Yo tengo a mi mejor amiga desde hace muchos años y nadie te prepara para el momento en que las dos cambiamos. Somos amigas para siempre, pero de pronto aparece un tercer factor, que es la vida, y te pone trabas y obstáculos. Incluso uno mismo cambia como persona”, dice. “Entonces aparece la pregunta: ¿qué ocurre cuando el amor se transforma? Creo que eso es algo de lo que no nos hablan mucho en las relaciones. Tu pareja y tú pueden cambiar, tus amistades pueden cambiar, y tenemos que transformarnos. Eso me parece que es la verdadera prueba del amor: poder transformarnos juntas”.
La amistad femenina ocupa así el centro emocional de la película. Soto encuentra en esa relación otro elemento cercano a su experiencia y a una conversación generacional sobre los vínculos entre mujeres. “Creo que estamos viviendo un cambio generacional en el que las mujeres estamos aprendiendo a desvincularnos de esa idea de que la peor enemiga de una mujer es otra mujer. Creo que eso es lo que quiere el sistema: alejarnos, porque unidas somos muchísimo más fuertes”.
La actriz relaciona esa idea con la intimidad que ha construido junto a sus propias amigas.
“Yo valoro tanto las amistades con mis amigas porque son vínculos muy íntimos. Obviamente hablamos de todo, pero mi experiencia con las amistades femeninas tiene que ver con una verdadera intimidad, una verdadera escucha y un verdadero apoyo”.
¿De qué se trata el largometraje?
Mientras celebran su última noche juntas, “Jo” y “Raissa” se topan con un misterioso portal que las transporta a la fantástica isla de Nakali, repleta de criaturas mágicas y mitológicas de las que crecieron escuchando historias contadas por sus familias filipinas.
Algunas de estas figuras se convertirán en amigas, otras en enemigas. Acompañadas por el bienintencionado pero desventurado hombre-perro “Raww” y una pequeña pero poderosa manada de amigos, “Jo” y “Raissa” deben enfrentarse a la temible “Manananggal”, la criatura más temida de la isla. Cuando descubren que los recuerdos de toda su amistad son el precio a pagar por volver a casa, “Jo” y “Raissa” se verán obligadas a encontrar una forma de abandonar la isla antes de olvidarse la una de la otra para siempre.
Diez años antes del primer personaje
El encuentro entre Soto y “Jo” tuvo un origen inesperado. Una directora de doblaje que seguía a la comediante en Instagram encontró en uno de sus videos la voz que llevaba tiempo buscando para el personaje. “Me contó que no encontraban la voz de ‘Jo’. Me sigue en Instagram y un día subí una historia en la que estaba gritando, cantando o haciendo alguna cosa y pensó: ‘Creo que es ella’. ¿Quién diría que hacer estupideces en redes sociales de pronto iba a llevarme al mejor trabajo del mundo?”.
La oportunidad llegó después de diez años de estudiar una disciplina en la que hasta entonces no había conseguido un trabajo profesional. El resultado fue, además, un personaje protagónico dentro de una producción de DreamWorks. “Jamás pensé que mi primer trabajo sería un protagónico de DreamWorks. Desde el principio, cuando me dijeron que el director era el mismo de ‘Gato con botas 2’, pensé: ‘Esto está increíble’”.
Durante las sesiones de grabación, Soto pudo observar secuencias que todavía se encontraban en distintas fases del proceso de animación. Para una declarada aficionada al género, contemplar esas imágenes incompletas terminó convirtiéndose en otra parte de la experiencia. Algunas escenas conservaban todavía rastros del proceso con el que habían sido construidas. Soto encontró en esas imperfecciones provisionales algo semejante a los trazos que permanecían visibles en ciertas películas animadas de otras épocas.
“Me gusta que otra vez pueda sentirse mucho lo humano. Ves la película y piensas: ‘Esto no lo hizo simplemente una computadora; aquí estuvieron cientos de personas trabajando cuadro por cuadro’”, explica.
“Cuando nosotros estábamos haciendo el doblaje, la película todavía no estaba terminada. Entonces pude ver esa huella humana. Era parecido a cuando en las películas antiguas alcanzabas a ver los trazos de lápiz. Pensaba: ‘Qué maravilla lo que puede hacer el ser humano’. Se alcanza a sentir lo artesanal”.
Después de esperar una década para conseguir su primer personaje profesional de doblaje, Soto terminó las sesiones con una certeza: quiere regresar a la cabina. “Siempre que iba a grabar les decía: ‘Me reporto, ¿eh? Me reporto, por favor. Yo quiero trabajar de esto’. Porque no es un hobby. Es algo para lo que he trabajado y estudiado con la intención de poder dedicarme a ello. Me encanta, me llena. Fue como cuando encuentras una de tus pasiones. Sentí que hice clic muy rápido con esto”, finalizó.
CT