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Liliana Villaseñor: la sonidista mexicana que conquistó a dos academias

Va por el Ariel y el Grande Otelo por el sonido de O último azul

Liliana Villaseñor estaba en el Amazonas filmando una película cuando de pronto los micrófonos inalámbricos comenzaron a fallar de la nada. La sonidista buscó entonces teléfonos de amigos que le ayudaran y fue cuando supo que el problema era la humedad provocada por una lluvia reciente.

“Las lluvias allá eran de dos minutos, pero después pues el piso se mueve, hace mucho calor y la humedad sube y las frecuencias para los micrófonos son afectadas”, cuenta.

“Yo no estudié ingeniera de audio, comencé en esto cuando en la escuela (de Mantarraya, productora de Carlos Reygadas) vi que el sonido era algo que me salía bien y dije: ‘puedo dedicarme a eso’. Noté cosas que otros no, como que cuando se está triste los sonidos son más pesados, y eso importa mucho para las narrativas”, detalla Villaseñor.

Y para “O último azul”, la cinta que filmó en la zona amazónica, las cosas le salieron bien. Tanto, que su trabajo optará el próximo miércoles por el Grande Otelo, el principal premio de la Academia Brasileña de Cine y, en octubre, por el Ariel de la Academia Mexicana de Artes.

La película, que pasó por festivales internacionales como la Berlinale, es una coproducción entre México y Brasil.

La trama arranca cuando un gobierno totalitario decide enviar a gente de la tercera edad a hospicios de colonias aisladas con el propósito de que no entorpezcan el sistema y el crecimiento económico del país.

Pero una mujer de 77 años, interpretada por Denise Weinberg, se rebela y emprende un viaje por el Amazonas con el fin de cumplir con aquello que quedó pendiente. Que desea, que experimenta y que se permite vivir sin culpa, representación que confronta un miedo colectivo.

“Me sorprende que las dos academias estén reconociendo mi trabajo, creo que estoy haciéndolo bien, lamentablemente no podré estar en Brasil por compromisos”, indica.

La labor de la técnica consiste en que el sonido directo salga lo mejor posible, como son los diálogos de los personajes y ambientales.

“El Amazonas es un ambiente muy rico en sonidos. Luego de cada rodaje yo me quedé un tiempo para seguir grabando, hubo un día que me llevaron a un afluente para grabar ambientes. Entre las advertencias que me decían es que, si había un ataque de avispas, dejara todo y me aventara al agua”.

De carrera

Villaseñor ya sabe lo que es ganar el Ariel, pues lo hizo hace dos años por el sonido de “Todo el silencio”, filme sobre una actriz y profesora de lenguaje de signos que comienza a quedarse sorda.

También cuenta con el Premio del Jurado a Mejor Diseño Sonoro en el Festival Internacional de Cine de Kerala (India) y su inclusión en el shortlist de los Premios Platino por el corto “Roza”. En su filmografía también se encuentran los filmes “La libertad de Fierro” y “El eco”, así como la serie “La liberación”. Ahora, espera el estreno de “Las hijas del bosque”. 

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