Entretenimiento

Cada familia tiene sus demonios

Sébastien Vanicek reinventa el universo de “Evil Dead: En Llamas” con una historia donde el miedo surge tanto de los “Deadites” como de las heridas emocionales

Desde hace décadas, el cine de terror ocupa un lugar privilegiado entre las preferencias del público porque ofrece una experiencia única: permite enfrentar el miedo desde la seguridad de una butaca, al mismo tiempo que explora emociones humanas profundas, como la pérdida, la culpa y la incertidumbre. Lejos de limitarse a provocar sobresaltos, este género funciona como un reflejo de las angustias individuales y colectivas de cada época. 

En ese contexto, EvilDead: En Llamas” retoma los elementos clásicos de una de las franquicias más influyentes del horror para demostrar que el verdadero terror no sólo habita en los monstruos, sino también en los conflictos familiares y el dolor que acompañan a sus personajes.

Después de más de cuatro décadas de mantenerse como uno de los referentes del cine de horror, la franquicia creada por Sam Raimi regresa con una propuesta que busca expandir su universo sin renunciar a la esencia que la convirtió en un clásico. 

“Evil Dead: En Llamas”, sexta entrega de la saga, llegó recientemente a las salas de cine, el pasado 8 de julio.

Dirigida por el francés Sébastien Vanicek, la película traslada el horror a una aislada casa de campo, donde una mujer que acaba de perder a su esposo decide refugiarse con sus suegros. Lo que parecía un intento por enfrentar el luto termina convirtiéndose en una pesadilla cuando un ritual relacionado con el Necronomicón despierta fuerzas demoníacas que comienzan a transformar a cada integrante de la familia en un “Deadite”.

Aunque la sangre, las posesiones y la violencia siguen siendo parte esencial de la franquicia, Vanicek asegura que el verdadero punto de partida fue otro. Para él, la prioridad consistía en construir personajes capaces de sostener el peso emocional de la historia.

“Florent y yo quisimos enfocarnos básicamente en los personajes; el miedo y la acción vendrían más tarde. Caímos en la cuenta de que, obviamente, las películas hablan acerca de la muerte, pero también del amor. Pensamos que la muerte del amor sería una buena idea”, explica el realizador, en un comunicado, sobre el trabajo que desarrolló junto con el guionista Florent Bernard.

El director reconoce que asumir una saga tan reconocida representó tanto un privilegio como un desafío. Su intención fue comprender las reglas del universo de “Evil Dead” para ofrecer una visión distinta.

“Debíamos ser inmensamente respetuosos con la franquicia y con los fans. Pero no se me ofreció esta oportunidad para hacer sólo lo que el público espera. Quise comprender las reglas para luego retorcerlas y aportar una visión nueva”, afirma.

El resultado es una historia que coloca a una familia fracturada en el centro del conflicto, utilizando los elementos clásicos de la saga -el Libro de los Muertos, los “Deadites” y el Necronomicón- como parte de una reflexión sobre el dolor, los vínculos familiares y los traumas que atraviesan generaciones.

Bernard señaló que escribir esta nueva entrega significó encontrar el equilibrio entre los ingredientes que han caracterizado a la franquicia durante décadas.

“Poder escribir para ‘Evil Dead’ es tanto un honor como un gran placer. Se trata de una receta con ingredientes muy específicos: horror, acción, comedia, suspenso y drama, pero somos nosotros quienes decidimos las dosis”, señala.

El productor Rob Tapert, uno de los responsables de la franquicia desde la película original de 1981, considera que la llegada de Vanicek permitió inyectar una nueva energía sin perder la identidad de la serie.

“Ya no somos esos jóvenes gandallas… pero debemos confiar en los nuevos rebeldes, que desean presentar cosas diferentes al público”, comenta Tapert al explicar por qué eligieron al cineasta francés tras el éxito de “Vermines” (“Infested”).

Construyen personajes cargados de complejidad

La protagonista de esta nueva historia es “Alice”, interpretada por SouheilaYacoub, una mujer atrapada entre el duelo por la muerte de su esposo y la compleja relación que mantiene con la familia de éste. La actriz recuerda que la intensidad del libreto fue evidente desde la primera lectura.

“No podía parar de leer… sangre, sangre, sangre, ¡sangre otra vez! Me daba pena por ‘Alice’”. Sin embargo, para Yacoub, la película va mucho más allá del espectáculo sangriento.

“‘Alice’ está intentando liberarse de algo que no puede nombrar. Quería largarse de ahí, pero la muerte de su esposo la deja varada con sus suegros, intentando seguir con una vida que ya no desea”, reconoce.

La actriz también destaca el estilo visual de Vanicek, al que describe como agresivo, dinámico y profundamente físico.

“Nunca antes había visto muchas de estas cosas. Admiro tremendamente la osadía de Sébastien. No me parece una cinta convencional de horror. Es ríspida, dura, pero está llena de sorpresas”.

El componente emocional también fue determinante para TandiWright, quien interpreta a “Susan”, la suegra de “Alice”. A su juicio, los personajes femeninos poseen una complejidad poco habitual dentro del género.

“Me gustó la complejidad de los personajes femeninos… interesantes, complicados, no siempre agradables. Susan está lidiando con la desintegración de su familia, pero en realidad sólo intenta protegerlos”.

El terror de aquello que no se puede ver

Hunter Doohan, encargado de dar vida a “Joseph”, destaca que el guion logra conectar esta historia con la mitología establecida desde las primeras películas sin depender únicamente de la nostalgia.

“Nuestra familia es la víctima de los Muertos Malévolos… todo esto mantiene vínculos con nosotros”, explica sobre el legado que su personaje arrastra dentro del universo creado por Sam Raimi.

Mientras tanto, Luciane Buchanan considera que la perspectiva de su personaje, “Thya”, funciona como la mirada del espectador frente al caos.

“Este rodaje prometía ser infernal”, recuerda sobre su primera impresión al leer el libreto.

La producción también buscó recuperar el espíritu artesanal que siempre distinguió a “Evil Dead”. Filmada en Auckland, Nueva Zelanda, la película privilegió los efectos prácticos, las prótesis y el fuego real por encima de las soluciones digitales.

El director de fotografía, Philip Lozano, explica que la intención fue construir una atmósfera en la que la oscuridad provocara más miedo que aquello que permanece completamente visible.

“Cuando no puedes ver gran cosa, tu cerebro comienza a imaginar lo que está oculto. Esto hace que el público piense en lo que no está viendo, y eso genera mucho miedo.”

El fuego, elemento central desde el propio título, también debía sentirse auténtico.

“El fuego real luce real en un rodaje y obliga a los actores a sumergirse en él. Las llamas generadas por computadora no están a la altura. Utilizamos mucho fuego verdadero”, sostiene Lozano.

Ese mismo compromiso con los efectos físicos fue compartido por Brendon Durey, supervisor de efectos especiales, quien explica que toda la producción se apoyó en recursos mecánicos y prácticos.

“Lo que hacemos es mecánico; se trata de efectos especiales rigurosamente físicos. Cosas reales para la cámara, sin computadoras”.

CT

Temas

Sigue navegando