Luciano Pavarotti: 91 años del mítico tenor de Módena, Italia
A 19 años de su fallecimiento, el legado de Pavarotti continúa recibiendo importantes reconocimientos póstumos en la cultura popular
El mítico tenor Luciano Pavarotti nació un 12 de octubre de 1953 y, de seguir con vida, este año habría celebrado su cumpleaños número 91. A 19 años de su fallecimiento, su huella en el mundo de la música permanece vigente.
Reconocido por su extraordinaria voz, el tenor italiano también revolucionó la manera de acercar la ópera al público al llevarla a espectáculos multitudinarios y gratuitos, rompiendo con la idea de que este género musical y teatral era exclusivo de quienes podían pagar costosas entradas para asistir a sus presentaciones.
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Originario de Módena, ciudad ubicada al norte de Italia, el joven Luciano difícilmente imaginaba la trascendencia que alcanzaría su carrera artística. Pese a las reservas de su padre, quien no estaba convencido de que se dedicara por completo al canto, Pavarotti decidió apostar por la ópera. Confiaba en que su registro vocal de tenor y la claridad de su timbre le abrirían las puertas de un camino que, con el tiempo, lo convertiría en una de las figuras más reconocidas de la música clásica a nivel mundial.
Y es que, aunque pareciera inverosímil, su padre, Fernando Pavarotti, fue quien le heredó la pasión por cantar y la música; su progenitor era panadero que, ocupaba los ratos libres que le permitía su oficio, a cantar en el Coro Rossini, en donde introdujo al pequeño Luciano, pues él también participaba interpretando los temas de la iglesia.
Con los años, Luciano se preparó como profesor de educación física e impartió clases durante dos años, aconsejado por su madre, Adele Venturi que, preocupada, quería que su hijo aseguraba su futuro, hasta que él decidió prepararse de lleno como tenor.
Sus grandes mentores, como el reconoció, fueron Arrigo Pola y Ettore Campogalliani, con quienes perfeccionó su fraseo, una de las habilidades más identificables en sus interpretaciones.
Indudablemente, un punto de inflexión en la carrera de "Big Luciano", como era apodado, fue en 1963, cuando tenía 28 años, y el famoso tenor lírico Giuseppe Di Stefano enfermó, lo que lo indispuso para presentarse en la ópera de cuatro actos "La bohème" y Pavarotti lo suplió, demostrando el gran talento que palpitaba en su interior.
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Para inicios de los 80, Luciano logró que la ópera se trasladase de los grandes teatros a plazas públicas; en Central Park, Nueva York, logró conjuntar a más de 200 mil personas, demostrando que la ópera también podía atraer atención multitudinaria, esa fue la primera de un sinfín de presentaciones gratuitas y al aire libre.
Fue en esa década cuando recibió el llamado "aplauso más largo". Era el 24 de febrero de 1988 y cuando se presentó en Deutsche Oper, en Alemania, con la ópera del compositor Gaetano Donizetti, "L'elisir d'amore", donde dio vida al personaje de Nemorino, lo que le valió una ovación que se prolongó por una hora siete minutos. Su nombre, además, fue pronunciado 165 veces, cuando el público solicitaba que volviera a salir al escenario.
La última aparición pública del tenor fue en 2006, un año antes de su muerte, durante la inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno de Turín; el 6 de septiembre de 2007, cuando tenía 71 años, el "Maestro" perdió la vida, debido al cáncer de páncreas que padecía y, en esa fecha, en la fachada del Duomo de Módena, la iglesia y catedral principal de Módena -la ciudad en que nació y donde falleció-, se encendió una imagen con su rostro que decía la frase "Addio Maestro".
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KR