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Natalia Lafourcade: “Ya no le temo a la transformación”

La intérprete mexicana poco a poco se despide de su álbum “Cancionera” tras una gira de casi dos años con la que conquistó a miles de corazones

A Natalia Lafourcade le tomó 42 años abrazar sus “múltiples facetas” y perderle el miedo a la transformación, un proceso que vivió en alma y cuerpo durante los casi dos años de gira de “Cancionera, una etapa en la que vislumbró la muerte al convertirse en madre por primera vez.

“Por supuesto que hay una muerte: una muere y renace como madre. El parto, como dice la palabra, te parte en dos para que un ser venga de ti, y ese parto conlleva un cambio de piel”, asegura la cantautora mexicana en una entrevista, meses después de haber atravesado las alteraciones del embarazo y un parto sin anestesia ni epidural.

Lafourcade (Ciudad de México, 1984) reconoce que hubo “momentos muy duros” a lo largo de la gira de “Cancionera”, con la que recorrió escenarios de todo el mundo mientras estaba embarazada, porque, cuando el cuerpo “se parte en dos”, cambian “tu piel, tus hormonas y tu cerebro”

“Hay mucho dentro de mí que se sigue ajustando. No porque esté dando conciertos significa que ya pasé la página. Se van ajustando mi cuerpo, las tallas de mi pantalón... Estoy viviendo este proceso (de la maternidad) a otra velocidad”, admite sin rechazar la posibilidad de que este periodo de su vida mute en nuevas canciones. 

El cierre de “Cancionera”

Entre reflexiones y transformaciones corporales, Lafourcade ha decidido despedirse de “Cancionera” (2025), el álbum con el que rindió homenaje a sus orígenes a través del reflejo de su viejo alter ego y que, con sus conciertos, llegó a los oídos de más de 200 mil personas.

“’Cancionera’ trajo a la luz mis múltiples facetas, mis múltiples posibilidades como artista, el entendimiento de que no soy una en particular, sino que tengo la posibilidad de transformarme constantemente y de no tener miedo a la transformación”, relató de cara a la despedida del proyecto, que culminará con dos recitales los próximos 11 y 12 de octubre en el Teatro Metropólitan de la Ciudad de México.

Con esas dos últimas fechas, la artista cerrará esta etapa para adentrarse en nuevas creaciones, en una época plagada de “distracciones” en la que, sostiene, lo más importante parece ser “subirse al tren” de las tendencias. 

 

Avanza a su propio ritmo

Mientras la industria musical avanza a la velocidad de la luz, Natalia Lafourcade elige recorrer un camino distinto: uno que transcurre “despacio y con calma”, siguiendo lo que define como “su propia corriente”. Una ruta creativa que conecta con el presente, la belleza de los momentos sencillos y una profunda reflexión sobre la espiritualidad, la vida y la muerte.

“En este momento tengo muy presente el tema de la muerte. Me pregunto: ‘¿qué me voy a llevar a la tumba?, ¿qué me voy a llevar al final del camino?, ¿con qué me voy a quedar?’”, comparte la cantante al hablar de las preguntas que acompañan su vida personal y su proceso artístico.

Desde esa mirada, que cuestiona la permanencia de lo humano frente a lo pasajero y lo material, Lafourcade ha construido durante la última década una trayectoria que avanza lejos de las prisas de la industria. Sus álbumes “De todas las flores” (2022) y “Cancionera” son muestra de esa búsqueda, trabajos que han sido reconocidos con importantes galardones como los premios Grammy.

“He entendido que no soy un ser individual en esta tierra. Soy parte de una naturaleza y un orden con una ley universal. En esa realidad, el cancionero sirve al mundo con su música”, explica la artista al profundizar sobre la responsabilidad que encuentra en la creación.

Esa visión, asegura, tiene raíces en figuras fundamentales de la canción latinoamericana como Víctor Jara, Mercedes Sosa y Violeta Parra, compositores e intérpretes que desarrollaron su obra en contextos marcados por las dictaduras de la región y que mantuvieron un fuerte sentido de comunidad a través de su música.

“Todos estos personajes eran muy conscientes de este factor, de que eran parte de una comunidad”, señala Lafourcade, quien considera que “la calma y la conexión con el presente y su gente” representan una forma de responder al individualismo que caracteriza a la época actual.

Para la cantante mexicana, la música no sólo funciona como una expresión personal, sino también como un vínculo con los demás y con el entorno. Bajo esa premisa, continúa explorando una manera de crear en la que la introspección, la memoria y las emociones tienen un papel central.

Antes de llegar a Ciudad de México, Lafourcade llevará la poesía que habita en los 14 temas de “Cancionera” a distintos escenarios de Latinoamérica y el Caribe. Entre septiembre y principios de octubre, la artista visitará Guatemala, El Salvador, Costa Rica, Honduras y Puerto Rico, donde compartirá un repertorio construido desde la sensibilidad y la reflexión.

CT

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