“¡Bip! ¡Bip!”: el Coyote vuelve para cobrarle la cuenta a ACME
Tras casi tres años archivada por Warner Bros., la cinta dirigida por Dave Green resurge para llegar a los cines y convertir al eterno perdedor de los Looney Tunes en un inesperado símbolo de resistencia frente a las grandes corporaciones
Durante décadas, Wile E. Coyote ha perseguido al Correcaminos con una perseverancia que desafía cualquier lógica. Ha comprado cohetes, catapultas, dinamita, trampas y toda clase de productos de ACME. Casi todos han terminado de la misma manera: explotándole en la cara, aplastándolo o lanzándolo por un precipicio.
El chiste siempre fue el mismo. El Coyote lo intentaba una vez más, el plan fallaba y el público se reía. Pero ¿qué pasaría si, después de tantos fracasos, Wile E. Coyote dejara de perseguir al Correcaminos y decidiera perseguir a quien le vendió todos esos productos defectuosos?
Esa es la premisa de “Coyote vs. ACME”, una película que convierte al eterno perdedor de los Looney Tunes en un hombre -o, mejor dicho, un personaje animado- dispuesto a llevar a una corporación ante los tribunales.
Lo que nadie imaginaba era que la historia de la película terminaría pareciéndose demasiado a su propia trama, porque, mientras el Coyote intenta enfrentarse a ACME, “Coyote vs. ACME” tuvo que enfrentarse a Warner Bros., el estudio propietario de los Looney Tunes. Y durante casi tres años, pareció perder la batalla.
El Coyote más allá de la caricatura
La película fue dirigida por Dave Green, realizador de “Tortugas Ninja 2: Fuera de las sombras”, quien encontró inspiración en una combinación poco habitual: la tradición de los Looney Tunes y el espíritu de “¿Quién engañó a Roger Rabbit?”.
La idea era mezclar personajes animados con actores de carne y hueso para contar una historia que partiera de una pregunta sencilla: ¿Qué ocurre con Wile E. Coyote cuando termina el cortometraje?
La película toma como punto de partida una columna de Ian Frazier publicada en “Shouts & Murmurs”, de “The New Yorker”, y desarrolla una historia en la que el Coyote finalmente entiende que el problema no es solamente el Correcaminos.
Para defenderlo, aparece el abogado interpretado por Will Forte. Lana Condor interpreta a Paige Avery, sobrina del abogado, quien termina involucrada en esta particular batalla legal.
La fórmula combinaba humor, acción, animación y una historia de David contra Goliat. Pero detrás de las explosiones y las persecuciones había también una idea reconocible para el público actual: ¿Qué puede hacer una persona cuando se enfrenta a una corporación enorme que parece tener todas las ventajas?
Para Condor, ese fue uno de los elementos que hicieron que la película conectara con algo más que la nostalgia por los Looney Tunes. El Coyote, después de todo, siempre había sido el desvalido.
Y entonces llegó la cancelación. La película estaba terminada. El director había completado el montaje. El elenco había hecho su trabajo. El estudio había mostrado la cinta a públicos de prueba y, de acuerdo con quienes participaron en el proyecto, las reacciones eran buenas.
Will Forte esperaba finalmente ver la película. Pero unos días antes de aquella proyección, llegó la noticia que nadie esperaba: Warner Bros. había decidido cancelar “Coyote vs. ACME”.
No se trataba de aplazar el estreno. No era una película que pasaría directamente a una plataforma de streaming. Tampoco era una producción que necesitaría nuevas escenas o cambios antes de llegar a los cines.
El estudio había decidido archivarla. Forte, como muchos de los involucrados, asumió inicialmente que debía existir una explicación evidente.
“Si están cancelando la película, tiene que ser mala”, pensó. El actor y su esposa se reunieron con integrantes del reparto y el equipo para despedirse de una película que, en ese momento, parecía destinada a no ser vista nunca.
Aquella reunión terminó convirtiéndose en una especie de funeral cinematográfico. Pero entonces ocurrió algo inesperado: Forte vio la película y descubrió que no era mala… Todo lo contrario.
La cinta era, según recuerda, exactamente el tipo de película que esperaba que fuera. La tristeza se convirtió en confusión. La confusión, en frustración. Y la frustración terminó transformándose en enojo. La pregunta comenzó a repetirse entre los involucrados: si la película funcionaba, ¿por qué Warner Bros. la había enterrado?
La decisión que cambió el rumbo
El caso tenía poco que ver con una reacción negativa del público y mucho con el cambio de estrategia de Warner Bros. David Zaslav, director ejecutivo de Warner Bros., había emprendido un giro para alejar al estudio de la estrategia de su antecesor, que había apostado con fuerza por proyectos destinados directamente a HBO Max.
En ese nuevo escenario, “Coyote vs. ACME” se convirtió en un problema financiero. La película había costado alrededor de 70 millones de dólares en producción. Estrenarla en cines implicaba además un gasto importante de promoción y distribución, estimado en entre 30 y 40 millones de dólares.
Para el estudio, esa inversión adicional no parecía justificarse. La solución fue recurrir a una deducción fiscal por la producción y guardar la película. No fue un caso aislado. Junto con la cinta del Coyote, también quedaron archivadas “Batgirl” y “Scoob! Holiday Haunt”.
Un espejo inesperado
La ironía no pasó desapercibida para Dave Green, director del filme. En “Coyote vs. ACME”, el protagonista descubre que sus desgracias no son necesariamente culpa suya. Durante años ha utilizado los productos de una empresa que, en teoría, debía ayudarlo, pero que una y otra vez termina provocándole accidentes. Entonces decide demandar a ACME.
Fuera de la pantalla, la película estaba enfrentándose a una situación sorprendentemente parecida: un producto creado por artistas que terminaba atrapado en las decisiones de una enorme corporación.
Green reconoce que, después de la cancelación, fue imposible volver a mirar la película de la misma manera. La historia adquirió una dimensión meta.
El Coyote luchaba contra una empresa que parecía demasiado poderosa para vencer. La película de Green, de alguna manera, estaba haciendo lo mismo.
Crece la indignación
La noticia de la cancelación provocó indignación en Hollywood. Directores y productores como Christopher Miller y Phil Lord, así como Daniel Kwan y Daniel Scheinert, se sumaron a las voces que cuestionaron que una película terminada pudiera desaparecer de esa manera.
La discusión incluso llegó al terreno político. El congresista demócrata Joaquín Castro, de Texas, pidió que se investigara la decisión de Warner Bros.
En redes sociales comenzó a crecer el hashtag #ReleaseCoyoteVsACME, una petición para que la película pudiera llegar finalmente al público.
Eric Bauza, actor de doblaje que presta su voz a Pato Lucas, Bugs Bunny y otros personajes, se convirtió en uno de los principales defensores de la campaña.
En los Premios Annie de 2024 llevó la protesta hasta el escenario. Desde el podio, utilizando la voz de Pato Lucas, pidió que la película fuera estrenada.
La película archivada se volvió símbolo de una pregunta mayor: ¿qué pasa con una obra terminada cuando las decisiones corporativas pesan más que la creatividad o el público?
El regreso
Contra todo pronóstico, la historia finalmente cambió. Después de la presión pública, Warner Bros. decidió poner la película a la venta. El comprador fue Ketchup Entertainment, distribuidor independiente que ya había trabajado con otra producción de Looney Tunes, “The Day the Earth Blew Up”.
La compañía adquirió el filme por alrededor de 50 millones de dólares. Así, una película que había estado a punto de convertirse en una deducción fiscal volvió a tener un destino cinematográfico. El estreno está programado, en las salas de cine en México, para el 27 de agosto.
Casi tres años después de aquella proyección que parecía un funeral, el Coyote finalmente tendrá la oportunidad de salir de la pantalla.
Green ha compartido que aún no termina de creerlo. Después de tantos años de incertidumbre, el director reconoce que todavía siente que está soñando.
De la pandemia a un cine diferente
Es importante recordar que la cinta “Coyote vs. ACME” originalmente recibió luz verde durante la pandemia, cuando Hollywood intentaba adaptarse a una industria en transformación y las salas de cine luchaban por sobrevivir.
Sin embargo, tras superar la cancelación, la cinta llega ahora a un escenario diferente. La exhibición cinematográfica ha recuperado fuerza y algunas películas recientes han demostrado que existe todavía un público dispuesto a acudir a las salas cuando encuentra propuestas capaces de generar conversación. En ese contexto, el regreso de esta película adquiere otro significado.
No solo se estrena una comedia de Looney Tunes. También llega una película que, sin proponérselo, terminó convirtiéndose en parte de la discusión sobre el futuro del cine, las decisiones de los grandes estudios y el valor que tiene una película una vez que ha sido terminada.
Dave Green lo resume desde una perspectiva optimista: pese a todos los cambios de la industria, los artistas siguen teniendo el impulso de crear. Y mientras exista ese impulso, sostiene, habrá un negocio cinematográfico.
Sin duda, durante décadas, el Coyote ha caído por precipicios, ha explotado, ha sido aplastado y ha vuelto a levantarse una y otra vez. Ahora tiene una nueva misión: no atrapar al Correcaminos, no comprar otro cohete de ACME; esta vez, el Coyote quiere justicia. Y después de casi tres años, finalmente podrá llevar su caso al cine.
CT