El secreto de los himnos del Mundial
El promotor cultural Arturo Saucedo explica cómo temas como “La copa de la vida” y “Waka Waka” transformaron la música del encuentro deportivo en fenómenos culturales
De ser una canción lejana y protocolaria a una que reúna a la gente y se vuelva hasta el soundtrack en la vida de alguien ha hecho que los temas oficiales de los mundiales de futbol se queden en la memoria colectiva.
Arturo Saucedo, promotor cultural y asesor legislativo que desde hace varios años aborda temas referentes al valor de la música como memoria histórica en su canal en TikTok “Historia de una canción”, explica que son varios aspectos, además del intérprete, los que hacen que un tema funcione a nivel mundial.
“Antes había nombres como Plácido Domingo, Ennio Morricone, Los Ramblers, el hecho de que Ricky Martin haya sido una figura tan importante, y haya hecho una canción tan ajena a Francia, hace que de repente la canción nos importe, pasamos de que represente una identidad local, entonces, la gente tiene esta curiosidad constante”, complementa.
Y si bien el futbol y su directiva recurren o aprueban, en su caso, al intérprete que será voz oficial de una justa deportiva, también esas estrellas de la música, como Shakira o el propio Ricky Martin, deben algo al balompié. Arturo lo tiene claro.
“Ricky Martin ya era Ricky Martin en Latinoamérica, pero ‘La copa de la vida’ le entrega la presentación en los Grammy, que es donde se derrama la última gota del vaso del boom latino que no se entendería sin él.
“Shakira ya era una artista global, ya tenía una canción que la había reventado en el mercado estadounidense que había sido ‘Suerte’, pero ‘Hips don´t lie’ la volvió global, y ‘Waka waka’ la dejó en la globalidad”.
El éxito no está garantizado solo por participar como la voz oficial de una Copa del Mundo, para muestra tenemos “Hayyahayya” de Trinidad Cardona, Davido y Aisha (Catar 2022), “Live it up” de NickyJam, WillSmith y Era Istrefi (Rusia 2018), “The time of ourlives” de Il Divo y ToniBraxton (Alemania 2006) o “Boom” de Anastacia (Corea-Japón 2002).
Candela latina
El “secreto”, considera, es la sazón latina pues todas las canciones que se han vuelto himnos y que musicalizan videos posteriores con las jugadas mágicas que se vieron sobre el césped tienen algún ritmo o acorde de este estilo.
Pero el beat no lo es todo, es necesario además un coro que logre quedarse en la mente de las personas, aunque no sepan que significa, como lo hizo Shakira con “Waka waka”.
“Tienen coros muy pegajosos, el ‘aleé, aleé, aleé’, es tan universal, tan sencillo, tan fácil de recordar que es inmediatamente un boom que le va a quedar a todos, Shakira con “Waka waka” también logra eso, son frases cortas que cualquier persona te podría prácticamente pronunciar sin problema, a poca gente le importó qué significaba “Waka waka”, señala el también curador de arte.
Música y futbol unidas
Ser parte de la banda sonora de los eventos deportivos más importantes a nivel mundial se ha convertido en uno de los objetivos más ambiciosos para las figuras más importantes de la música en la actualidad.
Claro ejemplo de esto es el Super Bowl, en el que los exponentes más mediáticos del pop participan actuando en el espectáculo del medio tiempo, regularmente haciendo alarde de gran producción y todo, sin recibir dinero a cambio. El artista gana exposición y con ello reproducciones de su música a nivel mundial.
Saucedo explica que para un cantante interpretar el tema oficial de un Mundial es un parteaguas en su carrera, y más desde que la FIFA se dio cuenta del impacto que podía tener en los oídos de todo el mundo.
“La historia de las canciones en los mundiales es la historia del futbol como producto, representa un punto diferente de cómo el deporte es interpretado, ‘La copa de la vida’ es por supuesto, el gran parteaguas moderno de lo que entendemos hoy como música para el Mundial”, explica.
Pero esta mancuerna no es nueva, futbol y música han caminado juntos desde la década de los 30 del siglo pasado, con el torneo en Italia en el que Benito Mussolini intentó politizar el deporte con una marcha de guerra que representara el fascismo.
No fue sino hasta 1998, en Francia, que Ricky Martin demostró que el concepto “globalización” aplica en cualquier esfera; la canción fue escrita por un español, compuesta por un estadounidense, grabada en Miami, cantada por un puertorriqueño y escuchada y bailada por millones a nivel global y sin redes sociales.
“Si bien la FIFA se da cuenta recientemente que la música es importante en los espectáculos de inauguración o de clausura de una Copa del Mundo, la historia de la música con el futbol viene de mucho tiempo atrás, en 1800, con los cánticos de las personas en estadios, la organización se da cuenta tarde de que la música funciona tan bien y de repente entra de una manera interesante”.
CT